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Las mamás mexicanas en números

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

La tradición de celebrar a las madres el 10 de mayo inició en 1922 cuando se instituyó el día de manera oficial en México, fuimos el primer país latinoamericano en imitar esa celebración de Estados Unidos que la iniciaron en 1914 a petición de Anna Jarvis, una joven que había perdido a su madre en la Guerra de Secesión, aquella en donde se enfrentaron los estados del norte y del sur en contra y a favor de la esclavitud.

 

En México hay aproximadamente 32.8 millones de mamás, ¿qué características tienen? Las describimos brevemente de acuerdo a los datos proporcionados por el INEGI.

 

En 1960 era muy común que las mamás mexicanas tuvieran 7 hijos, ese era el promedio, hoy las mamás tienen muchos menos, ¿por qué? El análisis realizado al Censo de Población y Vivienda demuestran que el número de hijos tiene una fuerte correlación con la escolaridad, la ocupación y la edad, por ejemplo:

 

Las mamás que no tienen ningún tipo de estudio tienen en promedio 3.3 hijos; sí concluyen la primaria, el promedio de hijos es de 2.99 y las mamás que lograron una educación de preparatoria o superior tienen solamente 1.79 hijos. Es decir, la educación ha contribuido en disminuir la fecundidad y el crecimiento poblacional. Las mujeres que no lograron estudiar tienen hijos a más temprana edad; por el contrario una mujer que llega a la universidad posterga su primer embarazo, incluso después de los 30 años, sí la mujer decide estudiar un posgrado.

 

El nivel educativo de las mujeres no sólo incide en el número de hijos por las preferencias de seguir estudiando, influye también porque permite a la mujer adquirir una mayor conciencia sobre su propio cuerpo y un mayor criterio de decisión. El aumento progresivo del nivel educativo se refleja también en el conocimiento de los métodos anticonceptivos; en 1997 el 96% de las mujeres conocía alguno, en 2014 la cifra se elevó a 98%.

 

Las mamás que trabajan también tienen menos hijos, en promedio 1.76; en cambio las mamás que no tienen actividad económica tienen un hijo más en promedio, 2.75. Lo que indica que una mujer trabajadora tiene más complicaciones en la crianza de los hijos, los quehaceres domésticos y las responsabilidades laborales por lo que también obliga a la postergación del primer embarazo y/o limitar el número deseado de hijos.

 

La edad también es un factor que incide en el número de hijos que tienen las mamás. En nuestro país la edad promedio en que una mujer contrae matrimonio ha ido aumentando, de 1997 a 2014 se elevó en un año, al pasar de 19 a 20 años la edad para casarse. Mientras que la edad promedio para tener el primer hijo pasó de 20 a 21 años.

 

Sin embargo, es preocupante que en nuestro país hay 2.5 millones de mamás adolescentes y esta cifra ha aumentado de manera considerable en los últimos años. La Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica (ENADID) 2014 reveló que sólo el 20% de las mamás adolescentes sí tenía intenciones de embarazarse, el 80% restante no. 2 de cada 10 mamás adolescentes no conocían ningún método anticonceptivo o no sabían donde obtenerlos y 3 de cada 10 no tenía previsto tener relaciones sexuales, lo que refleja una urgente necesidad de reforzar la educación sexual entre los jóvenes.

 

La mujer sigue corriendo un alto riesgo al convertirse en mamá, a pesar de que la muerte materno infantil ha venido disminuyendo considerablemente al pasar de 88 muertes por cada 100 mil alumbramientos en 1990, a 35 en 2015. Esta cifra significa que en ese año murieron 778 mamás durante el embarazo, durante el parto o durante el periodo pos-parto.

 

Los mayores casos de muerte materno-infantil se registraron en los estados más pobres: Chiapas, Guerrero y Oaxaca, se agrega además Nayarit, Campeche y Ciudad de México que están por encima del promedio nacional. El estado de Puebla se encuentra por debajo de ese promedio al haber registrado 32 muertes por cada 100 mil nacimientos.

 

Cabe señalar que, de acuerdo a cifras oficiales, de las 778 muertes registradas cerca del 10% se debió a mujeres que intentaron abortar, este porcentaje es considerablemente bajo en la Ciudad de México donde el aborto se realiza de manera legal y bajo la infraestructura hospitalaria del estado.

 

En 2015, de acuerdo a la Encuesta Intercensal de INEGI, había en México 9 millones de mamás sin pareja, lo que aumenta la vulnerabilidad económica y social de las mujeres y los hijos.

 

Sí analizamos la ocupación, las mamás son más vulnerables que las mujeres sin hijos; la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2016 reveló que 31% de las mujeres con hijos estaba en el sector informal; en cambio de las mujeres sin hijos sólo el 18% estaba en la informalidad. Las mujeres sin hijos que se desempeñaban como profesionales alcanzaron el 17%, en cambio las mamás que eran profesionales sólo llegaban al 7%.

 

Por tanto, es importante que el Estado refuerce una agenda de política pública dirigida al empoderamiento real de la mujer, que facilite el acceso a mayores niveles de educación, incluida la educación sexual a temprana edad, se garantice su inserción laboral bajo condiciones de igualdad y se reconozca el derecho que tienen a decidir sobre su propio cuerpo. Impulsar esta agenda de respeto y dignificación es reconocer y agradecer el esfuerzo de las mujeres que nos lo han dado todo.

 

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos