Los partidos de “la chiquillada” esperan ofertas de los grandes

 
Luis Alberto Cataño

Tal como pasa en buena parte de la República, la vida política fuera de los partidos hegemónicos como PRI, PAN y PRD parece inexistente y Puebla no es la excepción, ya que las demás fuerzas buscan unirse con los de estructura más grande, incluyendo Morena, no solo para conservar su registro, sino para negociar sus posiciones y cargos pasadas las elecciones.

 

Ya sea Movimiento Ciudadano, Partido del Trabajo, Pactos Social de Integración, Nueva Alianza, Partido Verde Ecologista de México o Compromiso Por Puebla, todos viven supeditados a uniones con los tres partidos hegemónicos para intentar contender en los siguientes comicios.

 

Sin embargo, más de uno ha logrado que sus militantes levanten la mano de cara a los comicios e intentar ir por Casa Puebla en 2018, aunque la lucha parezca casi imposible.

 

Movimiento Ciudadano

 

El partido naranja, que para el otro año inminentemente irá con el PAN y PRD en el Frente Ciudadano por México, dejó en claro que si no van en unión, irán por su cuenta en la boleta electoral de 2018, luego de que en 2016 decidieron no participar en los comicios.

 

Y es que la baraja se limitó a la salida de José Juan Espinosa Torres, quien era el mejor posicionado, pero ante la debacle de su partido, prefirió ir a Morena, donde no recibió espacios para contender por la gubernatura.

 

José Ángel Pérez García

 

El exdirigente estatal del partido en Puebla, previo a la llegada de Fernando Morales Martínez, es la única carta con la que cuenta el partido si van solos el siguiente año.

 

El actual diputado, que llegó apenas en febrero al Congreso tras la salida de la curul de Ignacio Alvízar Linares, quien fue designado subsecretario de Educación Superior en la SEP, tiene sus raíces cerca del priismo más tradicional de Puebla.

 

Su principal logro en la administración púbica se remonta hasta 2005, cuando fungió como director de Atención y Participación Ciudadana del gobierno capitalino bajo las órdenes de Enrique Doger Guerrero.

 

Fuera de ello, brincó en varios puestos de Movimiento Ciudadano hasta que alcanzó la presidencia  y con ello, también su boleto al Congreso.

 

Partido Encuentro Social

 

El partido evangelista ha brillado por ser siempre colero en cuanta medición oficial y no oficial existe y ahora, previo a la contienda electoral, se ha lanzado con dos perfiles que buscarían encabezar, uno de ellos el dirigente estatal, Raúl Barranco Tenorio, y otro el de sus detractores y rivales al interior del partido que preferirían una alianza o ir solos, pero con Alejandro Armenta a la cabeza.

 

Raúl Barranco Tenorio

 

El dirigente estatal tiene un largo historial dentro y fuera del partido, pero lo más escandaloso es fuera de, puesto que ha sido acusado en más de una ocasión de fraudes en instancias privadas.

 

Ha sido señalado y acusado en instancias legales por delitos y fraude dentro del partido por entregar cheques sin fondos a candidatos a diputaciones federales del PES y por vaciar oficinas en los distritos de Zacatlán, Teziutlán y Tehuacán, para quedarse con los recursos materiales y financieros.

 

Contador público de profesión, se desempeñó como director de finanzas de la Semarnat en el gobierno federal durante el sexenio calderonista. Además, fue contralor general en el trienio de Blanca Alcalá en el Ayuntamiento.

 

Ha sido acusado por sus compañeros de partido por no apoyar a los militantes y por tener secuestrado al PES, puesto que sus familiares directos son parte del Consejo Estatal en cargos directivos y financieros.

 

Alejandro Armenta

 

La otra ala del partido ya se pronunció por Armenta Mier para la gubernatura mediante un destape improvisado y sin avisar a coordinadores. Dado que el expriista no podrá contender por la gubernatura por Morena, los pesistas disidentes harán lo imposible para llevarlo al partido y que sea el contendiente.

 

Armenta es un distinguido marinista que ahora es acusado por malversar recursos del Fonden después del paso del huracán Dean. Renunció al PRI en mayo para finalmente unirse a Morena.

 

Fue un presidente municipal muy joven de su natal Acatzingo y luego fue cobijado por Mario Marón para llegar al DIF y Desarrollo Social y hasta presidente del PRI. Fue el último artífice del “carro completo” priista en las elecciones intermedias de 2009, pero también el causante en buena parte de la derrota en 2010.

 

Llegó a la diputación; no obstantes, por su carácter peleador fue relegado de sus comisiones y entre los legisladores poblanos tricolores, quienes terminaron por olvidarlo en la bancada, lo que usó como trampolín para dejar al partido y unirse al lopezobradorismo.

 

Nueva Alianza

 

Gerardo Islas Maldonado

 

Aunque Nueva Alianza ha jugado de la mano del gobierno del estado e incluso tiene a su carta más fuerte en el gabinete de Antonio Gali, tiene la posibilidad de ir solo ante la mejora de no traicionar ni al PAN en Puebla ni al PRI a nivel nacional.

 

Además, por sí mismos podrían alcanzar mejores números que lo logrado en coalición en los últimos años, donde apenas llegan al cinco por ciento.

 

Gerardo Islas es el niño de Nueva Alianza. Nacido al amparo de “la Maestra” Elba Esther Gordillo y a fuerza de servilismo ha sabido escalar posiciones hasta ser un muy joven presidente estatal del partido turquesa.

 

Es difícil pensar que irá contra el morenovallismo y Martha Erika Alonso Hidalgo, pero sabe hacer campaña y ganarse a la gente, además, tiene el discurso y carisma para convencer a más de uno de que le dé su apoyo.

 

Nueva Alianza posee una estructura fuerte y concreta, que fácilmente puede quitarle votos a muchos partidos, por lo que no sería extraño que su ida sola sea un acuerdo de facto para restarle votos al PRI y consolidar al PAN y el Frente Ciudadano a Casa Puebla.