Imagen Económica

Migración y Remesas

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Ayer miércoles 1 de marzo conocimos el monto en dólares de remesas que ingresó a nuestro país durante el primer mes del año. De acuerdo al Banco de México (Banxico), la cifra alcanzó los 2 mil 55 millones de dólares, comparada con el mes de enero pero de 2016, cuando se recibieron mil 932 millones de dólares, este año hubo un aumento considerable: 6.34 %, que es 3 veces más de lo que crece la economía interna.

 

El ingreso por remesas ya superó los ingresos petroleros y está a punto de convertirse en la principal fuente de divisas para el país. Aun en medio del discurso de odio contra los migrantes promovido desde la presidencia de Estados Unidos, se aceleró el ritmo de envíos de dinero ante las amenazas de deportaciones masivas que podrían darse en las próximas semanas. Algunas filtraciones de la propia prensa norteamericana han señalado que de los aproximadamente 12 millones de migrantes mexicanos sin estancia legal, al menos la mitad (6 millones) podrían ser repatriados casi de forma inmediata lo que agravaría la situación económica de nuestro país en términos de empleo, salario y captación de divisas.

 

Una rápida explicación económica de la migración

 

La migración laboral es un fenómeno que en economía comprende el flujo del factor trabajo de un centro de baja demanda laboral (pocas oportunidades de empleo) a uno de alta demanda laboral. Los flujos migratorios que permiten la movilidad del trabajo han beneficiado siempre históricamente a las grandes empresas capitalistas. Fue la migración la que permitió que la revolución industrial fuera exitosa en Europa o que en Estados Unidos se instaurara el Taylorismo como sistema sociotécnico productivo sin que hubiera resistencia obrera.

 

El trabajo, como factor de producción, es como cualquier otro mercado en economía, por tanto se comporta de manera similar que el mercado de la carne, las verduras o los textiles, se rige a partir de la oferta y la demanda;  el precio se llama salario. A una mayor oferta de trabajadores (un mayor número de desempleados) la tasa salarial se presiona a la baja y los empresarios se benefician de pagar bajos salarios.

 

Desde la economía neoclásica, que haya libre movilidad de factores en un libre mercado es benéfico para todos, pues implica menores costos, en consecuencia mayor poder de compra y por tanto un mayor consumo, siempre consumir más trae como consecuencia un nivel mayor de satisfacción. Desde la crítica a la Economía política, la única libertad de este mercado es la de morirse de hambre.

 

Por eso la migración de fuerza de trabajo latina, particularmente mexicana ha beneficiado a las corporaciones norteamericanas que han visto ajustar los niveles salariales generales a la baja; además, dado el carácter de “ilegal” de los trabajadores hacen que se les pague aún por debajo de la tasa salarial de mercado.

 

Entonces, ¿por qué ahora se pretenden hacer deportaciones?

 

No es la primera vez que se hacen deportaciones masivas, se tienen registradas las hechas en 1921, en el periodo de 1929-1933 y la de 1939, parece haber un patrón común en estas fechas: la crisis económica. En los tres casos señalados, se trató de acciones enfocadas hacia trabajadores mexicanos (casi exclusivamente) pues no hubo otro grupo migrante al que se le haya aplicado tal saña.

 

Vemos que la situación no es nueva, históricamente México ha sido expulsor de trabajadores para tierras norteamericanas. Francisco I. Madero en “La sucesión presidencial” escribía: “La situación del obrero mexicano es tan precaria que a pesar de las humillaciones que sufren allende el Río Bravo, anualmente emigran (…) millares de nuestros compatriotas, y la verdad es que su suerte es por allá menos triste que en su tierra natal”.

 

En el periodo de la primera guerra mundial 1915-1919 se permitió la migración con el fin de apoyar las fábricas que quedaban sin trabajadores por el reclutamiento militar. Se volvió a endurecer la política al término de la guerra. Justo al inicio de la siguiente guerra mundial, Estados Unidos firmó un convenio con nuestro país que se llamó “Programa Bracero” (1942). Este acuerdo reconocía la existencia del mercado laboral ocultado durante muchos años (salvo en la época de Porfirio Díaz donde también había acuerdo migratorio de trabajo). Duró 22 años y movilizó a unos 5 millones de mexicanos.

 

En 1954 Estados Unidos canceló de manera unilateral el programa y bajo el operativo “wetback” (regresa-mojado), deportaron a 1 millón de trabajadores. Al final el programa se prorrogó 10 años más, hasta 1964.

 

Durante todo ese tiempo el programa bracero fue una válvula de escape para el desempleo en nuestro país, que nunca se solucionó, se postergó y se fue agravando. Después de 1994 con la entrada a nuestro país de productos agrícolas norteamericanos y canadienses a precios bajísimos, el campo mexicano volvió a expulsar masivamente a millones de mexicanos, es claro el aumento de la migración a partir del sustancial aumento de remesas que se empezó a acelerar desde entonces, tal y como lo muestra la gráfica siguiente.

 

 

 

Elaboración propia con datos de Banxico, años seleccionados.

 

 

Ahora somos un país que depende en gran medida de las remesas que los migrantes envían, el temor de una expulsión masiva es mayor que en el siglo pasado porque ahora los efectos sobre la economía serían desastrosos.

 

La culpa no es Donald Trump, es de nuestros gobiernos que han actuado con torpeza o corrupción, o ambas características al mismo tiempo. Que hundieron en la miseria a millones de familias, separaron familias, desterraron los sueños y las esperanzas. El problema no es que “regresen” los migrantes, el neoliberalismo que es la fábrica de pobres, terminará por volverlos a expulsar.

 

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

Twitter: @BandalaCarlos