Perredismo nacional podría nombrar a sustituto de Quezada

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Tonatiuh Muñoz Aguilar

Un nuevo enfrentamiento en el PRD poblano se llevará a cabo a lo largo de este año por el control del partido. Y es que a partir de agosto, se renovará el Comité Directivo Estatal de ese instituto, lo que implicará la salida de su actual dirigente, Socorro Quezada Tiempo, una de las dos diputadas que representan a la oposición en el Congreso del Estado y contraria al morenovallismo. 

 

Sin embargo, a pesar de las prácticas de afiliaciones masivas acusadas una y otra vez por Socorro Quezada y Eric Cotoñeto –antecesor directo de la hoy presidenta–, éstas serían innecesarias, pues el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) podría ser el encargado de la designación directa del próximo dirigente en el estado, debido a que “no existen las condiciones” para elegir a un sustituto de Quezada de manera democrática. 

 

Esto lo ha referido la presidenta en varias ocasiones al señalar que la dirigencia nacional, encabezada por Alejandra Barrales Madgaleno, podría tomar el control político de la sucesión estatal no solo en Puebla, sino en otras entidades donde han detectado esa intención de controlar al partido por parte de intereses externos. En el caso de Puebla, se ha documentado ampliamente la afiliación masiva de trabajadores del sindicato del Colegio de Bachilleres. 

 

Por lo anterior y a pesar de que esa afiliación masiva tiene la intención clara de que el próximo presidente del PRD sea emanado de las filas de Nueva Izquierda –fracción que en Puebla es liderada por el también diputado Carlos Martínez Amador– es posible que el sustituto o sustituta de Socorro Quezada sea designado directamente por Alejandra Barrales o por el consejo perredista del país, donde también carece de mayoría el morenovallismo. 

 

Socorro Quezada señaló en entrevista que el próximo presidente del PRD poblano ya no podrá ser diputado –como ella– ni ostentar un puesto de elección popular, y dijo que una designación directa por parte de la presidencia nacional sería “óptima” para evitar el desgaste de ese partido, de por sí reducido a la cuarta fuerza política en el estado y rebasado recientemente por el también izquierdista MORENA. 

 

Ese proceso de renovación iniciará en agosto, por lo que a Quezada le restan apenas ocho o nueve meses al frente de la asociación política; pero la todavía presidenta estatal advirtió que no dejará el cargo hasta que no haya en firme un sustituto para dirigir las filas del PRD, en lo que se advierte será un proceso complicado debido a la inminencia de la elección presidencial y a que la sustitución en la presidencia del estado también estará ligada con la “política de alianzas”.

 

Es importante recordar que el próximo año también habrán elecciones en Puebla, tanto para presidentes municipales como para gobernador del estado y legisladores, de tal modo que la “rebatinga” para hacerse con el control político del PRD dará escenarios como los vistos en enero pasado (2016), cuando los perredistas se agarraron a bocinazos y sillazos en la exhacienda de Chautla.