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El presupuesto más bajo para Ciencia y Tecnología

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Al inicio del sexenio, Enrique Peña Nieto quiso congratularse con la comunidad científica y propuso que para 2018 México alcanzaría la cifra récord de inversión en Ciencia y Tecnología equivalente al 1% del Producto Interno Bruto; para tal cometido nombró como director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) al Dr. Enrique Cabrero Mendoza, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III, especialista en Administración Pública, quien se ha rodeado de académicos e investigadores del más alto prestigio en nuestro país.

 

Por primera vez desde su fundación en 1974, el CONACYT está liderado en su sistema administrativo por científicos y no burócratas, quienes han impulsado ambiciosos programas para desarrollar la Ciencia y Tecnología. Una de las principales apuestas de Cabrero Mendoza es descentralizar las actividades científicas de la Ciudad de México para que en el interior del país se aceleren los procesos de creación de conocimiento.

 

Como nunca en la historia creció el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que es un programa de estímulos creado en 1984 para retener a los científicos, evitar la fuga de cerebros y fomentar la productividad. Se creó el programa Cátedras Jóvenes Investigadores que tiene la finalidad atender el rezago de creación de plazas a nivel nacional y servir de base para la renovación de la planta académica nacional, porque en muchas universidades el promedio de edad de los investigadores rebasa los 60 años. Por otro lado, se continuó fortaleciendo las becas de posgrado, a partir de las cuales CONACYT paga la manutención de estudiantes de maestría, especialidad y doctorado que cursen un programa de calidad.

 

Como se puede apreciar en la gráfica 1, el presupuesto del 2013 para CONACYT creció de manera real 14%, (ya considerando los efectos inflacionarios); en 2014, 19%; pero en 2015 iniciaron los recortes presupuestales y en términos reales el presupuesto solo aumentó 5%. Para 2016 siguieron los recortes y el presupuesto real disminuyó 2%; en 2017 el recorte fue brutal, el gasto para Ciencia y Tecnología se desplomó 24%.

 

En Economía decimos “de manera real” cuando a las cifras corrientes las expresamos en “pesos constantes” a un año determinado. Es decir, les quitamos la inflación y usamos para eso un año base. En el caso de la gráfica que se muestra se utilizó como año base el 2010 (porque es el año que estableció el Sistema de Administración Tributaria). Esto es con la finalidad de analizar de forma correcta las cantidades, no se compra lo mismo con $100 ahora que el año pasado, incluso esos mismos $100 alcanzaban para otras cosas hace 5 años; esa es la finalidad de quitarle la inflación, ver las cantidades para lo que alcanzan realmente.

 

En ese sentido, se puede observar que las cifras reales del año 2017 son las más bajas en todo el sexenio. Es decir, el presupuesto para CONACYT solo ha aumentado 6% respecto al sexenio anterior. Bajo estas circunstancias se ve muy lejos que se cumpla la meta de llegar al 1% del PIB.

 

 

Elaboración propia con datos de SHCP, años seleccionados

Cifras expresadas en pesos constantes de 2010=100

 

Que el CONACYT esté operando con una cuarta parte menos de presupuesto que en 2016 ha tenido enormes repercusiones: se tuvieron que recortar las becas de postgrado, lo que va a atrasar los procesos de formación de recursos humanos de alto nivel; han disminuido los fondos de investigaciones que ya estaban en operación, por lo que se pone en riesgo su conclusión; se han postergado los apoyos a proyectos de investigación como los fondos sectoriales y de Ciencia Básica, cuyas convocatorias salieron este año pero ejercerán presupuesto hasta el 2018.

 

La situación puede agravarse en tanto el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ha anunciado nuevos recortes para el presupuesto del siguiente año, eso significaría un retroceso histórico para el desarrollo científico y tecnológico y se podrían suspender programas como las becas de postgrado, el SNI o las Cátedras.

 

Ante esta problemática, el 21 de Julio, en el volumen 357 de la Revista Science, se publicó una carta del Dr. Juan Pedro Laclette San Roman y el Dr. Eugenio Frixione de la UNAM y del CINVESTAV, respectivamente, para alertar a la comunidad científica internacional con el título “el financiamiento de la Ciencia Básica en México no alcanza”. En el documento denuncian las promesas incumplidas de Peña Nieto, además señalan que los fondos se han destinado hacia la industria en mayor medida y no hacia las universidades y centros de investigación. Al respecto, coincidimos con esas observaciones, pues mientras se han recortado el número de becas de postgrado, el financiamiento a grandes empresas como Volkswagen se ha mantenido constante.

 

Tanto Laclette como Frixione son miembros del SNI, nivel III, respetados por toda la comunidad científica; Laclette fue director de la Academia Mexicana de Ciencias y presidente del Foro Consultivo en Ciencia y Tecnología, no se trata de ningún improvisado; ambos cuentan con las credenciales suficientes y la autoridad moral para levantar la voz y pedirle al gobierno de Peña Nieto aumente el presupuesto para 2018 de modo que al menos regrese al nivel de 2015.

 

Nos adherimos a esta petición ya que solo los avances en Ciencia y Tecnología podrán romper la dependencia que tenemos con los países desarrollados y llevarnos verdaderamente como nación por la senda del progreso y que mejoren las condiciones de vida del pueblo.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos