Feos, fuertes y formales, así los prefieren las mujeres bellas

 
Alberto Ramírez

En días pasados, un estudio efectuado por la Universidad de Florida reveló que las mujeres son más felices con hombres feos.

 

En entrevista con Imagen Poblana, Claudia Flores Flores, sicóloga especialista en terapias matrimoniales, dijo que dentro del contexto nacional “somos muy dados a opinar que una mujer guapa con un hombre feo está con él por dinero. Es lo primero que la mayoría de las personas piensa; sin embargo, hay mucho más que solo la atracción física”.

 

De la vista no nace el amor, nace un gusto, una atracción, una sensación extraña por conocer a una persona “nueva” en tu vida, señaló la especialista; pero al momento de entablar una relación más formal, empieza la lucha de egos, una competencia interna de quién es más atractivo para el sexo opuesto. Y es en este campo en el que la mujer es más sentimiento y el hombre es más visual.

 

“Las mujeres buscan una pareja confiable y una exclusividad, es decir, se considera que los hombres feos son menos infieles que aquellos que se consideran guapos y atractivos”.

 

Lo que es una realidad es que para las mujeres actualmente ya no es suficiente la primera impresión. Hoy en día, los hombres que manifiestan seguridad, confiabilidad y son fieles y con iniciativa suelen ser más atractivos que solo el estereotipo de galán de cine.

 

La especialista aseguró que los hombres menos atractivos físicamente que su pareja tienen la sensación de estar disfrutando de algo más de lo que podrían esperar en una relación, por lo cual trabajan duro para mantenerla estable.

 

“De acuerdo con un estudio publicado en Livescience.com, las mujeres (a partir de los 30 años) buscan el respaldo de sus parejas, más que el aspecto físico”, citó.

 

Asimismo, encontraron que aquellas mujeres con parejas menos atractivas son más positivas y solidarias, además de que sienten un mayor nivel de satisfacción en su relación.

 

La especialista señaló un estudio efectuado a 82 parejas que habían contraído matrimonio en los últimos seis meses y que antes de eso habían estado juntas al menos tres años. A las mujeres se les clasificó según la belleza de sus rostros en una escala del 1 al 10; la mujer 10, por supuesto, era la mujer perfecta. Consciente de que la belleza es un valor subjetivo, se basó en estudios previos que establecen pautas universales. Un tercio de las parejas respondían al modelo de mujer más guapa que el hombre. Otro tercio, al de hombre más guapo que ella. En el tercio restante había equilibrio.

 

Posteriormente, a las parejas se les pidió que iniciarán una discusión, las peleas fueron grabadas, se analizaron los videos y se comprobó que los esposos que se portaban bien tenían a las mujeres físicamente más sobresalientes.

 

“Pero esa no fue la única conclusión, se descubrió que en las parejas de hombres más guapos ninguno obtenía del otro el respaldo que esperaba”.

 

Por ello, se concluyó que el hombre físicamente menos atractivo que su esposa tiene la sensación de estar disfrutando de algo más de lo que podría esperar. Está obteniendo algo mejor de lo que él mismo puede proporcionar a ese nivel, así que trabaja duro para mantener la relación.

 

Caso contrario, cuando el hombre se casa con una mujer menos guapa, se la pasará pensando que podría haber conseguido algo mejor, y más cuando mire por las calles a mujeres felices y parejas estables en las que el hombre es menos atractivo que su pareja, “y de esos hombres, no se puede esperar respaldo ni compromiso”.