Un capítulo más de la novela arbitral

Foto: 
Enfoque
 
David Portillo

La bomba que detonaron los árbitros al paralizar el futbol mexicano en la jornada 10 de la Liga MX, parece que fue la primera de muchas que estallarán en lo que resta del torneo.

 

Después de que las decisiones del silbante Jorge Antonio Pérez Durán influyeran en la derrota del Club Puebla, la institución camotera no se quedó callada y exigió respeto al desempeño de sus jugadores que se juegan el descenso.

 

A través de un comunicado aseguraron que el árbitro benefició al equipo de Morelia, ya que la "impartición de justicia dentro del terreno de juego no es imparcial. Lo anterior derivado a la falta de criterio, imparcialidad, justicia y sobre todo el actuar deliberado en contra de nuestra institución".

 

Durante el juego, el nazareno invalidó un gol legítimo a Alexis Canelo, así como no marcó un penal sobre el mismo jugador cuando el partido aún estaba empatado, decisiones que afectaron al marcador.

 

"En días pasados, este gremio se manifestó exigiendo justicia y respeto a su profesión y desempeño; el día de hoy exigimos imparcialidad, profesionalismo, actuar ético y honestidad: pero sobre todo respeto al esfuerzo de nuestros jugadores y de nuestra institución".

 

Con este reclamo a la Asociación Mexicana de Árbitros se abre un nuevo capítulo en esta novela, pues será imposible que inhabiliten por más de un juego al nazareno o un año como a los futbolistas de América y Toluca.

 

Ya que la victoria de Monarcas perjudicó al Puebla en la tabla porcentual, pues este semestre se decide qué equipo desciende a la división de plata.

 

Sin embargo, Pérez Durán no fue el único en cometer equivocaciones importantes, ya que durante el juego entre León y Toluca, el nazareno Luis Enrique Santander –uno de los promotores de la huelga de árbitros– contó un gol de Mauro Boselli, que empujó con la mano a la portería de Alfredo Talavera.

 

En ese mismo partido, el silbante no expulsó a Jesús Méndez, de Toluca, tras una dura entrada sobre Luis Montes. La decisión fue sustancial en la victoria del equipo choricero, pues cuando el partido iba empatado en la recta final, Sinha habilitó a Méndez para que anotara el gol de la victoria escarlata.

 

Durante el clásico capitalino, Marco Antonio Ortiz cometió tres errores: el primero fue cuando Gerardo Alcoba derribó en el área a Oribe Peralta sin que se marcara la pena máxima. En la recta final del primer tiempo, Peralta jaló a Alcoba para ganar la posición y a la postre marcar el segundo gol del América, que no debía contar. No obstante, en el segundo tiempo, el mismo Alcoba volvió a cometer un penal sobre Cecilio Domínguez, que no fue señalado.