Acta Pública

Las preocupaciones de los peñistas

Claudia Rodríguez

Con el palomeo presidencial hacia Manlio Fabio Beltrones para ir como único candidato a la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), muchos políticos y funcionarios allegados al mandatario Enrique Peña Nieto -que más que empleados se sienten sus íntimos, sus amigos- sintieron que el jefe del Ejecutivo les falló.

 

Haber escogido un elemento político fuera de lo cerrado del círculo peñista puso recelosos a más uno en su equipo. La verdad es que nunca pensaron que Peña Nieto se atreviera a compartir con alguien que no fuera como ellos el poder político. Porque a decir verdad, los peñistas se sienten de otra especie, como si pertenecieran a un “linaje” político y social especial.

 

Por más aptitudes políticas que tenga Beltrones y que sea hombre que responda al trabajo del presidente de México, queda claro que no es del grupo de íntimos del actual mandatario.

 

Es por eso que los que se sienten muy cercanos a Peña Nieto se perciben, si no traicionados, sí desconcertados. Apuntaría que algunos deberían estar también muy preocupados, pues sus consejos ya no son tan tomadas en cuenta como antaño, lo cual puede ser reflejo de que de alguna forma allá en Los Pinos alguien más los está desplazando.

 

Ser invitado a la mesa, al evento, a la reunión de trabajo y a un encargo a desempeñar de manera directa por el presidente de México es la forma con la que los políticos de cualquier ideología miden su rendimiento y no por los resultados de su trabajo para con la sociedad que gobiernan y administran.

 

Es entre los políticos una forma de ser y de existir si se es tomado en cuenta por el jefe y si es el de Los Pinos, pues qué decir. Ser desplazado del grupo –aun momentáneamente-- puede llevar mínimo a malos humores y máximo hasta cuestionarse su existencia.

 

Con su decisión para el nuevo dirigente del  PRI, Peña Nieto tiene a muchos en el gabinete presidencial midiéndose ante su jefe. Y preguntándose incluso si su relación tiene roces o hasta fracturas.

 

Los empleados peñistas, los de su círculo cerrado, deberían estar más preocupados en revisar cómo su desempeño ha pegado directamente a la percepción negativa que de Peña Nieto tienen casi el 70 por ciento de los mexicanos y no en querer saber si aún son parte del círculo cerradísimo del presidente de México.

 

En este país no importa ser, sino pertenecer, y entre los peñistas eso es verdad de a kilo.

 

Acta Divina… El actual dirigente del Partido Revolucionario Institucional, César Camacho, señaló la semana anterior que el candidato Aurelio Nuño, jede de la Oficina Presidencial, sí es del partido y sí tiene militancia.

 

Para advertir… Muchos peñistas se sienten desolados. Como huérfanos de jefe.