Diabetes, la “dulce” enfermedad que se ha extendido en México

 
Tonatiuh Muñoz Aguilar

Indudablemente, la diabetes es una de las enfermedades más mortíferas en el mundo, que puede afectar diversas partes del organismo (riñones, corazón o córneas) y que en México durante los últimos 35 años ha crecido considerablemente, pues el número de decesos relacionados con ésta pasó de 14,500 en 1980 a 98,450 en 2015, según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

 

La diabetes modifica sustancialmente los hábitos o el estilo de vida de quien la padece, porque no solamente implica la prohibición del consumo de productos azucarados, sino que además exige mayor moderación en la alimentación. Es el caso de Samuel Magaña, pensionado radicado en Puebla que desde hace una década perdió la vista como consecuencia de una retinopatía diabética.

 

“En realidad, sufres una transformación muy fuerte, y luego tienes que ´apechugar´ para estar dentro de lo que es la manera correcta de comer. Un diabético ya no es el que se sienta a la mesa y se atasca. En una ocasión, un médico me dijo que un diabético era una persona que ya se alimentaba de ‘probaditas’; podías probar de casi todo, pero probadas, no tenías que estar atascándote”, expresó.

 

En entrevista con Imagen Poblana, Magaña también relató que los principales cuidados a los que deben atenerse las personas diabéticas son una alimentación sana, hacer ejercicio y evitar el consumo de todo lo que contenga azúcar, especialmente refrescos y bebidas alcohólicas.

 

Subrayó que los diabéticos deben evitar la ingesta de frutas cítricas, como limones y naranja, o abstenerse del consumo de otras con altos contenidos de glucosa, tales como mango, piña o plátano.

 

Por otro lado, las galletas y el chocolate ya no son una opción en la dieta de una persona con este padecimiento, mucho menos lo son las bebidas embotelladas, las gaseosas y el pan de dulce. Igualmente, el pan de sal debe ser consumido en porciones sumamente controladas.

 

A decir de Magaña, en México hace falta mayor concientización entre la población para percatarse de lo perjudicial que es la diabetes, una enfermedad que, apuntó, si se complica puede llegar a causar la amputación de extremidades superiores o inferiores, problemas cardiovasculares, fallas renales o hasta la pérdida de la vista.

 

“Si la gente tomara consciencia de que lo representa esa enfermedad, trataríamos de cuidarnos más a tiempo. Hace 37 años había poca información sobre la mejor manera de cuidarse, y ya después es muy tarde, porque ya te afecta los riñones, vías urinarias, las piernas, circulación, los ojos; realmente te pega en todo el organismo”, señaló.

 

En México, las personas diabéticas que cuentan con un tipo de seguridad social, ya sea ISSSTE o IMSS, tienen que acudir frecuentemente a consultas médicas o exámenes de laboratorio, para revisar la cantidad de glucosa que tienen en la sangre y el grado de diabetes que padecen.

 

Algunas clases de diabetes pueden ser controladas con ciertas pastillas. De no ser este el caso, el enfermo tendrá que inyectarse algún tipo de insulina, para regular la producción de ésta en su cuerpo. Algunos especialistas señalan que la diabetes puede ser hereditaria.

 

Estadísticas emitidas a finales del año pasado indican que alrededor de 10 millones de mexicanos sufren diabetes, de los cuales 30 % no lo sabe. Se enteran hasta que acuden al médico y son informados de que sufren de pie diabético, retinopatía diabética o insuficiencia renal.

 

Recientemente, Francisco Martínez Neri, coordinador de los diputados federales del PRD, afirmó que el sistema de salud pública de México está colapsado y que ello es producto de la emergencia sanitaria causada por la diabetes.