Un cuarto propio

Suficiente de sosos Chick Flicks

Rakel Hoyos

Uno de los clichés más populares en cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres es sobre los gustos, ya sean musicales, literarios o fílmicos. Es muy común escuchar que a las mujeres nos gusta lo “rosa”, o sea lo cursi, romántico, emotivo; contrario a lo violento y sangriento que les gusta a los hombres.

 

En lo que se refiere al ámbito cinematográfico, a este tipo de películas rosas que apelan a las emociones (y que Hollywood ha explotado tanto) se les conoce como Chick Flicks.

 

Es innegable que determinado cine es más solicitado por el género femenino, sobre todo las historias románticas-dramáticas que siguen una formulita predecible: una pareja que supera cualquier obstáculo, no importa que hubiera dramas, celos, desconfianza o hasta infidelidad; de hecho, eso le da un toque más interesante a la cinta. Sin embargo, el “amor” siempre triunfa. O puede suceder que a uno de los dos protagonistas lo engañaron o a ambos, no confían en el amor, su pareja murió, eran cínicos o mujeriegos, pero por arte de magia aparece una persona que los hace cambiar. Estereotipos que se van repitiendo en los guiones una y otra vez.

 

Me declaro fan de decenas de Chick Flicks, de las menos sosas pero que no llegan tampoco a ser tan profundas, como El diario de Bridget Jones, Cansada de besar sapos, Sex and the city, 10 cosas que odio de ti, 500 días con ella, Mujer bonita, El diablo viste a la moda y una enorme lista de gustos casi culposos. Culposos porque muchas de estas cintas están atestadas de clichés, pero otras tienen varios puntos rescatables en historias o personajes.

 

Pero también es cierto que aquellas que emergen del estereotipo de la comedia romántica no son diferentes a las telenovelas, más que en el tiempo de duración. Todas ellas nos crean un ideal romántico fuera de la realidad. Pienso en una de las historias más vendidas en los últimos años, tanto en libros como en el cine: Cincuenta sombras de Grey. No quise desperdiciar mi dinero comprando el libro, así que esperé a que la primera película saliera en Netflix. Y sí, fue la decepción que pensaba.

 

Se supone que lo polémico de esta historia era el sexo y el sadomasoquismo, temas que la hacían “muy intensa”, decían. Al parecer, la película es casi fiel al libro, así que las dos son una cursilería sin profundidad en cuanto a personajes y escenas sexuales, que en estos tiempos a nadie sorprenderían, menos a los que conocen el trabajo de Pasolini o películas como El imperio de los sentidos. Claramente esta historia está creada para un público poco exigente, al que no le interesa la psicología de los personajes ni las tramas mejor trabajadas.

 

Todo lo contrario, los protagonistas no tienen motivaciones reales, su naturaleza es simple y sin giros interesantes. Uno pasa de ser mujeriego, egocéntrico y poderoso a estar a los pies de la protagonista. Mientras que ésta es una chica virgen y diferente a las demás que cede a las perversiones sexuales del hombre del que se enamoró, y que consigue a su vez que éste se enamore de ella como nunca le ha pasado con ninguna otra amante. Todo esto sucede sin que sepas nunca el por qué. A esto le sumamos que el protagonista es guapo, rico, romántico y completamente entregado. Así que miles de mujeres sueñan con encontrar su Christian Grey. Obvio, saldrán decepcionadas si enfocan sus estándares en estas cualidades irreales.

 

Ejemplos de cintas almibaradas hay de a montones, que de solo mencionarlas corremos el riesgo de caer en un coma diabético. No es que me ponga en un plan intelectualoide en defensa del cine de arte o cine de culto como el único que vale la pena ver. Creo que los distintos géneros tienen sus momentos y a veces es muy válido querer tomarte un rato de esparcimiento, de relajación, en el que solo quieres ver algo “light”. Pero hasta para estas historias deben existir estándares aceptables.

 

Sin afán de ser malinchista, el cine mexicano sigue arrojando y arrojando Chick Flicks melosas, estereotipadas y sosas. Lo preocupante es que a veces son las más taquilleras.

