Imagen Económica

¿Debe revisarse el TLCAN?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es un acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México para construir un área de libre mercado, esto es que las mercancías de los tres países puedan entrar y salir sin tener barreras arancelarias. Fue firmado en diciembre de 1992 por los entonces presidentes George Bush (E.U.A.), Brian Mulroney (Canadá) y Carlos Salinas de Gortari (México). Entró en vigor el 1º de enero de 1994, el mismo día en que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) le declaró la guerra al gobierno.

 

El TLCAN se concibió en medio de las políticas de ajuste del Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington; es un mecanismo neoliberal para favorecer a los grandes capitales; estableció como compromisos que los gobiernos de los países debieran abandonar su política proteccionista y permitir que las fuerzas del mercado sean las que impongan los precios y la asignación de los recursos.

 

Estas medidas fueron devastadoras para el país. México venía de un proceso de industrialización que había durado más de 40 años, donde el Estado era el actor central en la economía, si bien enfrentaba graves problemas de ineficiencia y corrupción, la solución que se dio fue desmantelar las empresas públicas mediante la privatización, eliminar los subsidios a sectores populares, eliminar el control de precios y abrir las fronteras a las mercancías norteamericanas y canadienses sin cobrarles arancel.

 

Para el sector agrícola significó la muerte. Estados Unidos y Canadá habían revolucionado su campo durante los años setenta y ochenta con robustos paquetes tecnológicos que incluyeron maquinaria y equipo, riego automatizado, semillas genéticamente mejoradas, fertilizantes y herbicidas potentes, esto les permitió producir a un costo mucho más bajo que el campesino mexicano que carecía (carece) de esa tecnología. Rápidamente el frijol norteamericano y la lenteja canadiense desplazaron a los de origen nacional, por citar unos ejemplos. El campesino abandonó la tierra para sobrevivir y emprendió una migración masiva hacia Estados Unidos.

 

El sector industrial tampoco corrió con suerte. Por ejemplo, en el país se venía fortaleciendo una industria automotriz propia, el contenido nacional de los autos producidos llegaba al 80%, esto significa que sólo el 20% de las piezas del automóvil eran importadas, el resto se producía en el país. Había una fábrica de capital público para construir camiones pesados: Dina. El TLCAN desmanteló todo. Nuestro país pasó de ser productor a maquilador, las piezas ya no se fabrican en el país, mucho menos se realiza el diseño ni la investigación tecnológica, se importan piezas y se arman. El componente nacional se redujo al 30%.

 

Para que las empresas automotrices vieran a nuestro país atractivo para instalar plantas de ensamble, el gobierno ha mantenido una política de bajos salarios tan agresiva que el día de hoy un obrero mexicano gana hasta 25 veces menos que uno canadiense. Por eso es que en los años noventa muchas empresas de Norteamérica trasladaron su producción a los estados del norte de México. Ahorran mucho dinero a costa de explotar brutalmente a nuestro pueblo, nosotros nos mantenemos sumisos porque preferimos eso a no tener empleo (ese es el discurso del gobierno).

 

Las grandes empresas automotrices que se instalaron en México importan las piezas de alta tecnología de Estados Unidos, aquí el obrero barato mexicano las ensambla y luego envían el automóvil de vuelta a Estados Unidos para ser vendido. Esta misma situación sucede con muchas otras cosas, por ejemplo, la ropa, los celulares, las computadoras. Es obvio que al trasladarse esas empresas a México tuvieron que eliminar esos empleos en Estados Unidos. Donald Trump prometió en su campaña que esto no volvería a suceder y que iba a revisar el TLCAN para beneficiar (más) a sus empresas.

 

Donald Trump ha estado cumpliendo sus promesas de campaña, ya solicitó formalmente la revisión del TLCAN. A partir del 16 de agosto se reunirán nuevamente representantes de los 3 países para redefinir los capítulos del tratado. Trump ha amenazado que si los resultados de renegociar no le favorecen simplemente se retirará.

 

¿Qué le preocupa a los grandes capitales norteamericanos? El TLCAN lleva ya 25 años desde que se diseñó; el mundo ha cambiado mucho desde entonces, por ejemplo, internet no era el fenómeno de la vida cotidiana, no había celulares inteligentes y China no estaba ni cerca de competir con Estados Unidos.

 

 

Elaboración propia con datos de Organisation Internationale des Constructeurs d’Automobiles” (OICA)

 

 

La gráfica 1 muestra el porcentaje de producción mundial de automóviles. En 1999, 3 de cada 10 autos en el mundo se fabricaban en México, Canadá y Estados Unidos; en cambio, China producía sólo 3 de cada 100 autos. Los datos del año pasado demuestran que la relación cambió, los países del TLCAN producen ahora 2 de cada 10 autos y China ya produce 3 de cada 10. Si sumamos la producción del resto de países asiáticos, observamos que los orientales fabrican el 60% de los autos en el mundo. Por esto es que los más poderosos empresarios están presionando a Trump para que actualice los términos del TLCAN, la región está perdiendo competitividad.

 

¿Los mexicanos deberíamos estar preocupados por estos cambios? Sí, definitivamente. Estados Unidos podría afectar seriamente el comercio exterior de nuestro país, al grado de hacernos caer en una recesión. En medio de las negociaciones veremos a los especuladores hacer del tipo de cambio peso-dólar una fiesta y podría volver a superar los $20.00. Más allá de esto, el gobierno debería estar planteando una estrategia nacional productiva que considere cambios drásticos al TLCAN. La pregunta de miedo debería ser ¿qué va a pasar ahora que tener bajos salarios no basta para que las empresas se queden en el país y no migren a Asia? No vemos una consulta amplia a los sectores académicos, sindicatos y empresarios para construir un nuevo modelo entre todos. Es claro que no es de interés del actual gobierno, está a unos meses de irse, pero ¿y los candidatos?, ¿por qué la oposición no está trabajando en ello?

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos