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¿Qué pasa con Catalunya?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El 1 de octubre, las imágenes de la policía española sometiendo violentamente al pueblo catalán le dieron la vuelta al mundo. En un acto bárbaro y vergonzoso para un país que se jacta de “desarrollado”, Mariano Rajoy, primer ministro de España hizo gala de su política fascista. Su objetivo era impedir que el pueblo catalán respondiera en referéndum la pregunta:

¿Quiere que Cataluña sea una república independiente?

 

Pero, ¿por qué los catalanes buscan su independencia y por qué los españoles responden de esa manera?

 

Catalunya o Cataluña es una de las 19 Comunidades en las que se divide España, se ubica al nordeste, tiene límites con Aragón y la Comunidad de Valencia, hace frontera con Francia y tiene litorales con el Mar Mediterráneo. Ocupa una superficie de 32 mil kilómetros cuadrados, para tener una idea, es un poco más pequeña que nuestro Estado de Puebla que tiene 34 mil kilómetros. Tiene 7.5 millones de habitantes, muchos más de los que tiene Puebla (6.2 millones).

 

Catalunya en la Edad Antigua era una región conformada por los condados de Barcelona, Gerona, Osona, Besalú, Cerdeña y Ampurias. En 1137 el conde de Barcelona contrae matrimonio con la hija del Rey de Aragón y por ese hecho acuerdan la unificación territorial. En la Edad Media, cuando Portugal se independiza del reino de España, Catalunya lo intenta infructuosamente, pero inicia un movimiento nacionalista que tiene su mayor auge en el siglo XIX que impulsó el catalán como lengua oficial y que derivó en un movimiento conocido como “catalanismo político”. Desde entonces las intenciones independentistas fueron más o menos manifiestas hasta que en 1932 le reconocen a la región su carácter autónomo para conformar autogobierno.

 

Poco duró la autonomía, pues bajo el fascismo de Francisco Franco (1939-1975) Catalunya la vuelve a perder. Reprimieron el autogobierno, encarcelaron y asesinaron dirigentes y prohibieron el idioma catalán. A la muerte de Franco, la nueva Constitución española de 1978 le permite a la región tener su Estatuto de Autonomía en 1979. Desde entonces han sido años de altibajos: por un lado, se formaron grupos que buscaban más allá de la autonomía, la independencia; por el otro lado, algunos grupos pedían la permanencia con España.

 

El 9 de noviembre de 2014, el gobierno catalán, presidido por Artur Mass, convoca a un “Proceso Participativo” en el que se pregunta a los ciudadanos sí desean que Catalunya sea un Estado independiente. Este acto fue censurado por el gobierno central de España y prohibido por los tribunales; la desobediencia de Mass lo llevó a ser inhabilitado como funcionario tras ser acusado de prevaricación. En esa consulta votaron 2.3 millones de personas y el 80% eligió el “Sí”, lo que despertó nuevamente el sentimiento independentista.

 

Al asumir la presidencia del gobierno catalán el 10 de enero de 2016, Carles Puidgemot, en un contexto de 3 años de protestas a favor de la independencia, anuncia la continuación del proceso ahora en un referéndum. El 1º de octubre se llevó a cabo el proceso electoral, a pesar de la violencia ejercida por el Estado español, 2.2 millones de personas votaron, el 40% del padrón, los resultados contundentemente le dieron el triunfo al Sí (90%), por lo que Catalunya podría proclamarse independiente el próximo lunes 9 de octubre.

 

Las reacciones han sido diversas, los catalanes se muestran jubilosos; el rey de España Felipe VI ha dado un discurso inédito, muy cercano al absolutismo del siglo XV; la Comunidad Europea se comporta cautelosa, hay quienes señalan que no reconocerá a Catalunya como Estado independiente. Muchos países han hecho mutis, incluso frente al indignante uso de desproporcionado de la fuerza, curiosamente los que criticaban la violencia en Venezuela hoy brillan por su ausencia para defender al pueblo catalán.

 

Hay un trasfondo, como siempre, económico. La gráfica 1 muestra que Catalunya le aporta el 19.03% al Producto Interno Bruto español, por encima de Madrid, la capital, que aporta 18.90%. Se trata de la región más rica y más productiva.

 

 

Elaboración propia con datos de Instituto Nacional de Estadística de España, PIB 2016.

 

En la actividad industrial, Catalunya ocupa el segundo lugar, por abajo del País Vasco, entre las dos regiones controlan casi el 60% de la producción. En el sector comercio y servicios, Catalunya domina al resto de las regiones, pues controla el 20% del valor total. El 25% de los turistas extranjeros que visitan España lo hacen por Catalunya, lo que la hace la región más activa, por lo que 1 de cada 4 pesos que ingresan a España por este concepto se lo deben a los catalanes.

 

Después de ver el peso de Catalunya en la economía española es claro que la corona no aceptará su independencia; los mercados financieros han mostrado mucho nerviosismo y las sesiones en bolsa han presentado pérdidas importantes. Debemos seguir con atención estos acontecimientos pues el eventual conflicto independentista puede golpear económicamente los mercados mundiales, pero, además, porque independientemente de la legalidad o ilegalidad del movimiento, el trato que han recibido los catalanes por parte de las huestes españolas ha sido inhumano y frente a ello no nos podemos quedar callados.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos