Las piedras en el camino para los candidatos independientes

 
Luis Alberto Cataño

En 2015, los candidatos independientes se pusieron por primera vez en la esfera nacional al tener a sus primeros dos ganadores en puestos importantes de elección popular: fue el caso de Jaime Rodríguez “el Bronco”, que ganó la gubernatura de Nuevo León, así como Pedro Kumamoto, joven de Jalisco que se volvió diputado local con una campaña en la que gastó 18,000 pesos únicamente.

 

A pesar de estas victorias, en México el camino de los candidatos independientes sigue empedrado debido a que los Institutos Electorales siguen al servicio de muchos partidos políticos, a pesar de que la población busca ya perfiles diferentes.

 

Eso se vio en las elecciones de 2016 y 2017, en las que los candidatos independientes lejos de figurar, quedaron rezagados por las opciones partidistas en los diversos estados donde contendieron.

 

Para 2018, diversos actores políticos como Emilio Álvarez Icaza, ex ombudsman nacional, se han perfilado para ir por esta vía; pero antes deben sortear los impedimentos que ponen los institutos para aparecer en la boleta electoral.

 

Otros precandidatos independientes, como el exlegislador Armando Ríos Piter o el intelectual Jorge Castañeda han pedido que se liberen las restricciones para participar por la vía no partidista, opción que se hizo legal en la Reforma Político Electoral de 2013.

 

De acuerdo con el Consejo General del Instituto Nacional Electoral, la persona que desee ser un candidato independiente debe presentar, antes que otra cosa, una petición formal ante el Secretariado Ejecutivo del órgano electoral.

 

Además, a diferencia de los demás aspirantes, tendrá que entregar la documentación que lo acredite como una persona moral constituida en una Asociación Civil, que hará las veces de partido político dentro de la política fiscal, como lo marca la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales en su artículo 368, apartado 4.

 

Lo más difícil es que tendrá que acreditar que tiene el apoyo ciudadano de cuando menos el uno por ciento de la lista nominal de donde deseé competir, es decir, de las personas avaladas ante el Instituto con credencial para votar.

 

En México, son 85 millones de votantes acreditados, así que quien desee entrar a la pelea por la presidencia necesita cuando menos 850,000 firmas.

 

En el caso federal, las firmas tendrán que venir de cuando menos 17 entidades federativas distintas y que sumadas den el uno por ciento necesario.

 

Las firmas, para todos los independientes, deben lograrse en menos de 120 días, cuatro meses aproximadamente.

 

Las restricciones en cuanto a actos anticipados de campaña son las mismas que las de los abanderados con colores partidistas, los cuales deben hacerse sin recursos financieros públicos o privados o a instancias de programas de gobierno.

 

Los candidatos independientes en Puebla podrán empezar a registrarse a inicios de noviembre próximo, días después del inicio del proceso electoral.

 

Casos de éxito en el mundo, como Emmanuel Macron, que ganó las elecciones a la presidencia en Francia por la vía independiente, hacen ver que con menos requisitos o menos rígidos, se puede dar una opción ciudadana tras el hartazgo de los partidos políticos.