Utopía

Confrontados con la voluntad ciudadana

Eduardo Ibarra Aguirre

Seis de cada 10 mexicanos, 64 por ciento, expresan su desacuerdo con el hecho de que Enrique Peña Nieto intervenga en los asuntos internos de Venezuela. Así lo revela la encuesta de Parametría con la pregunta: “¿Usted estaría de acuerdo o en desacuerdo en que el gobierno de México interviniera en la situación de Venezuela?” 27 por ciento está de acuerdo; 1 por ciento no está de acuerdo pero tampoco en desacuerdo; 7 por ciento no contestó y 1 por ciento no sabe.

 

Tampoco le fue mejor a la pregunta: “¿Usted estaría de acuerdo o en desacuerdo en que el gobierno mexicano opinara sobre lo que ocurre en Venezuela?” 52 por ciento está en desacuerdo y sólo 37 por ciento respondió afirmativamente, 8 por ciento no sabe y 2 por ciento no contestó a la muestra aplicada entre el 22 y 29 de junio pasado.

 

Con un margen de error de 3 por ciento, la encuesta realizada por la casa que dirige Francisco Abundis exhibe de cuerpo completo al presidente de México y su canciller, Luis Videgaray, quienes critican por antidemocrático y represivo al gobierno de Nicolás Maduro, cuando ellos ignoran olímpicamente la voluntad de los mexicanos y ambos son expertos en pronunciar “bellos” pero vacíos discursos sobre la democracia azteca.

 

Democracia que se distingue porque zonas completas fueron sustraídas por el crimen organizado de la soberanía del Estado, encarcelados están cientos de luchadores sociales, otros son desaparecidos y asesinados, como también sucede con defensores de los derechos humanos y periodistas. Ello hace de México uno de los países más inseguros de la aldea global, si rescatamos valoraciones de los promotores del derecho humanitario.

 

Más todavía. Ignorar la voluntad ciudadana, como muchos consideran se hizo en las urnas del estado de México y Coahuila, no es la primera ocasión que el grupo gobernante lo hace. Imposible no registrar que la reforma energética fue impuesta sobre la base de cooptar e incluso comprar el voto de las dirigencias partidistas que hicieron a un lado a sus grupos parlamentarios, cuando seis y hasta siete de cada 10 ciudadanos se oponían a ella, de acuerdo a encuestadoras de diverso signo y costo. Y al gobierno de EPN que dicta lecciones sobre democracia y derechos humanos lo respaldan 20 de cada 100 mexicanos.

 

Sorprende que la ensordecedora campaña por la verdad única del oligopolio mediático mexicano y trasnacional, una auténtica dictadura por lo menos en el tema venezolano, no obtenga mejores resultados. Ello indica la ineficacia del duopolio televisivo y el oligopolio radiofónico con todo y sus figuras estelares.

 

También llama la atención que los encuestados observan críticamente la realidad venezolana y el protagonismo de Peña Nieto subordinado a la política exterior estadunidense, pues seis de cada 10 mexicanos que dicen tener referencias informativas, 96 por ciento percibe la coyuntura social y política venezolana como “mala”.

 

El intervencionismo de Peña y su asesor Videgaray es lo que están criticando los encuestados, sin que se produjera todavía el comunicado conjunto en el que las secretarías de Relaciones Exteriores y Hacienda se sumaron, el 28 de julio como gusanos –con perdón sea dicho por estos animalitos–, a las sanciones impuestas por el fracasado gobierno del mitómano y corrupto (describo, no adjetivo) Donald Trump a 15 funcionarios y ex del gobierno de Nicolás Maduro para que desistiera de la realización de la Asamblea Nacional Constituyente, la que es un hecho insoslayable.