Utopía

EPN “gobierna para los poderosos”

Eduardo Ibarra Aguirre

Para nueve de cada 10 mexicanos, Enrique Peña Nieto gobierna “para los poderosos”, los que este redactor denomina con frecuencia “dueños de México”. Además, sólo 38 de cada 100 encuestados creen en la democracia.

 

Datos que si bien no son completamente nuevos, resultan más preocupantes y plantean con mayor fuerza la imperiosa necesidad de continuar en la decidida y decisiva lucha por la democracia que, en 1978, logró la primera reforma política significativa y con ello el comienzo de la transición a la democracia desde la institucionalidad.

 

Pero casi cuatro décadas después es imposible realizar elecciones con una buena calidad democrática, tal y como lo evidenciaron en toda su magnitud y crudeza los comicios para gobernador del estado de México en junio pasado, el bastión del grupo gobernante que se dispone –de acuerdo con Carlos Elizondo y Leo Zuckermann– a reeditar en 2018 la repugnante experiencia mexiquense.

 

La coartada es que si el grupo de Peña Nieto, por medio del Partido Revolucionario, pierde la elección presidencial, terminaría en la cárcel, si no completo por lo menos el jefe y otros. Excelente es la justificación oficialista que los dos intelectuales denuncian y en el caso de Zuckermann intenta justificarla, pero no se observa en el horizonte a nadie que tenga la fuerza política y pueda adquirir el vigor institucional como para emprender aquella gran acción con rasgos de aventura política.

 

Lo anterior explica muy bien por qué resulta México cada vez peor calificado en las encuestas realizadas desde 1995 por Latinobarómetro. La de 2017 es la vigésima medición y fue realizada en 18 países de Centro y Suramérica, y México. Y es representativa de los 625 millones de habitantes de Latinoamérica con la aplicación de 20 mil 200 cuestionarios a los mayores de edad, del 22 de junio al 28 de agosto pasado, con un margen de error de 3 por ciento.

 

Cierto es que en la mayoría de los países disminuyó el apoyo a la democracia, pero la mayor pérdida se produce en México con 10 puntos porcentuales menos que en 2016, llegando a 38 por ciento en 2017, con un máximo de 59 por ciento en 2005.

 

Desde 1995, cuando arrancó el estudio Latinobarómetro, México ha registrado disminuciones significativas, pero durante el sexenio de Peña Nieto se registra la mayor pérdida de apoyo a la democracia: en 2013 fue de 37 por ciento la aprobación, en 2015 y 2016 de 48 por ciento y en 2017 cayó a 38 por ciento.

 

México encabeza la lista donde el apoyo a la democracia  bajó año con año, está arriba de Perú (45 por ciento), República Dominicana (54 por ciento), Honduras (34 por ciento) y Bolivia (59 por ciento).

 

La diferencia es mayor cuando se cotejan los resultados con países de la región con conflictos políticos, como Venezuela, pero donde el 78 por ciento cree en la democracia de su gobierno, mientras que el índice más bajo de apoyo que ha tenido este país fue del 57 por ciento en el 2001. ¡Ah!, pero Luis Videgaray y su jefe y amigo Peña siguen empecinados, junto a Donald Trump, en dictar cátedra sobre democracia a Nicolás Maduro.

 

A partir de 2013, México muestra una tendencia a la baja en cuanto a la aprobación del gobierno: en ese año la aprobación fue de 46 por ciento, en 2015 de 35 por ciento; 2016 de 25 por ciento, y 2017 de 20 por ciento.

 

Los resultados de esta encuesta coinciden con los difundidos el 18 de octubre por el Pew Research Center, con sede en Washington, donde el 93 por ciento de los mexicanos señaló que no confía en el actual gobierno ni cree en la democracia.