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La situación del trabajo en el neoliberalismo I/II

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El próximo 23 y 24 de mayo el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP llevará a cabo el VIII Coloquio Nacional sobre el mundo del trabajo, en esta ocasión el tema central será el análisis de las transformaciones laborales a 100 años de la promulgación del artículo 123 constitucional. En este evento participaré presentando las evidencias de la precarización del empleo. Aquí lo resumiré en dos partes.

 

El neoliberalismo es un conjunto de políticas económicas y sociales que tienen su fundamento en dos aspectos principales: el liberalismo económico que propone que el Estado no intervenga en la economía y deje a las fuerzas del mercado (oferta y demanda) la regulación. Por el otro lado, el conservadurismo político que se opone a una idea de abatir la desigualdad y los rezagos y más bien considera que las diferencias sociales deben conservarse.

 

El neoliberalismo es la reacción al deterioro económico de la década de los setenta (la crisis de los energéticos) y fue impulsado por los organismos financieros más poderosos: El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los gobiernos de las naciones “del tercer mundo” o “subdesarrolladas” como nuestro país fueron obligados a firmar acuerdos y cartas de intención mediante los cuales estos organismos otorgarían prestamos de rescate a cambio de adoptar las “medidas de ajuste” y posteriormente un plan completo de diez puntos que se conoce como “Consenso de Washington” o “Decálogo de Washington”.

 

Lo hemos vivido en carne propia los mexicanos: privatización de las empresas públicas, liberalización comercial y financiera, disciplina fiscal para la reducción del gasto público. Además de una férrea defensa de las variables macroeconómicas: la inflación y el déficit fiscal.

 

Nos referiremos en esta ocasión a explicar cómo la liberalización comercial ha afectado a la clase trabajadora mediante la precarización del empleo.

 

Liberar un mercado significa que nadie intervenga en él, siendo el precio el mecanismo de ajuste, así por ejemplo, en el mercado de mangos, un precio alto podría incidir en que los consumidores dejen de comprar y un precio muy bajo haría que los productores no quisieran vender, de modo que se alcanza un precio en que tanto productores y consumidores optimicen sus beneficios. Pero si el mango fuera indispensable para vivir, el Estado no podría fijar un precio bajo para beneficiar a la población, lo tendría que hacer el mercado.

 

Pues bien, el trabajo también está en un mercado y su precio es el salario. Anteriormente había un “pacto obrero-patrón-estado” en el cual el Estado influía a veces como árbitro, a veces como actor, en los aumentos salariales, en las prestaciones, en la defensa de los derechos laborales. Liberar ese mercado laboral significa que el Estado abandone su postura y deje que sea la oferta o demanda de trabajo la que fijen el salario.

 

Desde luego que en un país donde la Población Económica Activa crece más rápido que el empleo formal el precio del salario siempre va a bajar. Para ser más claros, en México crece más el número de personas en edad de trabajar que la generación de nuevos puestos de trabajo. En un mercado sin regulación es obvio que los salarios van a disminuir.

 

Al mismo tiempo disminuyen las prestaciones sociales, las garantías laborales y las condiciones de trabajo se van a erosionar; puesto que sí el trabajador no acepta, hay un “ejercito industrial de reserva”, una masa de desempleados que estarían dispuestos a trabajar bajo esas condiciones.

 

    Elaborado con datos de INEGI, años seleccionados

 

En la gráfica 1 mostramos los resultados de esta liberación del mercado laboral. Del año 2000 al 2017 el porcentaje de trabajadores que ganaban más de 5 Salarios Mínimos (5 SM) pasó del 10 al 5%, mientras que los trabajadores que ganan 1 Salario Mínimo se han mantenido en 28% del total.

 

Esto quiere decir dos cosas: Primero, que los nuevos puestos de trabajo que se han generado desde esa fecha hasta aquí, han sido de bajos salarios y Segundo, que los puestos que tenían buen salario se han eliminado. Observe como desde el año 2010 la curva que representa los puestos de trabajo de 5 S.M. (amarillo) ha disminuido notablemente, se trata de los años de discusión y aprobación de la “Reforma Laboral”. Si comparamos el 2008 al 2017 se han perdido el 48% de los puestos de trabajo bien remunerados. Por lo que demostramos que liberar el mercado laboral ha sido perjudicial para la clase trabajadora; los grandes empresarios se han beneficiado de esta reducción salarial.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle-Ciudad de México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos