Las mentiras del Uno Más Uno

Tonatiuh Muñoz Aguilar

Temprano iniciaron las campañas sucias en Puebla. Temprano y de forma burda. La tarde del pasado lunes, el periódico Uno Más Uno publicó en su página de internet una especie de nota-artículo-editorial en el que menciona un supuesto audio escándalo que involucra al alcalde de Puebla, Antonio Gali.

 

La información hace referencia a una grabación que fue difundida minutos antes en redes sociales, en la que se escucha a dos hombres, quienes supuestamente son Gali y otro funcionario, hablando sobre dinero entregado al candidato a la dirigencia nacional del PAN, Ricardo Anaya.

 

Ni vale la pena concentrarse en los pormenores del audio, que está armado de la forma más burda, a tal nivel que la supuesta voz de Tony Gali ni siquiera se parece. Lo que sí es digno de mencionar es la calidad de la información que entrega ese diario a sus lectores y el remedo de periodismo que ejerce un medio que se auto proclama "crítico" y "veraz".

 

El 29 de mayo de 2013, en pleno corazón de la campaña electoral que llevó a Gali a la alcaldía de Puebla, la edición local del Uno Más Uno publicó una nota que titulaba "Tony Gali y su secretito en rosa". La nota contenía párrafos como el siguiente, nada más para que se dé una idea.

 

"José Antonio Gali Fayad, quien se desempeñara como secretario de Infraestructura del gobierno poblano de Rafael Moreno Valle Rosas, y aspira a la Presidencia municipal de la capital Poblana (sic), lleva una doble vida; se dice que es bipolar y que el poder lo ha vuelto agresivo, especialmente con los homosexuales, aunque de acuerdo a testimonios, él mismo padece de esa preferencia".

 

Hasta ahí el primer párrafo de esa nota firmada por Esteban Durán y Lino Calderón. El resto de la información en ese trabajo "periodístico" versa igualmente sobre presuntos rumores, dichos de testigos anónimos, señalamientos mal fundamentados y escritos con un lenguaje y una redacción que ni un estudiante tendría, además de referirse todo el tiempo en forma despectiva hacia los homosexuales, como muestra claramente el hecho de considerar padecimiento a una preferencia.

 

Ese es el nivel de periodismo que mantiene el diario Uno Más Uno. Pero no solo en eso, también en la calidad humana y en el profesionalismo de su trabajo el Uno Más Uno deja mucho qué desear, ya que quien durante un tiempo tuvo la concesión en Puebla —cuyo nombre no puede ser más desafortunado: Eduardo Rivera, homónimo del exalcalde capitalino— desapareció en 2013 quedándole a deber a sus trabajadores varias quincenas.

 

La información que tuvieron los exreporteros de ese medio —al menos diez trabajadores entre periodistas y gente del área operativa— fue que la dirección del periódico a nivel nacional sí había enviado el pago y que el susodicho Eduardo Rivera se lo había quedado. Eso hasta el momento no se ha logrado acreditar aunque ya se nota que Uno Más Uno, a nivel nacional, es tan poco confiable y profesional como la edición que alguna vez tuvo en Puebla.