Imagen Económica

¿Por qué es barata la carne en México?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

¿Qué tan cara es la carne en nuestro país? Sorprendentemente en México el precio promedio de la proteína animal (carne) es 36% más barata que el promedio internacional. Los precios más bajos los tiene Ucrania, la carne cuesta 52% menos que el promedio; mientras que los precios más altos los tiene Suiza, el kilo de carne es 141% más caro que el promedio mundial.

 

Desde esta perspectiva el precio de la carne en México es bajo. Sin embargo, la Economía nos enseña que los precios son ilusorios, por lo que en lugar de tomarse precios nominales deben considerarse precios reales, es decir, descontar la inflación; esto se vuelve más complicado cuando se hace una comparación internacional porque también hay que considerar los tipos de cambio (el valor de la moneda de un país con respecto a otro). Una de las técnicas más eficaces es hacerlo mediante una unidad de “Paridad de Poder Adquisitivo” (PPA) que mide la conversión de una moneda con respecto a lo que una persona en un país puede consumir con su salario.

 

Sí hacemos este comparativo con el precio de la carne, los resultados pueden ser diferentes. La empresa británica Caterwings, que se encuentra asociada con diversos prestadores de servicios de banquetes y comidas alrededor del mundo, tiene información de los precios de los alimentos que los proveedores surten a sus asociados, por lo que realizó un comparativo que tituló “2017 Meat Price Index” (Índice del precio de la carne 2017), en sus resultados se puede comprobar que el precio de la carne en México es más barato, no así cuando hablamos en términos PPA.

 

La empresa comparó los precios de la carne en los diferentes países con los salarios mínimos por hora, que es un tipo de PPA pues compara valores entre mercancías: carne y fuerza de trabajo, para responder a la pregunta ¿Cuánto tiempo se debe trabajar para comprar un kilo de carne?

 

Los resultados se muestran en las gráficas siguientes y reflejan las condiciones de vida verdaderamente miserables de los trabajadores mexicanos. El estudio hace la comparación con el salario mínimo de cada país y toma el precio de mercado para cada variedad de carne.

 

Con respecto a la res, el país con la carne más barata es Suecia. Un trabajador sueco que gana el salario mínimo debe trabajar sólo 1.4 horas para comprar un kilo, un noruego 1.7 horas; pero, un mexicano debe trabajar 18.6 horas, es decir, más de 2 días.

 

Sí vemos los precios del pollo, nuevamente Suecia es el país más barato; basta con trabajar media hora y alcanzará para un kilo; otros países como Noruega, Bélgica o Austria deberán trabajar más de media hora, pero menos de una hora para comprar un kilo. En cambio, en México se debe trabajar 7.6 horas, casi un día entero.

 

El cerdo en México se ha vuelto mucho más caro. Un trabajador noruego o uno israelí en menos de una hora de trabajo ya compraron un kilo de cerdo; un trabajador mexicano debe trabajar 19.2 horas, que son dos días y medio.

 

Pero ni hablar del pescado, un trabajador mexicano deberá destinar su salario completo de 4 días para apenas adquirir un kilo; ese mismo kilo de pescado un sueco o un noruego lo obtienen sólo con una hora de trabajo.

 

 

¿Cuántas horas de salario mínimo se debe trabajar para comprar un kilo de carne? Países seleccionados

 

Elaboración propia con datos de “2017 Meat Price Index”

 

 

Sí tomamos los precios corrientes de la carne y los dividimos entre el tipo de cambio, dado que el peso es una moneda muy depreciada, se puede ver que en México la carne es barata a nivel internacional; pero, es cara para los mexicanos, porque en términos de poder adquisitivo implica, en comparación con otros países, una cantidad muy superior de trabajo para poder adquirirla.

 

En otras palabras, de nada sirve que los precios de la carne a nivel internacional, en México sean baratos, si no alcanza para compararla con los salarios que tenemos.

 

Comparar correctamente los precios de las mercancías a nivel internacional nos permite tener un grado mayor de conciencia frente a la realidad. Regularmente esta ilusión monetaria de los precios la ocupan mucho en los discursos políticos, por ejemplo, cuando aumentaron el precio del metro en la Ciudad de México, Mancera argumentó que el precio del boleto en México era muy barato sí se comparaba con el metro de Paris o de Tokio, pero nunca lo comparó en términos salariales. Lo mismo ocurre cuando hablan de cuotas impositivas o el precio de otros bienes, siempre que lo hagan sin considerar la paridad del poder adquisitivo nos estarán tratando de engañar.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos