Tirar chicles en la calle, claro ejemplo de la falta de educación

 
Alberto Ramírez

Cuando masticas chicle, ¿dónde lo tiras al terminarse su sabor? El consumo de chicles resulta ser un problema costoso (cinco veces más caro que el precio de un chicle nuevo) y difícil, ya que comúnmente el proceso de limpieza requiere tiempo, esfuerzo y agua.

 

Un chicle puede tardar hasta cinco años en endurecerse, resquebrajarse y convertirse en polvo. Además de ser una mancha pegajosa, es una fuente acumuladora de aproximadamente 50,000 gérmenes.

 

En el mundo, millones de personas consumen toneladas de chicles sintéticos que terminan pegados sobre todo en las banquetas. En México son masticados más de 70,000 toneladas de chicle anualmente, según Mondelēz (conglomerado multinacional estadounidense dedicado a las industrias de la confitería), que comercializa siete de cada 10 gomas de mascar en nuestro país y que cuenta con una planta de elaboración en Puebla.

 

Imagen Poblana efectuó un recorrido por algunas calles de la ciudad y sin ser todavía  un problema latente, pudimos contabilizar alrededor de 30 a 40 chicles pegados en la banqueta de una sola cuadra. Tomando en cuenta que muchos de ellos no son visibles a simple vista por el paso continúo de los peatones.

 

Para muchos no hay una cultura de cuidado y educación ambiental, ya que consideran que el tirar una goma de mascar a la calle no genera gran problema a la contaminación de la ciudad ni a la economía del país.

 

“Para la gente es más fácil escupir el chicle en la banqueta o en el propio paso de los vehículos, pensando que no están generando gran problema. La gran mayoría abre el envoltorio del chicle, lo tira y mastica el chicle y en muchas ocasiones lo que hacen es tirarlo en la banqueta o pegarlo en la pared”, mencionó Josué García, vendedor de tacos árabes en el Centro Histórico.

 

Otro lugar favorito para pegar un chicle es cualquier asiento del transporte público, provocando que en muchas ocasiones, los mismos choferes empleen cerca de una hora para retirar la goma de mascar que dejaron pegado los pasajeros.

 

“Por las noches lavó el micro para tenerlo listo para el otro día, pero nunca falta que te dejan pegado chicle en los asientos, me han dejado pegado una ocasión hasta 20 chicles y me tarde una hora aproximadamente en quitarlo, porque hay unos que los dejan bien pegados. Claro que me canso porque termino a las once de la noche en ocasiones y luego hay que lavarlo para el día siguiente”, manifestó Carlos Gutiérrez, chofer la ruta 72 “A”.

 

Ante este escenario, la mejor manera de desechar chicles en México es ponerlos en su envoltura, un pedazo de papel o plástico, y depositarlo en la basura.