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La economía crece en el 5º año de Peña Nieto, pero…

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El 1 de septiembre Enrique Peña Nieto mandó al Congreso el informe del quinto año de su gestión; el sábado lo presentó a un grupo selecto en Palacio Nacional. Hace tiempo se cambió el formato de la ceremonia; antes el presidente se presentaba personalmente en el congreso y era interpelado o alabado, según fuera el caso. Previamente, cada partido fijaba una postura en la tribuna en donde hacían una crítica o un halago a la gestión.

 

Este año ni el congreso ha podido sesionar. Se encuentra paralizado o como ellos mismos dicen “en receso”. No se ponen de acuerdo para integrar la mesa directiva y mientras no haya mesa no sesionan, es un hecho sin precedentes, nunca en la historia había pasado. Si no sesionan no pueden analizar y discutir el 5º informe, ni llamar a comparecencia a los miembros del gabinete, tampoco pueden discutir el paquete económico que entregará la Secretaría de Hacienda este viernes.

 

El motivo de la discordia entre partidos es muy claro: están en desacuerdo en que el nuevo puesto de “Fiscal General” sea para el actual procurador de la República, Raúl Cervantes, quien se ha distinguido por su flojera sistemática y su eficiencia para no hacer nada. Éste fiscal permanecería en el puesto por 9 años, es decir, lo que resta de este sexenio y todo lo que le sigue al otro. Hay una causa: el gobierno federal tiene miedo y quiere dejar a alguien de confianza que le cubra las espaldas de lo que ha sido el sello distintivo del sexenio: la corrupción.

 

Esto es algo que omitió Peña Nieto en su informe, nuestro país cayó 28 posiciones en el Índice de Transparencia Internacional y se encuentra en el lugar número 123 de un total de 176 países o, dicho de otro modo, está entre los 50 países más corruptos del mundo.

 

La presunción del informe de Peña Nieto se basó en la tasa de crecimiento económico. En el último trimestre, el PIB creció 3%, lo que elevó el promedio; de continuar con esta tendencia, este sexenio tendría el mayor crecimiento en 18 años. En la tabla 1 se muestran las tasas de crecimiento de los últimos gobiernos desde Salinas de Gortari; Peña Nieto apenas superó a Fox, pero está muy lejos de superar a Zedillo.

 

Este crecimiento tiene una explicación sencilla: la inflación. En una economía de mercado, como la nuestra, hay dos disyuntivas: se controla la inflación, pero el crecimiento económico baja o se fomenta el crecimiento económico pero la inflación sube.

 

Cuando la inflación sube, es decir cuando aumentan los precios de los bienes y servicios, las empresas se ven animadas a incrementar su producción para ganar más, entonces contratan más personal y la economía crece. En cambio, cuando la inflación baja, las empresas no tienen estímulos para aumentar su producción y la economía va más lenta. Lo que sucede en la economía mexicana es que se está cumpliendo este postulado, de la misma forma que tenemos un crecimiento sobresaliente en 14 años, tenemos la inflación más alta en 17 años. En otras palabras, el crecimiento actual no se debe a alguna acción del gobierno, más bien responde a una inercia económica.

 

 

 

1.       Tasas comparativas de las variables macroeconómicas (%)

 

Crecimiento*

Inflación*

Devaluación***

Deuda/PIB***

1988-1994

(CSG)

4.31

20.1

50.87

34.1

1994-2000

(EZPLN)

3.67

28.5

173.76

24.7

2000-2006

(VFQ)

2.13

4.8

16.79

24.9

2006-2012

(FCH)

1.86

4.6

17.92

35.1

2012-2016

(EPN)

2.30**

5.0**

40.11º

49.0ª

*Promedio anual del sexenio

**Promedio anual de los cinco años

***Total al final del sexenio

º Cifras a septiembre 2017

ª Cifras a junio 2017

Elaboración propia con datos de SHCP y BANXICO

 

 

¿Aun así es positivo o negativo el crecimiento?

 

No todo crecimiento es positivo, mucho menos cuando se hace de forma inercial a partir de la inflación sin que se aumenten los salarios, la población pierde poder adquisitivo, lo que terminará frenando la economía, provocando incluso una estanflación: que se queden los precios altos y que no haya crecimiento económico. Lo más grave es que la pérdida del poder adquisitivo aumenta los niveles de pobreza al mermar la calidad de vida.

 

Si el gobierno quisiera redireccionar el crecimiento debería de optar por una política pública para elevar los salarios mínimos y generales, de modo que el consumo pueda ser un motor de crecimiento y al mismo tiempo evitar una próxima caída de la economía. De lo contrario, Peña Nieto no podrá sostener estas cifras por mucho tiempo.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos