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Utopía

Rechazan cubrir gastos de la visita del Papa

Eduardo Ibarra Aguirre

Los mexicanos católicos, apostólicos y romanos, que según las cuentas oficiales y  exageradamente alegres del Vaticano, dadas a conocer el pasado día 5, suman “110 millones”, no están dispuestos a sufragar los gastos de la visita que realizará el Papa del 12 al 17 de febrero.

 

Durante noviembre del año pasado, la Conferencia del Episcopado Mexicano informó sobre una colecta nacional para recaudar fondos “a fin de brindarle los mejores servicios al Sumo Pontífice durante su visita, además de solventar los requerimientos que tiene la gente que acuda a los encuentros que se realicen”.

 

La anunciada colecta tuvo poco impacto en la opinión pública, ya que sólo dos de cada 10 personas (22 por ciento) encuestadas por Parametría supo de la misma. Para la mayoría de los entrevistados (78 por ciento) fue desconocida la recaudación de dinero a cargo de la CEM para apoyar la llegada del primer representante del Vaticano de origen latinoamericano, aunque de padres italianos.

 

Lo principal de la encuesta de la casa que dirige Francisco Abundis –aplicada del 16 al 20 de enero con base a 800 visitas domiciliarias y con un margen de error de más-menos 3.5 por ciento–, es que de los supuestos “110 millones” de católicos, 65 por ciento “rechaza esta forma de financiamiento” y sólo 21 por ciento “la apoya”. Uno de cada 10 (12 por ciento) “dijo no estar de acuerdo ni en desacuerdo con la medida” y 2 por ciento no supo que contestar.

 

El catolicismo de los encuestados no pasa por sus bolsillos en una economía macro y también micro que los depaupera, con todo y los indicadores de crecimiento económico, consumo al alza e inflación a la baja. O bien, dan por hecho que con el erario debe cubrirse la visita del jesuita que viene a México como “un peregrino”, pero será recibido como jefe de Estado en Palacio Nacional y Enrique Peña Nieto acudirá a la  misa que oficiará en la Basílica de Guadalupe.

 

La supervisión hecha por las autoridades, desde el presidente, el secretario de Gobernación y los gobernadores de Chiapas, Michoacán y Chihuahua, de las obras que se realizan para los actos públicos, muestran que es con recursos públicos como se sufraga la visita. Acaso no sea criticable, pero sería deseable que informaran cuánto erogaron y de qué partidas tomaron el dinero, y dieran el mismo trato a otros ministros de cultos de alta jerarquía que visiten el país.

 

Ya circulan en las redes sociales diversos mensajes sobre los “milagros” producidos por Francisco antes de pisar suelo azteca. Calles pavimentadas, banquetas arregladas, luminarias repuestas, fachadas pintadas…

 

Cierto que México constituye una de las plazas más fuertes de la fe introducida a sangre y fuego por los conquistadores que hace cinco centurias comenzaron a saquear al país durante tres siglos. Y por ello también es una de las naciones más visitadas por los papas, junto a Alemania, Brasil, España, Estados Unidos (sobre todo por tratarse de una Iglesia muy rica en dólares y menos en feligresía), Francia y Polonia. Con la de Francisco suman siete las visitas papales en 36 años. Sólo son superadas por las que realizaron los presidentes de Estados Unidos, modernos conquistadores de México desde que lo despojaron de la mitad de su territorio.

 

Sería pertinente que José Mario Bergoglio registre que en el país de los “110 millones” de católicos, la mayoría de los encuestados por Parametría (93 por ciento) “dijo que no tiene planeado asistir a algún evento en el que participe el papa Francisco”. ¡Bienvenido señor!

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