Estrés postraumático no atendido traería secuelas mayores: especialista

 
Jaime López

Sin lugar a dudas, las tragedias sísmicas ocurridas en México el pasado septiembre ocasionaron una serie de alteraciones físicas y emocionales notables en varios connacionales, por ejemplo, el estrés postraumático, que consiste en una perturbación del comportamiento cotidiano y el cual de no atenderse oportunamente podría ocasionar otro tipo de enfermedad mayor: la comorbilidad.

 

"Podrían caer en otro tipo de trastorno, que ya hablaríamos de una comorbilidad. La comorbilidad quiere decir que se pueden presentar varias alteraciones en una misma persona, es decir, ya no sería solamente estrés agudo o postraumático, sino a lo mejor trastorno de ansiedad generalizada, trastorno del estado de ánimo, depresión y ansiedad", señaló María del Carmen Mora Ávila, sicóloga y orientadora educativa de la UPAEP.

 

Básicamente, la comorbilidad es definida como la presencia de varias enfermedades coexistentes o adicionales con relación al padecimiento adicional.

 

En entrevista con Imagen Poblana, Mota Ávila explicó que el estrés postraumático se manifiesta a través de diferentes síntomas, por ejemplo, fuertes dolores de cabeza, tensiones musculares en diversas partes del cuerpo (siendo la nuca, los hombros o los brazos las regiones o áreas más comunes), alteraciones en el apetito y alteraciones gastrointestinales. También es muy común que se perturbe el sueño, informó.

 

"Ya sea que se les dificulte conciliarlo o una vez que lo concilian, el tener despertares continuos durante la madrugada, dos o tres veces, o incluso tener pesadillas, y el contenido de estas pesadillas puede ser del evento que los impactó, en este caso del sismo", detalló.

 

Asimismo, mencionó que las personas con estrés postraumático tienen mayor sensibilidad a los sonidos y movimientos, además de que se enojan, irritan o lloran con mayor facilidad, lo que en consecuencia puede ocasionar problemas con la familia o los compañeros de trabajo.

 

En cuanto al tiempo de duración que tiene ese tipo de estrés –también conocido como agudo–, la sicóloga dijo que son dos semanas. Sin embargo, resaltó que se han registrado casos en los que puede durar hasta meses.

 

"Si las personas han pasado con estos síntomas más de dos semanas, entonces ya se está hablando propiamente de un estrés postraumático y es necesario acudir con un sicólogo, un terapeuta, incluso con un siquiatra", acotó.

 

A decir de la especialista, las estadísticas históricas señalan que más de la mitad de la población puede padecer estrés agudo o postraumático luego de un acontecimiento impactante como lo fue la Primera o la Segunda Guerra Mundial.

 

Precisó que no todas las personas tienen ese tipo de estrés, en especial aquellas que ya de por sí eran ansiosas antes de que acontecieran los movimientos telúricos pasados, y dijo que solamente los ciudadanos que fueron muy susceptibles al evento en cuestión continuarán presentando la sintomatología pertinente.

 

Con relación a la forma de tratar ese padecimiento, la orientadora educativa recomendó practicar actividad física, deporte, tener una buena alimentación, volver a la rutina cotidiana, tener pensamientos positivos, técnicas de respiración y expresarlo abiertamente, pues consideró que mientras más se hable con varias personas sobre ello, se logrará disminuir la ansiedad.

 

Otras sicólogas locales indican que la única forma de tratar el estrés postraumático, cuando ya está diagnosticado, es acudiendo a sicoterapia, así como enfrentando la situación, ya sea ayudando en un centro de acopio o yendo a las comunidades afectadas.