Pasar al contenido principal

Los cambios de Peña Nieto: Lozoya perdió ante Videgaray

Alberto Carbot

El pasado lunes, más o menos cuando se encuentra a la mitad de su mandato, el presidente Enrique Peña Nieto decidió dar un pequeño golpe de timón, cuyo grado de profundidad se mide no por el número de relevos, sino por el tamaño de la estructura burocrática que está en juego.

 

Se trata de la salida de la secretaria de Salud, Mercedes Juan -sustituida por el exrector José Narro Robles- y del relevo del director de Petróleos Mexicanos (PEMEX) Emilio Lozoya Austin -reemplazado por José Antonio González Anaya-, quien estaba a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

 

Al frente de este último organismo fue designado Mikel Arreola, extitular de la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), aunque algunos no se explican por qué estos cambios a la mitad del sexenio, por lo menos en lo que respecta al caso de PEMEX y de la Secretaría de Salud.

 

Hay que recordar que en PEMEX se lidia con una de las peores caídas de precios internacionales del petróleo, que obligará a un recorte tanto del gasto corriente como del personal de la ahora pomposamente llamada “empresa productiva del Estado” mientras que en Salud está en marcha una gran campaña para enfrentar el virus del Zika, que ha motivado el lanzamiento de una emergencia sanitaria internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

En este contexto no significa que el relevo de los titulares de ambas instituciones carezca de lógica. Por ejemplo, en PEMEX, se necesita un hombre que posea pleno conocimiento de los temas financieros, pero también la habilidad política para enfrentarse al poderoso sindicato sobre el tema de los recortes de personal.

 

En cuanto a la Secretaría de Salud -aunque la hoy extitular es una funcionaria que ha realizado una larga carrera en el sector-, también es verdad que la situación del zika y de otras enfermedades tropicales como el chikungunya y el dengue, hacen necesaria una visión muy amplia y un conocimiento profundo para adoptar las políticas más adecuadas.

 

En cuanto al IMSS, Peña pidió al nuevo titular “fortalecer las finanzas de la institución”, pues requiere de reformas profundas, debido a que necesita hacer más con menos para otorgar prestaciones de calidad a sus numerosos afiliados, quienes cada día observan con impotencia cómo se deterioran sus servicios.

 

Al nuevo responsable de Petróleos Mexicanos, Peña lo exhortó a “cuidar la eficiencia y rentabilidad de todos los procesos de PEMEX, en medio de una situación de precio bajos del crudo mexicano.

 

“Será necesario ajustar su estructura de costos, revisar su programa de gasto y fortalecer sus procesos de inversión, haciendo usos de los nuevos esquemas de asociación e inversión con el sector privado que le brinda la reforma energética”, señaló Peña Nieto.

 

Narro Robles fue subsecretario de Salud cuando el titular era Juan Ramón de la Fuente y también subdirector del IMSS, además de que es un médico bien preparado, que mal que bien supo sortear las diversas tormentas que enfrentó cuando estuvo dirigiendo la UNAM, que es otra compleja maquinaria que requiere estar bien aceitada para el correcto funcionamiento de sus engranes.

 

El nuevo titular de PEMEX forma parte del equipo de Luis Videgaray, el secretario de Hacienda que aparentemente es el “padrino” de más de la mitad del gabinete, por poner una cifra, y también es uno de los hombres más cercanos de Peña Nieto.

 

LOZOYA SE ENFRENTÓ A LAS AUTORIDADES HACENDARIAS Y PERDIÓ

 

Videgaray sabe que González Anaya es un hombre experto en temas financieros y capaz de aterrizar la reforma energética, luego del desgaste brutal que sufrió Lozoya, quien además terminó enfrentado con el secretario de Hacienda.

 

En cuanto a Arriola -aunque es un funcionario heredado de los tiempos de Felipe Calderón-, su espléndido papel al frente del Cofepris le valió pasar a la primera fila de la alta burocracia, y aunque formalmente quizá no pertenezca a ningún equipo, ha mostrado gran capacidad y eficiencia.

 

Peña Nieto no es un hombre acostumbrado a hacer muchos cambios, aunque no llegó al nivel de Vicente Fox, y quizá le haya costado mucho trabajo remover a su amigo Lozoya Austin, quien originalmente se le veía como canciller y estuvo a su lado desde que realizó sus primeros viajes internacionales como presidente electo.

 

No obstante, su permanencia aparentemente era ya insostenible por los constantes enfrentamientos con las autoridades hacendarias. Como era de esperarse, perdió ante el bloque encabezado por Vidergaray.

 

Hay que recordar que los cambios ocurren justo cuando se preparan algunos ajustes adicionales al gasto público debido a la caída del petróleo y el aumento del dólar, que este lunes rebasó la barrera de los 19 pesos.

 

Apenas el pasado viernes, el titular del Banco de México Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Banxico), insistió en que la caída en los precios del petróleo podría afectar a las finanzas públicas del país, por lo cual es necesario realizar ajustes al gasto público, principalmente en Pemex, a fin de evitar consecuencias como un mayor aumento en las tasas de interés.

 

Quizá esta declaración no fue música para los oídos de Emilio Lozoya y no sería raro que haya interpretado el mensaje como proveniente de Videgaray.

 

Durante su participación en la conferencia magistral “Perspectivas Económicas de México para el 2016” realizada en la Universidad Panamericana, Carstens explicó que el proceso de ajuste sería largo y se tendrían que aumentar más las tasas de interés.

 

Sin embargo, dijo que “ahora que está iniciando el año, es un buen momento para que realmente se refleje en el gasto público la nueva realidad de un precio (del petróleo) 70 por ciento más bajo de lo presupuestado”.

 

Carstens, quien ha estado a punto de llegar a gobernar al más poderoso organismo financiero mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), y se educó en la Universidad de Chicago con Milton Friedman -lo que lo convierte en el más firme partidario del neoliberalismo gubernamental-, considera que para mantener la fortaleza de la economía, lo ideal sería que el choque generado por los bajos precios del crudo sea absorbido “en un principio” por el gobierno.

 

“Si el gasto público se ajusta conforme a lo que corresponda -dados los ingresos que se esperan obtener-, haría más eficiente el ajuste al choque tan brutal que recibimos por la caída en el precio del petróleo y parte de eso lamentablemente tiene que ser en PEMEX”, señaló.

 

Estas declaraciones habría que leerlas entre líneas, porque quizá explican a fondo la razón por la cual ya no era conveniente tener al mando de la empresa a Emilio Lozoya.

 

Carstens recordó que las empresas petroleras en el mundo están enfrentando varias dificultades, las cuales van desde el recorte de personal hasta la falta de inversión.

 

“Desde que empezó la caída fuerte del petróleo, hace seis meses, a la fecha se han perdido 500 mil empleos en el sector de petróleo en el mundo y se han pospuesto o eliminado proyectos de inversión por 400 mil millones de dólares”, indicó.

 

“No debería sorprender que algo similar se refleje en nuestro país” señaló y añadió otro dato fundamental: PEMEX no cuenta con coberturas petroleras, por lo que no se puede saber qué sucederá con ella el próximo año.

 

Ante esta circunstancia, vino la decisión de Enrique Peña, quien aprovechó para darle un premio a uno de sus aliados, el ex rector José Narro Robles, quien supo mantener una cercanía con el mandatario, a despecho de algunos sectores de la UNAM que recelaban de su oficialismo y consideraban que no era sano para mantener la autonomía y la independencia académica en la Máxima Casa de Estudios.

Material Matters: The Evolution of Air in Sneakers

LO MÁS VISTO

SIGUE CONECTADO