Un cuarto propio

Las “groupies” y la liberación sexual de los 60’s

Rakel Hoyos

No solo la rebeldía, experimentar con distintos tipos de drogas (sobre todo LSD y marihuana) y la búsqueda del amor libre son las únicas características que distinguen a los jóvenes de los años sesenta. Es también la época en la que las feministas lucharon por la liberación de la mujer y en la que confluyeron con éstas el movimiento antibelicista (Vietnam) y el de la comunidad negra que exigía el respeto a su derechos civiles. El rechazo hacia la discriminación, el racismo, las normas morales impuestas y distintos reclamos de las minorías oprimidas enmarcaron una compleja pero interesante década.

 

Si aún para las mujeres de hoy es difícil liberarse de ciertas ataduras y prejuicios, las mujeres de los sesenta lo vivían peor. Escuchar sus opiniones era simplemente inusual. Los que decidían sobre el cuerpo de ellas y su papel en la sociedad eran los hombres; entiéndase esposos, gobernantes y líderes religiosos (Iglesia católica principalmente).

 

Había que hacer un cambio, abrir puertas hacia el conocimiento de la sexualidad femenina, cuestionar los roles tradicionales y liberarse del yugo del patriarcado a través de una “revolución sexual”.

 

Dentro de las principales aportaciones de las mujeres en los sesenta, con el objetivo de consolidar esta revolución, está la crítica a la doble moral sexual, pues había una para los hombres y otra para las mujeres, en la que, obvio, ellas llevaban la desventaja.

 

Uno de los principales logros fue desvincular la sexualidad de la mera función reproductiva, lo que le permite a la mujer disfrutar del sexo, así como tomar el control y las decisiones sobre su cuerpo por encima del rol tradicional de ama de casa y madre.

 

Se habla de reciprocidad, contraria a la dominación representada principalmente por el matrimonio. El objetivo era desligar la sexualidad de las normas tradicionales opresoras, pero no del amor.

 

Otro gran paso revolucionario es el acceso a la píldora anticonceptiva y a la educación sexual, en especial de sus zonas erógenas y de la búsqueda del placer.

 

En este mismo contexto se desarrolla el movimiento hippie, que se opone a las convenciones de la sociedad burguesa occidental; son partícipes de la revolución sexual y se reúnen en comunas con una organización libre y sin jerarquías. Los roles tradicionales de género parecen romperse y encuentran su máxima comunión en la música psicodélica y el rock, sobre todo en Woodstock, a finales de los sesenta. Surgen también los cantantes y grupos de rock que se convertirían en verdaderas leyendas de la música, como The Beatles, The Rolling Stones, Iggy Pop y The Stooges, Jimi Hendrix, The Doors, Pink Floyd, The Who, Led Zeppelin, Scorpions, Aerosmith, Queen, entre otros (disculpen por los que se me pasaron).

 

A pesar de ser la etapa de la revolución sexual, la liberación de la mujer y de la protesta hippie, la escena del rock estaba dominada principalmente por el género masculino, aunque se asomaban mujeres como Janis Joplin y Patti Smith; sin embargo, donde sí entró con una fuerza impresionante e importante la presencia femenina fue en el fenómeno de las llamadas “groupies”, mujeres que seguían a sus ídolos musicales. ¡Ah!, pero no seguían a cualquier músico, sino a las principales estrellas de rock. De hecho, los que aparecen en casi todas las listas de estas ahora septuagenarias (algunas ya fallecidas) son Mick Jagger, Iggy Pop y Jimmi Page. Pero también se suman otros como David Bowie, Axl Rose, Eric Clapton, George Harrison, Robert Plant, Steven Tayler, Jim Morrison y Keith Richards.

 

Son estas chicas un símbolo de rebeldía e irreverencia y el mejor ejemplo de liberación sexual que las madres del feminismo habían iniciado. La insatisfacción y el hastío encuentran su respuesta en la música, la vestimenta y el amor libre. Las groupies son parte esencial en la época dorada del rock y algunas hasta escribieron sus memorias para contar diversas anécdotas al lado de sus amados rockstars. Es gracias a ellas que tenemos el testimonio de cómo se vivía el rock en los sesentas y setentas, además de varios chismecillos y triángulos amorosos entre estos famosos.

 

Comúnmente se entiende como groupie a la persona que busca intimidad emocional y sexual con un músico famoso, pero estas no eran sus únicas intenciones. Ellas amaban la música, fueron no solo amantes, sino amigas, compañeras, consejeras y hasta musas. Además, una de las cualidades más interesantes que las diferencia y las destaca totalmente es que eran mujeres inteligentes; también se dedicaban a la música, eran modelos, editoras, artistas, etcétera.

 

Por ejemplo, Anita Pellenberg, quien murió hace poco a los 73 años, fue la máxima groupie de los Rolling Stones. Anita, dicen, formó un cuarteto amoroso que incluyó a Brian Jones, Keith Richards y Mick Jagger. Con Keith tuvo tres hijos, pero el más pequeño murió, lo que provocó la separación de la pareja. Fue un ícono de la moda y su buen gusto lo reflejó en la influencia estética que tuvo sobre los Stones.

