Porque si Juárez no hubiera muerto...

 
Tonatiuh Muñoz Aguilar

La penetración de Benito Juárez en la cultura popular es tanta que nosotros mismos no nos damos cuenta de lo mucho que utilizamos su nombre en el lenguaje común, en parte porque luego de que el Benemérito muriera surgió la leyenda que llevó a que en todo pueblo o ciudad de nuestro país haya por lo menos una calle o avenida que se llama "Juárez".

 

Frases como la famosa "Me hacen lo que el viento a Juárez" se ha integrado igualmente al lenguaje colectivo de quien supone que nada ni nadie puede vencerlo. El origen de la alegoría surge, de acuerdo con historiadores, a la serie de peripecias que vivió don Benito a lo largo de toda su vida, no solo teniendo que salir adelante por sí mismo, sin padre ni madre que lo apoyaran y además con la condición de ser indígena, algo que en este país no es una ventaja.

 

Pero también Benito Juárez luchó contra todas y contra todos, saliendo triunfador casi siempre. No solo salvó la vida en varias ocasiones, como en aquella cuando Guillermo Prieto esbozó la frase: "los valientes no asesinan", sino también a lo largo de la Intervención Francesa. Sobrevivió igualmente a un exilio en Cuba y otro en Nueva Orleans, cuando el dictador Antonio López de Santa Ana lo mandó a expulsar, probablemente porque como decía el propio Juárez, no soportaba que un indito hubiera llegado tan lejos.

 

Pero Benito Juárez vivió también más de un año como "presidente alterno", gobernando desde Veracruz mientras Miguel Miramón se decía presidente en la capital, precio a la Guerra de los Pasteles. El Benemérito soportó igualmente con estoicismo el feroz embate de la Iglesia Católica Mexicana, que por haber promulgado la libertad de cultos lo llamó anticristo, pecador, hereje y hasta lo calificó como la Bestia Encarnada.

 

Sobrevivió y soportó la muerte de dos de sus hijos, justo en los momentos más duros de la Intervención Gala, cuando el archiduque Maximiliano se decía emperador y Benito Juárez tenía que recorrer México, llevando siempre tras de sí un carruaje jalado por mulas en donde transportaba el Archivo de la Nación. Después aguantó con fe y con dignidad las críticas que lo calificaron de asesino, cuando no quiso condonar la pena de muerte dictada al archiduque.

 

Todo eso hizo nacer en el pueblo la creencia de que Juárez era inmortal y de ahí la frase de "me hace lo que el viento a Juárez", aunado al hecho de que el presidente, pasara lo que pasara, siempre estaba muy bien peinado, con su clásica raya en medio que también ha motivado el dicho de "vienes peinado a la Benito Juárez".

 

Solo la muerte de Margarita su esposa fue capaz de doblarlo, al grado que muchos consideran que eso fue realmente lo que provocó su partida y no la angina de pecho que es, oficialmente, el motivo de su fallecimiento. Se dice que Benito Juárez quiso tanto a Margarita que nunca se le conoció amante alguna, aunque también hay otras versiones que apuntan a que Juárez no se murió: lo mataron, probablemente envenenándolo a través de las páginas de un libro.

 

Todo esto dio motivo a la también famosa frase, que forma parte de un danzón que hoy lleva su nombre, el danzón Juárez, y que refiere precisamente que si a Don Benito no lo hubieran matado o no se hubiera muerto de tristeza, este día, a 211 años de su nacimiento, "todavía viviría".