“La Pasita”, tradición, buen humor y emblema etílico poblano

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Ángel Trinidad
 
Jaime López

Su nombre se ha convertido en un emblema de la entidad y el “boca en boca” la ha vuelto una parada turística obligada en la Angelópolis. Es “La Pasita”, la cantina más famosa de Puebla, con más de un siglo de tradición y que utiliza el buen humor como uno de sus ingredientes secretos (o no tanto) para seducir a propios y extraños.

 

“El licor se hace con pasitas, alcohol, pólvora y cianuro”, señaló con ironía Emilio Contreras Ovando, al ser cuestionado sobre la receta de su bebida tradicional, que ha servido por muchos años en un vaso tequilero, acompañada de un pedazo de queso manchego y un palillo de dientes que tiene una porción de pasa montada.

 

En entrevista para Imagen Poblana, el actual dueño de “La Pasita” resaltó que el exquisito sabor de los licores vendidos en ese establecimiento ha sido la razón por la que se ha posicionado como un referente a nivel nacional. Minutos previos a esta declaración, y como si se tratara de una extraña coincidencia, un camión turístico estacionado frente al recinto etílico emitió por un altavoz la siguiente frase: “ si no pasas a la Pasita, es como si no conocieras Puebla”.

 

Localizada en el barrio de Los Sapos, ese aposento con poco más de un siglo de tradición (101 años) antiguamente no era una cantina, sino una tienda de abarrotes que se llamaba “El gallo de oro”. El fundador, Emilio Contreras Aicardo, compró el establecimiento y decidió dedicar un espacio del mismo a la venta de licores; fue entonces cuando inventó el licor de pasita, y de esta anécdota el lugar en turno adoptó su denominación actual.

 

Custodiada hoy en día por el vástago del iniciador, un hombre canoso (quien pese a su edad avanzada no pierde el sentido del humor), “La Pasita” también se distingue por su peculiar mobiliario, que mezcla muebles rústicos con miniaturas que el propietario ha ido adquiriendo a lo largo de sus viajes a otros países.

 

“Son miniaturas, las compré así porque como el negocio es pequeño, no puedo poner cosas grandes, puras miniaturas. Y tenemos entre las cosas curiosas el 'Museo de lo Increíble', donde se puede ver 'la flecha del arcoíris', 'el zapato del pie de la Cuesta' o 'la Carabina de Ambrosio' ”, detalló Contreras Ovando, quien agregó que dichas piezas no se venden, que solamente están en exhibición.

 

Y qué decir de las historias curiosas albergadas por “La Pasita”, que han cimentado aún más la fama y tradición de ésta, como aquella de que los visitantes pueden pedir su bebida con base en las calles que quieran caminar después de ingerirla, o la relacionada con el premio de mil pesos y la cuenta gratis para la persona que logre tomarse 100 pasitas. Para hacer más tentador este reto, se ofrece el pago del funeral a quien protagonice tal hazaña.

 

“Sí ha existido (alguien que ha logrado tomar 100 pasitas); en el 48, uno que le decían 'El Peterete', no supimos su nombre, nada más se identificó como 'El Peterete'; se tomó las 100 copas de pasita, y allá en ese rincón (levanta su dedo índice con dirección hacia una de las esquinas del establecimiento) está enterrado, ahí están sus cenizas. Si algún otro quiere concursar, todavía tengo muchos 'cuadritos' en el piso, para que quepan ahí sus cenizas”, mencionó.

 

Principales clientes y sabores

 

A decir del dueño, en la actualidad las mujeres son las principales clientes de “La Pasita”, a diferencia de épocas anteriores, cuando los varones ocupaban ese sitio. Agregó que llegan visitantes de todas las edades (jóvenes y viejos), así como de diferentes latitudes del planeta, por ejemplo, Alemania, Estados Unidos, Argentina y Colombia. Sin embargo, destacó que son pocos los clientes recurrentes.

 

En “La Pasita”, de vez en cuando se organizan concursos para tratar de alcanzar el récord establecido por “El Peterete”. Según Contreras Ovando, en una ocasión un español estuvo a punto de lograrlo.

 

“Hace como 30 años, un español se tomó en dos horas 93 copas de Pasita. Ni aguantó nada, el chiste es que se tomara 100. A la de 93 que se cae”, platicó con una mueca burlona en la cara.

 

El menú de “La Pasita” incluye diez sabores sui géneris: el “Sangre de brujas”, que contiene licor de zarzamora con jamaica; "Crema A Go-Go", que es un licor del cual se ignoran sus ingredientes; “Sangre de Artista”, hecho con licor de membrillo con chabacano; “Amontillado de naranja”, preparado con licor de naranja; “Calambre”, que es licor de limón; “Fantasma”, o licor de coco; “Piña en su jugo”; “Anisao”,  el cual es licor de anís; "la pasita de Almendra" y "la pasita de Rompope", que tiene leche, huevos, azúcar y... no se sabe qué más.

 

“La Pasita” abre sus puertas en la 5 oriente número 602, de miércoles a lunes, en horario de 12:30 a 17:30 horas.