 

Marianne Faithfull

 

Amiga y compañera de Anita Pellenberg en las aventuras con los Stones. Era novia de Mick Jagger, pero le fue infiel con Keith Richards (éste se vengo por el affair que tuvo su amigo con Anita). Se dice que Marianne cachó en la cama a su novio con David Bowie. Fue y sigue siendo una talentosa interprete. Además, asegura que uno de sus novios fue el culpable de la muerte de Jim Morrison, pues él le llevó las drogas que le provocaron la muerte por sobredosis.

 

Bebe Buell

 

Bebe Buell es quizá una de las más famosas groupies debido a que es la madre de Liv Tyler, la hija de Steven Tayler. Esta mujer soñaba con convertirse en una rockstar, pero al no lograrlo, decidió compartir su vida con varios de los rockeros más famosos, como Iggy Pop, Keith Richards, David Bowie, Rod Steward, Elvis Costello y Mick Jagger.

 

Pamela Des Barres

 

Pamela Des Barres (confieso que es mi groupie favorita) es la autora del libro “I’m with the band: confessions of a groupie”, en el que narra sus historias con ídolos del rock como Keith Moon, Jimmy Pagge, Mick Jagger y Jim Morrison. Amaba la música y formó su propia banda, exclusivamente de chicas, llamada las GTOs (Girls Outrageously Together). Actualmente es escritora y periodista de rock, da clases de escritura creativa y tiene su propia línea de ropa.

 

Pattie Boyd

 

A las groupies hay que agradecerles haber sido las musas de emblemáticas canciones, como “Layla”, de Eric Clapton, escrita para Pattie Boyd; también le compuso a ella la canción “Bell bottom blues”. Cuando Clapton conoció a Pattie, ella estaba casada con George Harrison, de The Beatles. Tras años de drama, ella por fin dejó a su esposo e inició una relación con Eric. La historia duraría poco debido a las adicciones del músico.

 

Carla Bruni

 

Es una de las más famosas, pues no cualquier groupie se convierte en primera dama de Francia, esto tras casarse con Nicolas Sarkozy en 2008. Aunque provenía de una familia rica y se desempeñaba como modelo y cantante, tuvo en su lista de amantes a Bob Dylan, Eric Clapton y a Mick Jagger. A este último, el romance con Carla le costó su matrimonio con Jerry Hall.

 

Y aún hay una larga lista por mencionar, como Kim Kerrigan, Sable Starr, Edie Sedwick, Lori Maddox (la más joven de todas), Nancy Spungen, Geraldine Edwards, Roxana Shirazi, Penny Lane y Jenny Fabian, quien fue amante de Syd Barret, primer vocalista de Pink Floyd, y escribió una novela sobre sus vivencias como groupie.

 

Cualquiera pensaría que las grandes estrellas de rock aprovechaban su fama para acostarse con cuanta fan quisieran, y de cierta forma lo hicieron; pero hay groupies que en verdad les llegaron al alma y muchas de ellas sacaron ventaja de su extraordinaria belleza (basta googlearlas para buscar sus fotos de jóvenes) e inteligencia. Tenían acceso preferencial a los conciertos, en la vida de los músicos y los acompañaban incluso en las giras internacionales.

 

¿Quién usó a quién? Eso no es lo importante, pues el punto no era usar o ser usado, sino compartir la pasión por la música y vivir un amor libre.

 

No intento ponerlas como un ejemplo, pues bien es cierto que la mayoría cayó en adicciones, intentos de suicidio y hasta prostitución, pero sí me parecen que fueron pioneras de la liberación sexual. Contextualizando el fenómeno como específico de las décadas de los sesenta y setentas, estas mujeres vivieron libres de prejuicios y rompieron los esquemas tradicionales. Si se hubiera tratado de hombres, a nadie le hubiera sorprendido que tuvieran distintas parejas sexuales. Y es precisamente a esto a lo que se refería la doble moral sexual, que incluso no ha desaparecido del todo actualmente: la mujer que vive una sexualidad libre es catalogada como “fácil”, ”zorra”, “prostituta”, “casquivana”. Sin embargo, los hombres son hasta admirados por tener varias “conquistas”.

 

No he encontrado declaraciones de ninguna de ellas en las que confiesen arrepentimiento alguno. Todas son felices con sus recuerdos y de hecho continúan siendo amigas de los músicos (las y los que siguen vivos) y están orgullosas de haber vivido como ellas quisieron.

 

Y la historia se quedó en aquellas décadas. Para los que nos apasiona la música es fascinante leer la vida de estas mujeres, aunque también es triste ver que las leyendas del rock se van extinguiendo y con ellos las verdaderas groupies, pues en nada se les parecen las chamaquitas de hoy que gritan y se desmayan por los “ídolos de plástico” de la música comercial.