Utopía

Negocios en la reconstrucción

Eduardo Ibarra Aguirre

A los que hace 49 años lucharon por seis elementales

 demandas que cimbraron al sistema político mexicano.

 

En una valoración preliminar de los daños materiales causados por los sismos del 7 y 19 de septiembre, Enrique Peña Nieto estimó que en infraestructura escolar hubo pérdidas por 13 mil 600 millones de pesos; en destrucción de vivienda, sólo en Chiapas y Oaxaca, 6 mil 500 millones; proyecciones en este renglón para Morelos, estado de México, Puebla y Ciudad de México, arrojan 10 mil millones, y en patrimonio cultural, en los ocho estados, 8 mil millones. La destrucción asciende a más de 38 mil millones de pesos.

 

A las cifras del día 27 EPN agregó que 160 mil familias sufrieron daños en sus casas y perdieron su patrimonio parcial o totalmente. La cifra para la reconstrucción es inimaginable, pero si la comparamos con el gasto en publicidad oficial del gobierno federal, de 2013 hasta el primer semestre de 2017, y que asciende a 37 mil 725 millones de pesos, ya no lo es tanto, más si nos atenemos al estudio de la Red por la Rendición de Cuentas y Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

 

Sabedor de los tejes y manejes de los casi 5 billones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 y el que se ejercerá en 2018, José Antonio Meade adelantó que los daños causados no son de una magnitud que deba modificar el marco macroeconómico planteado para el próximo año, ni alterará la decisión de reducir el déficit fiscal.

 

El más discreto de los suspirantes por el lado del Revolucionario Institucional –y según esto del “establo” de Luis Videgaray–, a ser el inquilino principal de Los Pinos, aprovechó la ocasión para sentenciar que “Atribuir un matiz electoral al trabajo y recursos que emplea el gobierno federal para la reconstrucción después de los sismos sería muy miserable”.

 

Nada tiene de miserable que desde Enrique Peña, pasando por Aurelio Nuño –de los damnificados políticos junto a Miguel Mancera–, hasta el bufón Enrique Ochoa, hagan lo indecible en días de tragedia para alterar las condiciones de la contienda a favor del PRI, y que para ello cuenten con el apoyo de los beneficiarios de los 37 mil 725 millones de pesos erogados en 3.5 años: Televisa, Fórmula, Azteca, Imagen, El Universal… Son empresarios y hacen negocios con el grupo gobernante.

 

Por supuesto que se vale hacer negocios, mas debieran existir límites y no llegar a los extremos de Bancomer que donó 10 millones de pesos a la Cruz Roja cuando en agosto toda la banca extranjera oligopólica, la que prometieron daría servicio de primer mundo, elevó en agosto en 23.1 por ciento sus ganancias.

 

O que Sam’s Club (Walmart) incremente los precios de los productos básicos con el pretexto del sismo, niegue incluso cajas a Mónica Santos después de comprar 130 mil pesos.

 

Y el cinismo de Ricardo Salinas Pliego para presentarse como el gran samaritano al “donar” 18 millones de pesos a su fideicomiso y publicitar su imagen y la de su hija senadora del PVEM por la gracia de papi, promover la aportación de un peso de Grupo Salinas a cada peso que usted aporte para damnificados. ¿De qué tamaño será este negocio para evadir impuestos, como acostumbran los dueños de México, que Fundación Carlos Slim sin tanta alharaca ofrece cinco pesos por cada uno?

 

La reconstrucción está a la vuelta de la esquina y el gran ausente en las decisiones son los damnificados que rechazan que el adobe sea sustituido por concreto y los poblados uniformados en Chiapas y Oaxaca.