Si se meten con uno, se meten con todos

Tonatiuh Muñoz Aguilar

A los políticos poblanos se les olvidó condenar el asesinato del fotoperiodista de Proceso, Rubén Espinosa. Quizás no se enteraron, o bien consideraron que no debían decir nada, dado que no se trató de un periodista poblano. Lo cierto es que como dice un amigo reportero: si se meten con uno, se meten con todos.

 

Los comunicadores estamos cansados de las agresiones a la prensa, en cualquiera de sus modalidades y en cualquiera de sus dimensiones. La expresión más grave es por supuesto el asesinato de un periodista, pero existen muchos otros ataques perpetrados por diferentes gobiernos de México, que no son otra cosa sino ataques a la libertad de expresión.

 

Van desde la encarcelación hasta el mandar darles "una calentadita", o bien con coscorrones "para que aprendan", como diría el clásico. También están las amenazas, las intimidaciones, los acosos, la censura, el cerco publicitario y hasta los vetos informativos.

 

También, por supuesto, los empujones de guardaespaldas y enlaces gubernamentales, la restricción en el momento de hacer la entrevista y el condicionamiento de que ésta será dada, siempre y cuando solo se formulen ciertas preguntas. Formas de violencia hay muchas, aunque claro, la del asesinato es la más dolorosa e irremediable.

 

Porque un país sin prensa y sin ejercicios críticos, democráticos, sin medios y periodistas capaces de marcar los errores del gobierno, no puede considerarse desarrollado ni progresista. Y porque la censura suele ser el principio de agresiones mayores: ¡no queremos que haya ni un comunicador asesinado más!

 

Que la sangre de Rubén no haya sido en vano.