Síndrome de FOMO, la adicción al celular y a las redes sociales

 
Alberto Ramírez

La era digital ha traído consigo muchos avances fabulosos que hacen nuestras vidas más fáciles, que nos ofrecen entretenimiento infinito y que nos mantienen alejados del aburrimiento. Sin embargo, no todo en la tecnología es positivo y benéfico.

 

Las tecnologías han cambiado una enorme parte la manera en la que vivimos y el cómo nos comportamos. El simple uso de un smartphone a diario puede terminar por causarnos nomofobia, uno de esos nuevos y para muchos poco creíbles síndromes, que aunque no se clasifican aún como enfermedades reales por la medicina, no puede negarse que son de verdad y que nos afectan. Que la ansiedad que te causa creer que perdiste el móvil se atreva a decirte lo contrario.

 

Así como está la nomofobia, hay otros fenómenos que parecen un tanto extraños, como el síndrome de la vibración fantasma, ese que hace que sientas que te vibra el móvil en el bolsillo cuando en realidad no ha pasado nada.

 

Simplemente es parte de esas formas prácticas que tiene el cerebro de evolucionar y de percibir estímulos de forma anticipada; aunque claro, de saber cuándo va a sonar el móvil no depende nuestra supervivencia. Que la nomofobia se atreva a decirte lo contrario.

 

Fear of missing out (Miedo a perderse algo)

 

Miedo a perderte las cosas es un concepto relativamente nuevo, del que muchos ya tienen idea y que otros tienen más que claro que se ha convertido en parte integral y alarmante de sus vidas. Las redes sociales, en especial Twitter, son unos de los desencadenantes más grandes de este fenómeno. Sufrir de FOMO es vivir con la ansiedad eterna y perpetua de que están pasando demasiadas cosas y que no podemos prestarle atención a todas, de sentir que los demás se están divirtiendo a lo grande cuando vemos sus fotos en Facebook o Instagram, mientras nosotros estamos bajo una montaña de mucho "hacer nada".

 

El FOMO es quererle prestar atención a todo y terminar no prestando atención a nada.

 

El FOMO es esa sensación de que hay demasiados libros que leer que los demás ya están leyendo, demasiadas películas que ir al cine a ver de las que los demás ya están hablando. Que hay demasiadas noticias de las que enterarse que aparecen en todos los medios. Que hay 1,567 tuits pendientes por leer en la aplicación y no logras obtener conexión 3G en la calle para leerlos.

 

Es ese deseo constante y la necesidad de estar conectados con todo lo que hacen los demás todo el tiempo, y terminamos perdiéndonos de lo que estamos haciendo nosotros mismos. Es ese absurdo impulso de enviar un tuit mientras vemos un show en vivo, mientras nos perdemos de lo que pasa frente a nuestros ojos por creer que podemos hacerlo todo al mismo tiempo.

 

¿Cómo saber qué tanto me afecta el FOMO?

 

Puedes empezar por prestar atención a lo que estás haciendo y medir qué tan grande es tu urgencia por hacer otras cosas o averiguar que están haciendo los demás. ¿Qué tanto afecta tus actividades diarias, tu trabajo o tus relaciones personales el querer estar conectado a todo y todos, todo el día?

 

Para hacértelo más fácil, puedes ir al sitio ratemyfomo.com y rellenar el quiz para obtener una evaluación.

 

Las preguntas que tiene el cuestionario son reveladoras y tal vez te hagan reflexionar un rato sobre el nivel de tu FOMO. Cosas como el uso que haces de redes sociales justo cuando te levantas o mientras comes, o que tanta ansiedad te causa lo que tus amigos hayan hecho y tú no.

 

Es probable que termines con algo de culpa y sientas la necesidad de desconectarte al menos unas horas al día para entender el poder que tiene hacerlo, y de cómo el FOMO realmente está haciendo que te pierdas más cosas de las que crees estarte perdiendo.