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Crisis a la vista, urge “El Buen Fin”

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Durante el tercer trimestre de 2017 la economía mexicana se contrajo 0.2%, por lo que a tasa anual la economía está creciendo a un ritmo de 1.6%, muy por debajo del promedio de 2.1% de todo el periodo neoliberal. Es la primera vez desde 2013 que la economía presenta una caída trimestral.

 

¿Estamos ante una crisis? No, para que podamos definir técnicamente que estamos frente a una crisis es necesario que en tres trimestres consecutivos hayan resultado caídas. Los que vivimos es una visible desaceleración de la economía que podría agravarse en los próximos meses y, con altas probabilidades, estamos frente a la formación de una crisis de fin de sexenio.

 

El grupo que nos gobierna, brillantes neoliberales, pésimos economistas, argumentaron que la caída se debía a los eventos catastróficos de agosto y septiembre, los huracanes y los sismos. Sin embargo, el argumento es falso si analizamos la trayectoria de la economía desde mediados de año: el consumo interno, que había impulsado el poco crecimiento durante el año pasado, se estaba debilitando, las causas deben encontrarse en la inflación. Este año hemos tenido tasas inflacionarias que no se veían desde hace más de 15 años, representan el doble de la inflación que tenía como meta el Banco de México (Banxico) y casi 3 veces más la que tuvimos el año pasado.

 

¿Cómo se va gestando esta crisis? Es importante que nuestros lectores conozcan de una manera sencilla cómo se ha desarrollado esta crisis a partir del efecto inflacionario que hemos vivido. Debemos recordar que la inflación es el aumento generalizado en el nivel de precios, que el objetivo del Banxico es una inflación del 3%, que el año pasado tuvimos tasas del 2.4% y que actualmente tenemos una tasa de 6.6%.

 

La inflación se salió de control a partir del ajuste del precio de las gasolinas en el mes de enero, por lo que los precios de los bienes y servicios en general subieron muy por encima de lo que subieron los salarios, a este fenómeno se le llama “pérdida del poder adquisitivo” o “caída del salario real”. Este fenómeno provoca que la gente deje de consumir y por tanto caigan las ventas, la producción y el empleo.

 

Durante el primer semestre del año el consumo no cayó severamente porque la gente compensó su pérdida de poder adquisitivo con crédito. El crédito puede servir como un amortiguador ante una subida temporal de precios; sin embargo, el efecto de este mecanismo se agotó rápidamente y para principios del segundo semestre tuvimos una caída en la economía.

 

El crédito como paliativo a la caída del salario real duró muy poco principalmente por dos causas: primero, porque el aumento en la inflación no fue temporal, como señaló el gobierno, sino que, al contrario, siguieron aumentando los precios lo que siguió deteriorando el salario. Segundo, porque Banxico trató de contener infructuosamente la inflación con una política monetaria restrictiva, es decir, subió las tasas de interés, lo que provocó que endeudarse fuera más costoso; ante ello, el consumidor racional en lugar de preferir el crédito caro, opta por disminuir su demanda.

 

En teoría, una menor demanda provoca que los precios empiecen a disminuir y la inflación vuelva a sus niveles bajos. Sin embargo, el ajuste en los precios no sucede tan rápido, se corre el riesgo que antes de que se ajuste la inflación, la economía acelere su caída y sobrevenga una crisis.

 

Lo que pudiera pasar en los próximos meses es que la menor demanda que hoy tenemos presione los precios a la baja y que en los meses de febrero o marzo la inflación vuelva a su lugar; para que los precios bajen más deprisa que la demanda será necesario que se reactiven las condiciones de crédito, por tanto, será recomendable que en la próxima junta del Banxico no se aumenten las tasas de interés.

 

Por otro lado, la inflación no disminuirá si sigue presionada por choques externos como es el efecto de los energéticos. Este mes se liberará el precio de la gasolina en todo el país y la electricidad será calculada con un nuevo sistema tarifario que incluye los costos de distribución, por lo que la inflación volvería a aumentar. Otros factores que podrían influir negativamente sería la depreciación del peso mexicano por especulaciones sobre el TLCAN, el relevo del gobernador de Banxico, la política fiscal de Trump y el proceso electoral presidencial. Se suma una perspectiva poco optimista de que el gobierno alcance su meta de reducir su déficit y disminuir la deuda.

 

 

Elaboración propia con datos de ANTAD, años seleccionados

 

Un factor positivo sería un aumento en el consumo privado. “El Buen Fin” que tendrá lugar en el puente del 20 de noviembre podría ser el marco para reactivar el consumo. A las tiendas de autoservicio y departamentales les urge vender. La gráfica 1 muestra los aumentos nominales que estas tiendas han tenido en sus ventas, se observa una tendencia desde 2015 de reducir el consumo. Por ahora Walmart ya publicó sus datos de venta del mes de octubre, descontando la inflación, sus ventas cayeron 1.5%.

 

El Buen Fin representa una derrama económica de más de 50 mil millones de pesos (en un solo fin de semana), un respiro para la economía, resta esperar que los comerciantes se comporten honestamente y presenten descuentos significativos, las autoridades vigilen el cumplimiento de las promociones y garanticen al consumidor un respaldo en caso de inconformidades. Los consumidores deberán revisar cuidadosamente las condiciones. Comprar en el país beneficia la economía, pero no debe ser a costa de un trato injusto a los consumidores.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos