Lo que está mal puesto

Que los partidos donen sus propios bienes

Alberto Ramírez

No es admisible que aparezcan los líderes que integran el Frente Ciudadano por México, en medio del desastre, lanzando a simple vista una iniciativa político-electoral y sean vistos como los redentores del país, destinando más de 60,000 millones de pesos a los damnificados de los terremotos del 7 y 19 de septiembre.

 

Realmente los partidos no son redentores, ni sus líderes que retan al INE y aseguran que donarán a pesar de las restricciones. Lo único que hacen es lucrar políticamente con el dolor y la necesidad.

 

La propuesta para donar las prerrogativas por el excesivo recurso que reciben los partidos no es por una voluntad de los dirigentes y, como dice Federico Arreola, mejor que donen de sus propios bienes y no del erario, y para bien de todos que lo hagan como millones de mexicanos, de manera anónima.

 

El INE debe dejar de estorbar. Está claro que lo suyo no ha sido, hasta ahora, atender las necesidades reales de la gente.

 

El INE debiera permitir y facilitar la creación de un fideicomiso en cuyo comité técnico estén representados por igual –no en forma proporcional- los partidos políticos dispuestos a aportar por igual el mismo porcentaje acordado de sus prerrogativas.

 

Los fideicomitentes o fiduciantes (los propios partidos) deberán negociar y acordar, con el INE como facilitador, las condiciones de operación pactadas que deberán establecerse como instrucciones de cumplimiento obligado para el fiduciario, bajo la supervisión y aprobación previa del comité técnico; tales condiciones deberían incluir el monto de los recursos que corresponde aportar a cada uno de los participantes, con cargo a sus prerrogativas legales; los mecanismos para designar a los beneficiarios de los recursos involucrados –comunidades, organizaciones de la sociedad civil y/o personas físicas en casos excepcionales- y la forma de presentación de los proyectos o propuestas que aspiren a recibir recursos, así como la supervisión y vigilancia necesarios para garantizar su aplicación para los fines acordados.

 

En la asignación de recursos en ningún caso debe permitirse la utilización de criterios políticos o de clientelismo, de cuotas, regionales, o de cualquiera otra índole, que se desvíen del propósito de atender condiciones apremiantes como efecto de los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017, y debería sancionarse severamente cualquier promesa  o intento de promoción por parte de partidos u organizaciones políticas, o de proyectos que pretendan beneficiar a sus simpatizantes.

 

La aplicación de los recursos debería recibir, para efectos de la transparencia obligada por la Ley, la máxima publicidad posible, a cargo del INE, exclusivamente. Sería interesante ver si los partidos y el INE son capaces de generar –así sea por una sola vez– bienes públicos tangibles en favor de la sociedad mexicana.