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La obesidad afecta a mexicanos de una comunidad de pobreza extrema

Las ciudades han crecido de una manera exponencial y gradualmente empiezan a alcanzar a las zonas rurales, y junto con sus avances tecnológicos e infraestructura arrastran los padecimientos con los que cuenta la población como obesidad, hipertensión y diabetes.

 

Ocho de cada diez niños de preescolar que vive en zonas rurales tienen un peso normal; sin embargo, esto se invierte en la edad adulta donde sólo dos de cada 10 personas no tienen obesidad, de acuerdo a un estudio realizado en la comunidad Dzutoh del sur de Yucatán.

 

La doctora Georgina Sánchez Ramírez, del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), quien dirigió el proyecto refiere que la investigación se realizó en la comunidad de Dzutoh porque es una localidad alejada de la urbanidad y se consideraba que la gente continuaba con sus costumbres gastronómicas de buena alimentación.

 

Sin embargo, después de tres años de investigación se determinó que la comunidad rural presenta un patrón de transformación nutricional similar a las grandes comunidades. “Los niños no muestran obesidad pero las personas adultas sí, y conforme se agregan productos industrializados a la dieta y se dejan de lado los alimentos tradicionales las enfermedades como diabetes e hipertensión crecerán. Seguramente dentro de una década o menos, en este tipo de localidades se van a empezar a observar problemas de sobrepeso incluso desde el preescolar”.

 

Dzutoh es una comunidad de origen maya, cuenta con 126 habitantes, registra poca migración y conserva tradiciones como ofrendas y ceremonias relacionadas con dioses de la milpa. Además, está catalogada en el rango de pobreza extrema, de acuerdo a indicadores del Consejo Nacional de Población (Conapo).

 

Sánchez Ramírez señala que en conjunto con las doctoras Alina Dioné Marín Cárdenas y Liliane Maza Rodríguez, nutriólogas de la Universidad Autónoma de Yucatán, se realizó el estudio.

 

Platica que se dividió a la población en hombres y mujeres de diferentes edades: preescolar, escolar, adolescentes y adultos, después a cada grupo se le realizaron mediciones antropométricas para establecer si contaban con peso normal, sobrepeso u obesidad.

 

También se analizó la frecuencia en el consumo de alimentos tradicionales y de nuevos productos. Por último se realizaron entrevistas a profundidad que determinaron los roles de género en la preparación de víveres.

 

De acuerdo con la información recabada, se observó que no se presentaban variaciones anormales de peso en menores de edad preescolar y más del 70 por ciento estaban en un rango calculado como normal; sin embargo, los niños de primaria empezaban a mostrar sobrepeso.

 

“En los adolescentes empezábamos a ver personas con obesidad. Los niños de preescolares y escolar no presentaban un rango de obesidad pero en la adolescencia sí”.

 

En edades adultas de 18 a 60 años, más del 80 por ciento de la población tanto de hombres como de mujeres presentaba obesidad, significa un patrón que aumentaba con la edad, menciona Sánchez Ramírez.

 

Después de estos resultados los investigadores se preguntaron que ocasionaba el aumento de peso. “Si bien todavía había un consumo amplio en comida tradicional como el frijol negro, tortillas de maíz, frutas y verduras del solar, la comunidad estaba incorporando alimentos industrializados en el desayuno.

 

“Ahora consumen refresco, galletas dulces, sopas instantáneas, atún, bebidas saborizadas que sobre todo son consumidas en el desayuno, porque es la hora en que todos tienen más prisa”, indica Sánchez Ramírez.

 

También se determinó que a pesar de la nueva ingesta de productos industrializados la redistribución al interior de los hogares de quien prepara la comida no ha cambiado y siguen siendo las mujeres quienes realizan esta actividad.

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