Imagen Económica

Violencia económica contra las mujeres

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El 25 de noviembre se conmemora el día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Surgió como respuesta al brutal asesinato de tres hermanas, ordenado por el dictador de República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo. Hoy, en nuestro país se asesinan a diestra y siniestra a las mujeres y nadie se atreve a llamar dictadura al actual régimen, la eliminación de la violencia contra la mujer es por ahora inalcanzable. En Puebla van 92 feminicidios, ha sido el año más violento de la historia.

 

Con este motivo expongo algunos datos que reflejan el contexto de la mujer mexicana, en una dimensión muy específica, la violencia económica, la que se da en los espacios laborales, pero también la que resultado de las condiciones materiales victimiza al género femenino.

 

1. La inserción de la mujer en el trabajo no fue resultado de un pensamiento más liberal del hombre por buscar su igualdad, responde a una necesidad del sistema económico. En nuestro país los salarios reales han estado cayendo continuamente desde los años setenta, por lo que el ingreso del jefe de familia se volvió insuficiente, la mujer ha tenido que trabajar para completar el gasto. Pero además, al aumentar la demanda de trabajo se provoca una presión en el mercado laboral para que los salarios bajen lo que beneficia al capitalista. Como la mujer tenía un rezago educativo mayor con respecto al hombre, se incorporó en tareas con baja cualificación y por tanto ganando menos que el hombre; con el paso del tiempo la situación cambió, hoy las mujeres han alcanzado un nivel educativo similar al género masculino, pero sus salarios siguen siendo más bajos. 

 

2. La actividad laboral femenina se ha concentrado en el sector terciario (comercio y servicios) donde están los empleos más precarios, con pocas o nulas prestaciones, sin seguridad social y sin contrato de trabajo. Lo mismo sucede con las mujeres del sector primario, donde hay una parte considerable que no recibe ingresos. Por otro lado, en el sector industrial participan pocas mujeres, ahí se localizan los salarios más altos. Esto se comprueba si analizamos la diferencia salarial por entidad, Chiapas es el estado con la menor desigualdad porque los sectores dominantes son el primario y el terciario; en cambio en Nuevo León, donde hay un prominente sector secundario, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer gana sólo 70 pesos, es decir, el hombre gana 40% más.

 

3. La condición de género en sí misma es determinante para que releguen a una mujer, en muchas empresas se sigue exigiendo a las mujeres que muestren la toalla sanitaria manchada (señal de no embarazo) para ser contratadas, como en las maquilas de Puebla y Veracruz. Pero también sucede en las grandes corporaciones, de las 141 empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, sólo una es dirigida por una mujer, el resto por hombres. Sigue estando presente en el imaginario social que la mujer no es capaz de desempeñar puestos importantes y cuando los tiene no falta el rumor que los obtuvo mediante favores sexuales.

 

La gráfica siguiente revela cómo se materializa este pensamiento. Se compara el salario promedio nacional de un hombre y una mujer en un puesto directivo, pero se hace una diferencia de acuerdo al estado civil de las personas, se observa que una mujer soltera gana más que un hombre, eso no pasa si la mujer es casada o juntada ya que gana menos, una mujer separada gana más, pero no tanto como una soltera. Se puede interpretar de la siguiente manera: por cada 100 pesos que gana un hombre soltero, una mujer soltera gana 105 pesos; por cada 100 pesos que gana un hombre casado una mujer casada gana 90 pesos; y por cada 100 pesos que gana un hombre separado, una mujer separada gana 97 pesos. Esto significa que los empresarios piensan que una mujer con familia es menos capaz, lo que obliga a las mujeres a postergar su maternidad, una mujer que trabaja tiene en promedio 1.76 hijos, en cambio una que no trabaja tiene 2.76.

 

Elaboración propia con datos de INEGI, 2017 (ENIGH-2016)

 

 

4. La mujer ha tenido la tarea histórica de reproducción social del ser humano, se dice comúnmente que la “educación se mama” o “que la primera educación es en casa”, pero decir “casa” es una abstracción, casa se encarna en la mujer. A pesar de que, por necesidad del sistema económico, se ha incorporado la mujer al trabajo no se le ha descargado la tarea del cuidado de los miembros del hogar y las labores domésticas.

 

Si un hombre no trabaja y se dedica a labores domésticas, este solo le dedica 38 horas a la semana; en cambio cuando una mujer no trabaja, dedica 56 horas a la semana a los trabajos domésticos, es decir, 32% más que un hombre. Pero, aunque la mujer trabaje fuera de casa, al llegar a su hogar dedica más horas al trabajo doméstico que el hombre, casi 20% más. Trabajo que no se paga, aunque ahora ya se contabiliza. Algunos cálculos del INEGI sugieren que el trabajo doméstico no remunerado equivale al 23% del Producto Interno Bruto, el 70% de esa masa de valor es producida por mujeres.

 

Como vemos, el camino es aún largo, las desigualdades son amplias y la violencia contra las mujeres sigue estando presente. Junto a las mujeres, luchemos por otro mundo posible.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos