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Derechos y Deberes del Hombre

Celestino Nava Aguilar

Sin duda, mayo es de gran relevancia en nuestro país. El Día del Trabajo, Día de la Madre y Día del Maestro convocan a la mayor parte de la sociedad al júbilo y a la celebración.

 

De antemano, desde este espacio mi mayor reconocimiento y sincera felicitación para el gremio magisterial, hoy un poco cuestionado en su actuar, pero siempre reflexivo y comprometido con los sueños y aspiraciones del futuro de México encarnado en la niñez y juventud del país.

 

El 2 de mayo de 1948, en Bogotá, Colombia, al interior de los trabajos de la IX Conferencia Internacional Americana surge el primer documento en relación a los derechos humanos que si bien no logró convertirse en convención es un código moral para los estados miembros de la OEA y pilar fundamental como documento fundacional del Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos.

 

Con 2 Capítulos y 38 artículos, 27 consagrados a los derechos, 1 en relación al alcance de los mismos y 10 relativos a los deberes, es una herramienta de gran valor que posibilita y consolida las reglas de convivencia social que gobernantes y gobernados deben tutelar.

 

Conmemorando 69 años, la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre es aún un texto vigente, dinámico e innovador de imprescindible estudio y necesaria práctica.

 

Con 38 derechos y 11 deberes contenidos en su articulado, de su lectura podemos visualizar la práctica inmoderada de apelar a nuestros derechos sin voltear cara a los deberes que pretenden garantizar un marco de justicia y desarrollo social.

 

El artículo XIV nos garantiza el derecho al trabajo de toda persona en condiciones dignas, siguiendo libremente nuestra vocación, en cuanto lo  permitan las oportunidades existentes de empleo; hermanado al mismo, el artículo XXXIV impone a toda persona hábil el deber de prestar el servicio civil y militar que la patria requiera para su defensa y conservación y, en caso de calamidad pública, los servicios que sea capaz.

 

El artículo XVI señala que toda persona tiene derecho a la seguridad social que le proteja contra las consecuencias de la desocupación, de la vejez y de la incapacidad que proveniente de cualquier otra causa ajena a su voluntad, la imposibilite física o mentalmente para obtener los medios de subsistencia; el artículo XXXV puntualiza el deber de toda persona de cooperar con el Estado y con la comunidad en la asistencia y seguridad sociales de acuerdo con sus posibilidades y con las circunstancias.

 

Un artículo importantísimo es sin duda el VII que garantiza el derecho de toda mujer en estado de gravidez o en época de lactancia, así como de todo niño a protección, cuidados y ayuda especiales.

 

Una simple revisión a los diarios, al entorno y contexto social nos permite observar que aún tenemos que avanzar en los derechos humanos en nuestro país: mujeres y niñas embarazadas sin servicios médicos adecuados, niños en situación de calle, ancianos sin pensión o en abandono, personas desaparecidas y víctimas de la violencia, trabajo doméstico remunerado sin prestaciones, son temas en los cuales tenemos que redoblar esfuerzos y ejecutar acciones eficaces y solidarias primero conociendo nuestros derechos y deberes, después haciéndolos valer con voz firme y acción decidida.

 

celestino.imagenpoblana@gmail.com