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¿Cuánto cuesta a los poblanos la campaña de Jiménez Merino?

Tonatiuh Muñoz Aguilar

Desde noviembre de 2015, los poblanos hemos visto los repetidos actos de promoción a favor del delegado de la SAGARPA, Alberto Jiménez Merino, quien abiertamente ha aceptado sus intenciones por convertirse en candidato del PRI al gobierno del estado.

 

Manifestaciones "espontáneas" de apoyo al delegado, ruedas de prensa para decir que Jiménez Merino es un hombre emanado del pueblo, comprometido con las causas sociales y que se ha manchado las manos con la tierra de los caminos rurales de los municipios más alejados de la entidad y, en fin, una serie de elogios hacia quien los convocantes consideran como el adecuado para enarbolar la causa priista en el próximo proceso electoral.

 

Hubo incluso un lacrimógeno testimonio por parte de una supuesta beneficiaria de SAGARPA, quien declaró que "el ingeniero Alberto Jiménez Merino" ha llegado a quitarse el pan de la boca, a sacar dinero de su propio bolsillo para dárselo a una madre indígena que necesitaba con desesperación la ayuda y cosas como esas que tanto les gustan a los priistas en tiempos de precampañas.

 

Estos pronunciamientos se intensificaron la semana pasada cuando desde distintos correos electrónicos se convocó a los medios a una cascada de ruedas de prensa, por lo menos una diaria y en algunos casos hasta dos en un mismo día, en las que sindicalistas, trabajadores de la delegación, exdirigentes del partido y en el colmo de los descaros, beneficiarios de la SAGARPA, pidieron a la dirigencia del PRI que eligiera a Jiménez Merino como candidato.

 

Lo patético de este asunto no es que el señor Jiménez se haya hecho autopromoción, pues es evidente al menos que todos los que se manifestaron a su favor tenían algún vínculo con la delegación que encabeza este exfuncionario marinista. Lo que es más bien cuestionable es de dónde salieron los recursos para llevar a cabo esta promoción.

 

Las ruedas de prensa fueron la mayoría en el restaurante El Cazador y llegó el punto en que la prensa solo asistía por desayunar, que ya ni atendía el mensaje de quienes se manifestaban a favor de Jiménez Merino, pues sabían que era lo mismo que la del día anterior. Eso sin mencionar que ya ningún medio de importancia acudió a las últimas ruedas de prensa de la semana.

 

El colmo ocurrió el viernes, cuando la propia SAGARPA convocó a un evento para la entrega de un reconocimiento a Jiménez Merino. Esta ceremonia terminó en un desaguisado, cuando personal de la Asociación Mexicana de Profesionales Forestales literalmente corrió a varios compañeros reporteros y fotógrafos, diciéndoles que en esa entrega de reconocimiento no estaban contemplados para sentarse a la mesa.

 

Los compañeros se retiraron, pero quejándose justamente de lo mal organizado que estaba el evento, además de las malas formas con las que fueron retirados de la mesa, lo que provocó que el presidente de la asociación, Jesús Martín Cuanalo Araujo, agrediera verbalmente a un trabajador de la prensa, burlándose de la calidad del medio para el que labora.

 

Ante tanta majadería, varios compañeros fotógrafos y reporteros se retiraron del evento y hubo uno incluso que le reclamó a Jiménez Merino la mala atención a los medios, a lo que el delegado por supuesto solo dijo que él nada podía hacer, ya que era un invitado y nada más.

 

Sin embargo, estos pormenores no aparecieron en la nota pagada que el sábado 9 de enero publicó el periódico Excélsior, en la que se destaca el reconocimiento a Jiménez Merino, pero por supuesto, no se dice nada del zafarrancho con la prensa local. Y nuevamente cabe la pregunta: ¿quién pagó esa nota? Porque de que es una nota pagada eso no queda duda. Pero, ¿la habrá pagado el delegado con recursos de la SAGARPA? Es pregunta.

 

Y la utilización de beneficiarios de la dependencia para promoción de un personaje político, ¿no será también un delito electoral o por lo menos una falta administrativa por parte de un servidor público? ¿No es aplicable una sanción o cuando menos que se inicie una investigación en este caso? ¿Sabe el PRI de dónde han salido los recursos para las ruedas de prensa? Porque esos eventos no son de a gratis.

 

Al respecto, la reportera Yazmín Curiel cuestionó el domingo a la lideresa del partido, Ana Isabel Allende Cano, quien se desentendió del asunto y solo atinó a señalar que dentro del tricolor todos tienen la libertad de expresarse a favor de quien quieran, así como de promover su imagen con la intención de reunir simpatizantes.

 

Por eso es importante conocer y saber si las autoridades electorales —en este caso el IEE— no consideran ni siquiera como sospecha de un acto anticipado de campaña, iniciar una investigación para el caso Jiménez Merino, sobre todo en el punto ya resaltado de la utilización de beneficiarios de programas sociales para un evento con fines de promoción política. Sería deleznable que a estas alturas del partido nos enteráramos que el PRI en Puebla sigue lucrando con la pobreza de los más necesitados.

 

¿Y saben qué es lo peor de todo? Que todos esos esfuerzos son innecesarios, pues en Puebla ya todo mundo sabe que Jiménez Merino no será el candidato priista. Es más, se dice que desde noviembre, mes en el que justamente se activó la campaña a favor de Jiménez Merino, ya se le había notificado a Blanca Alcalá que ella sería la candidata.

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