Defensa del Castillo de Chapultepec, entre el heroísmo y el mito

 
Jaime López

Este 13 de septiembre se conmemoraron 170 años de la defensa en el Castillo de Chapultepec, adjudicada a los “Niños Héroes”, emblemas de la historia oficial mexicana. En consecuencia, parece oportuno hacer un breve recuento de dicha gesta épica.

 

Corría el año de 1847 cuando el Ejército del vecino país del norte había invadido a la República Mexicana, bajo la excusa de “violaciones territoriales” en la zona de Texas, aun cuando la misma ya pertenecía a México desde la época de la Colonia.

 

De ese modo, el regimiento estadounidense se puso como objetivo atacar la tierra del águila y el nopal, mandando tropas tanto al norte del país como al sur. Es así que un contingente arribó en el puerto de Veracruz, con el propósito de dirigirse hacia la capital del país.

 

Ante tal situación, algunos puntos estratégicos de la Ciudad de México se prepararon para defenderse del ataque de los enemigos, como fue el caso del Colegio Militar, con base en el Castillo de Chapultepec. Dicho colegio era comandado por el general José Mariano Monterde y representaba uno de los últimos baluartes que salvaguardar en la capital mexicana.

 

Según cuenta la historia oficial, sumamente impregnada en el imaginario popular mexicano, aquel general había ordenado a todos los cadetes irse a sus casas para proteger sus vidas, un día antes de la batalla, pero seis de ellos prefirieron mantenerse acuartelados y pelear por su país: Juan de la Barrera, Juan Escutia, Francisco Márquez, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca y Vicente Suárez.

 

Se dice que uno de los lozanos cadetes, el ya mencionado Francisco Márquez, mantuvo a raya al enemigo en una de las regiones del castillo (el jardín botánico), mientras que tres más combatían cuerpo a cuerpo al lado del Batallón de San Blas, grupo encargado de apoyar la custodia del lugar.

 

Asimismo, algunas fuentes relatan que Agustín Melgar se encerró en la biblioteca porque esperaba recibir con disparos al invasor, pero fue herido y falleció después de amputársele la pierna, al día siguiente. En tanto que Juan de la Barrera, Vicente Suárez y Fernando Montes de Oca perecieron hasta el último momento de la contienda.

 

Es así como surge la leyenda de los Niños Héroes de Chapultepec, jóvenes soldados que lucharon a muerte, el 13 de septiembre de 1847, contra uno de las milicias más poderosas del mundo y cuya osadía es recordada por los libros de texto y algunos connacionales debido al valor demostrado por los inexpertos militares.

 

Sin embargo, diversos investigadores han cuestionado el episodio histórico, pues lo consideran el embellecimiento por parte de ciertos historiadores para generar una memoria simbólica entre la población nacional.

 

Algunos otros mencionan que los “niños” héroes no eran tan jóvenes como se dice, y que la historia oficial ha dejado fuera de dicho evento importantes figuras como el teniente coronel Santiago Xicoténcatl, que también participó en la contienda del 13 de septiembre.

 

Incluso, hay quien afirma que tampoco Juan Escutia se envolvió en la bandera para aventarse con ella, y que dicho cadete murió en otro sitio, en tanto que la bandera cayó en poder de los estadounidenses, para posteriormente ser recuperada un siglo después.

 

Lo anterior deja ver que a 170 años de la batalla en Chapultepec, los sucesos de los “Niños Héroes” siguen siendo el resultado de una mezcla entre lo que pasó entonces y las interpretaciones que se le han dado al hecho posteriormente.