Utopía

Un principio de soberanía y dignidad

Eduardo Ibarra Aguirre

Finalmente y un tanto tarde, la Secretaría de Relaciones Exteriores colocó los puntos sobre las íes al plutócrata que con frases efectistas y altaneras, verbales y escritas en Twitter, supone que es viable gobernar así a Estados Unidos –cuando padece una pérdida sin precedente de apoyo ciudadano–, y por su conducto a la aldea con todo y declive de EU en el mundo multipolar.

 

En lo que constituyó la segunda amenaza en menos de una semana, Donald Trump escribió: “Estamos en el proceso de renegociación del TLCAN (el peor tratado jamás firmado) con México & Canadá. Los dos se están poniendo muy difíciles. ¿Tendríamos que ponerle fin?”.

 

Acostumbrado como está a emplazar y hasta amenazar a los socios, el magnate no establece diferencias con los jefes de Estado con los que tiene que negociar y los pretende tratar como subordinados empresariales.

 

Tal como lo exhibió The Washington Post al dar a conocer la transcripción de la conversación telefónica que sostuvo Trump con Enrique Peña Nieto, durante sus primeros días en la Casa Blanca, y en la que le ordenaba, incluso tuteándolo, mientras el mexicano no dejaba de llamarle “señor presidente”, que no declarara que no iba a pagar la construcción del muro “porque yo no puedo con eso”.

 

Tanta condescendencia y omisión mexicana difícilmente puede asimilarlas en forma debida un emperador decimonónico, acostumbrado a que se haga su voluntad en su consorcio, sólo que la Unión Americana es una nación multinacional, diversa y compleja como para encajonarla en la limitada fraseología de Donald John.

 

La amenaza trumpista fue muy bien calculada, tiene lugar días antes de que los tres países realicen del 1 al 5 de septiembre la segunda ronda de revisión del TLCAN, en la capital mexicana.

 

En la serie de tuits del día 27, Trump insistió en que el Congreso estadunidense debe encontrar la forma de sufragar su prometido muro fronterizo. Y volvió a la demagógica carga: “Con México, que es una de las naciones con más crímenes en el mundo, debemos tener EL MURO. México pagará por él mediante rembolsos u otras formas”.

 

Y como el bocón se pasó de lengua, incluso después de que el Post lo desnudó,  pues no lo que quedó de otra a Luis Videgaray –el arquitecto de la relación desde que Donaldo Juan fue candidato–, que puntualizar con todas sus letras: “Como lo ha sostenido siempre, nuestro país no pagará, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia un muro o barrera física que se construya en territorio estadunidense a lo largo de la frontera con territorio mexicano”.

 

Puntualizó algo más importante aún, que “esta determinación no es parte de una estrategia negociadora mexicana, sino un principio de soberanía y dignidad nacional”. Conducta que no aplica hacia Venezuela, donde sirve de ariete al mismo Trump.

 

Puntualizó lo obvio, que la violencia es generada en México por el tráfico ilícito de drogas, armas y dinero entre ambas naciones. “Reiteramos que es un problema compartido que sólo terminará si se tratan sus causas de raíz: la alta demanda de drogas en Estados Unidos y la oferta desde México”. Ni una palabra sobre el papel de México como guardián de la frontera sur de USA y menos aún que el gigantesco negocio lo administra EUA y lo usa como instrumento de dominación y chantaje a Estados soberanos.

 

Mientras tanto, Peña Nieto asistirá a la IX reunión de BRICS en China la próxima semana, conversará por séptima ocasión con el presidente Xi Jinping, participará en el Diálogo de Economías Emergentes y el Foro de Negocios, en Xiamen. Diversificación comercial es el camino por andar.