Ya nadie quiere ser policía en Tecamachalco y Quecholac

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Ángel Trinidad
 
David Portillo

Ante la poca paga que reciben y el temor de ser emboscados o asesinados por huachicoleros, en la región de Tecamachalco ya nadie quiere ser policía. La situación ha llegado a tal grado que los policías municipales han empezado a renunciar.

 

En Tecamachalco y Quecholac, que forman parte del llamado "triángulo rojo", los ediles se sienten desprotegidos, pues operan apenas con un mínimo de policías municipales para atender a los más de 20,000 y 13,000 habitantes, respectivamente.

 

Pese a que han disminuido las amenazas por parte del crimen organizado contra el alcalde Marcos Pérez Calderón, presidente municipal de Tochtepec, éste valora si continuar o no en el puesto, dependiendo si el gobierno federal refuerza la seguridad en la región.

 

"Ya han visto que se han rebasado los tres niveles de gobierno. Uno como municipal se ve endeble. Si existen las garantías después de la reunión (con el gobernador electo Tony Gali), seguiremos al frente de este cargo que la ciudadanía confirió por cuatro años y ocho meses. En mi caso, hay que anteponer la familia, que es el núcleo. Y si no existen las garantías, lo valoraremos en mi informe, que será el 10 u 11 de febrero. Ese día se le dirá a la ciudadanía si seguimos o no", expresó Pérez Calderón.

 

Una de las estrategias que han empezado a utilizar las bandas dedicas al robo de combustible es amenazar directamente a los policías municipales para que no los detengan; de lo contrario, atentarían contra sus vidas.

 

Al respecto, los ediles de la región de Tecamachalco insisten en que quieren que el gobierno les pague un seguro para protegerlos, incluyendo a sus familias.

 

Los ediles de esta región han criticado lo que dicen es el poco actuar de la policía federal, gendarmería, Ejército Mexicano y personal de Petróleos Mexicanos, pues aseguran que entre las amenazas que han recibido es que "si en los ductos no nos dicen nada, tú que eres presidente municipal, por qué lo vas hacer".

 

Néstor Camarillo, alcalde de Quecholac, coincidió en que los bajos salarios que reciben los oficiales por exponer sus vidas son otra razón por la que ya nadie quiere ser policía. Además de que el Nuevo Sistema de Justicia Penal exige que para ser oficiales deben pasar exámenes de control de confianza, y quienes los aprueban son los que están renunciando por temor a sus vidas.

 

En Quecholac, un policía gana 14,000 pesos al mes y en Tochtepec, apenas 9,000. En este último municipio se espera que en próximos días solo queden 26 policías para los dos turnos, sin contemplar que algunos fungen como "escolta" del edil, que anteriormente había sido amenazado por el crimen organizado.