 

Para empezar, parece que Martha Higareda y Karla Souza firmaron un contrato de exclusividad para ser por varios años las protagonistas de toda cinta cursi que salga en cartelera. Incluso, a Higareda se le ocurrió producir su propia película, además de protagonizarla, claro. Es “chistosa”, sí, pero nada trascendental. Típica historia de la chica bonita de clase alta, dos cualidades que siempre serán regla básica. Las personas morenas solo pueden aparecer en el ámbito rural, como personal del servicio doméstico, choferes, albañiles, etcétera. Y ni pensar que la protagonista sea gorda, pero ni siquiera con unos kilos de más. No, nunca.

 

Continuando con la historia de la chica bonita, después de algunos eventos predecibles, ésta encuentra al amor de su vida: un hombre más bueno que el pan y muy guapo. Por supuesto que el sujeto también debe ser, casi siempre, ojo claro, piel blanca y cuerpo de gimnasio. Ni a quien se le ocurra que los hombres con pancita, cachetones y morenos puedan ser atractivos.

 

Y nos llenamos la cabeza de estas aspiraciones absurdas que nada tienen que ver con la mayoría de los mexicanos. De ahí que desde adolescentes nos traumamos con ser “perfectas” físicamente de acuerdo con el patrón de belleza que exige delgadez, piel clara, rasgos delicados, vestir ropa de marca o lo más cercano a lo que esté de moda; creemos que lo bueno de la vida está en ser la chica guapa y popular que va a los antros, que todo mundo ve y admira. Justo como aquellas que vemos en la pantalla.

 

Pero como nuestra realidad económica dista mucho de la de la “heroína” de la Chick Flick, pues ahí vamos a endeudarnos con las tiendas para tener los mejores artículos de maquillaje, ropa, perfumes, el más novedoso celular. Es el mundo de la fantasía fílmica arruinando la realidad de miles de mujeres.

 

Repensemos este género, y si bien no dejamos de consumirlo en su totalidad, sí debemos ponerlo en tela de juicio; aunque lo ideal sería optar por otro tipo de Chick Flick más honesto, pero que tenga esos elementos de comedia, romance y entretenimiento que nos ofrecen un rato ameno. Varias lo pretenden, hay uno que otro buen resultado. Treintona, soltera y fantástica casi se acerca a ese tipo de cinta diferente al que me refiero; sin embargo, no le compro a Bárbara Mori ese intento de ser representante de los problemas de una treintona común.

 

Dos cintas españolas (no digo que sean las únicas) que sí salen fuera de lo típico son por ejemplo Sin Filtro y Alma. Las protagonistas no son para nada estereotipos físicos ni tampoco pasan por la trillada historia de ser la mujer poco agraciada que se transforma en un “cuerazo”; simplemente son mujeres normales, para nada se toma en cuenta el aspecto físico como un punto destacable de la historia.

 

Sin Filtro es lo que no logró “Treintona…”, pues en este caso sí te identificas con los problemas laborales, amorosos y cotidianos con los que muchas mujeres nos enfrentamos día a día. Además, tiene el plus de no recurrir a la figura del “salvador”, representada por un hombre que te soluciona la vida, o sea la aburrida fantasía de que encontrar el amor es lo mejor que puede pasarte.

 

En cuanto a Alma, es el mejor ejemplo de una Chick Flick fuera de lo común. Es una comedia romántica, aborda problemas típicos de un matrimonio, es una historia muy ligera, pero con la diferencia de que la pareja la conforman una chica bipolar y un hombre cojo. Ninguno de los protagonistas aparecería jamás en las listas de los actores más “sexys”, pero es tan divertida y original que se agradece que salga de lo cotidiano, porque es el tipo de filme que cumple con la función de hacerte pasar un buen rato, no de crearte escenarios románticos que te frustran al no tenerlos en la vida real.

 

Suficiente de Chick Flick y de sus clichés. El hombre arrodillado pidiendo matrimonio, llenándote de flores y regalos, jurándote que eres la única, lo mejor en su vida, repitiendo “Te amo” una y otra vez, llevando serenata a tu ventana, en la barandilla del Titanic, recibiendo una bala por ti, viajando a cualquier parte del mundo solo para ir a buscarte…

 

Aunque suene exagerado, sí lo deseamos, lo imaginamos y cuando tenemos a una pareja completamente normal que no nos llena de detalles todos los días sufrimos porque nuestro príncipe de carne y hueso no se parece en nada al Romeo que nos prometió Hollywood.

 

Así que si buscas la razón de tus fracasos amorosos y de no encontrar al “hombre de tus sueños”, quizá debas empezar a sacar de tus creencias (y gustos) las fantasías que te alimentaron las trilladísimas Chick Flicks.