Enfermeras, “la pierna del amputado y el consuelo del suicida”

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Ángel Trinidad
 
Jaime López

A pesar de que la conmemoración de las enfermeras aconteció en días pasados (6 de enero), la labor desarrollada por las también conocidas como “ángeles blancos” es algo digno de reconocerse cualquier día del año. En opinión de algunas representantes de dicha profesión, las enfermeras son “la pierna del amputado y el consuelo del suicida”.

 

En el caso de Lilian Romero, mujer dedicada a la enfermería desde hace casi dos décadas, su profesión le genera una satisfacción enorme, sobre todo cuando atiende a un paciente en estado crítico, lo acompaña, ve su recuperación y el enfermo le agradece por la ayuda y el esfuerzo recibidos. Así lo señaló la sanitaria para Imagen Poblana.  

 

Por su parte, Norma Pérez, enfermera del Hospital General número 20 del IMSS de La Margarita, expresó que “el momento que el paciente da las gracias, cuando menos con una sonrisa, con eso ya se siente uno totalmente reconocido, aunque no tenga uno algún reconocimiento de nuestros directivos”.

 

Y es que las satisfacciones de las enfermeras a veces pueden ser desplazadas por los obstáculos con los que se enfrentan: mal trato de algunos jefes, insultos o reclamos de parte de ciertos pacientes, cargas de trabajo que las hacen doblar turnos de trabajo, instalaciones poco dignas o contacto con las excreciones de los enfermos.

 

“A veces, cuando estamos en una zona en la que no hay todas las especialidades, uno tiene que improvisar y sacar al paciente; depende de si nos activamos o no a ver sus signos, síntomas. Y si no está a nuestro alcance, pues canalizarlo lo más pronto posible a un hospital más grande; pero mientras, en el hospital pequeño, hay que estabilizarlo”, explicó Pérez.

 

Por otro lado, un detalle muy característico de las enfermeras sucede cuando entonan el himno alusivo a su profesión y emiten el juramento pertinente. En este tipo de casos, los “ángeles blancos” llevan consigo una vela encendida.

 

“Es la luz, el cuidado, el amor que le da uno al paciente sin conocerlo. Hacer el bien a todo paciente que esté enfermo y que necesite de nuestro amor, de nuestro calor y de nuestro entendimiento y capacidad para poder resolver un problema de salud”, detalló Romero.

 

De acuerdo con el INEGI, ocho de cada diez personas que se dedican a la enfermería son mujeres; sin embargo, el interés por parte de los hombres hacia esta carrera va en aumento. “En la actualidad, ya son más la cantidad de enfermeros que les nace la vocación para la función del cuidado hacia el paciente”, declaró una de las entrevistadas.

 

Es importante señalar que 61 de cada 100 enfermeros y enfermeras tienen menos de 40 años.  En México, el Día de la Enfermera es celebrado desde 1931 el día 6 de enero, con el objetivo de reconocer a los "ángeles blancos" que vuelven más amable, con su trato y responsabilidad, los tropiezos de nuestra salud.