Danzantes aztecas, el orgulloso ritmo de las raíces nacionales

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Jaime López

A propósito de la celebración del equinoccio de primavera, es oportuno indagar en uno de sus oficios más característicos: el de los danzantes aztecas, aquellos bailarines que con sus cuerpos convocan a las divinidades y al mismo tiempo mantienen vivas las tradiciones nacionales, el legado de las civilizaciones prehispánicas.

 

“Es algo que todos, por haber nacido en esta cultura, lo traemos en la sangre. Igual nuestros padres no lo tuvieron, pero es la descendencia; es la trascendencia de la sangre que traemos desde la antigüedad”, señaló Israel Yeczin, integrante de la agrupación dancística Tezcatlipoca Capulli Tezcatlipoca.

 

Entrevistado por Imagen Poblana, Yeczin señaló la importancia de los danzantes prehispánicos, que radica en llevar a diferentes comunidades parte de la cultura y tradiciones que se desarrollaron hace más de 10,000 años, en el pleno florecimiento de las antiguas civilizaciones originarias.

 

Detalló que el oficio le fue enseñado desde chico por las personas con las que creció y que implica sentir una conexión especial con los elementos de la naturaleza, tales como “el astro rey” (el Sol) y “la fuerza creadora” (la Tierra).

 

En cuanto al vestuario, hecho de piel, el danzante explicó que cada integrante elabora sus propios atuendos, que pueden costar desde dos mil pesos hasta 20,000 o 30,000. La vestimenta incluye la corona de plumas o copil, la pechera y el maztla. Este último es un simbolismo del falo y su vínculo con la Tierra. Asimismo, su atuendo puede incluir una gran diversidad de plumas, tanto de gallo como faisán

 

“Plumas de gallo y faisán, que son de las más comunes, de criadero, no matamos a los animales ni fomentamos la matanza de animales exóticos para que nosotros podamos tener un vestuario. La mayoría de las plumas que tenemos, de diferentes aves exóticas, son recolectadas de los zoológicos cuando vamos nosotros hacer alguna ceremonia allá o personas que trabajan en los zoológicos nos las facilitan, pero son de muda, son de cuando los pájaros las sueltan en las jaulas”, dijo.

 

De con el bailarín mestizo, cada danza se ensaya previamente. Los pasos son marcados con el sonido de los tambores (huehues). A su vez, cada sonido (llamado flor) expresa un agradecimiento.

 

“Los giros son para dar las gracias o traer agua y viento. Con los pies se siembra: es como levantas la tierra con un pie, dejas caer la semilla con la mano y con el otro pie lo tapas. Después levantas un pie, haciendo una flecha y pidiendo agua y viento, y hay muchas danzas que manifiestan ceremonias de sacrificio, ofrendas al agua. Son variables”, mencionó.