Imagen Económica

Los retos de los flamantes encargados de la economía

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

La Política Económica comprende todas las acciones que los gobiernos llevan a cabo para controlar la economía. Tiene cinco objetivos primordiales: a) estabilidad en los precios (control de la inflación), b) crecimiento económico, c) pleno empleo, d) equilibrio del sector externo (balance comercial y financiero) y e) el equilibrio presupuestal (llegar al déficit cero). Lo hace a partir de dos instrumentos principales: la política fiscal y la política monetaria.

 

En nuestro país la política fiscal es responsabilidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la política monetaria del Banco de México (Banxico). En esta semana cambiaron los titulares de ambos organismos en un movimiento arriesgado que hubiera sido causa de mucha especulación, sin embargo, los mercados financieros respondieron muy sobriamente, tanto la Bolsa de Valores como el tipo de cambio se han mantenido estables. La razón de esta estabilidad es que los relevos garantizan la continuidad. Son miembros del mismo grupo cerrado que ha gobernado nuestro país.

 

Alejandro Díaz de León sustituye a Agustín Carstens y será gobernador de Banxico hasta el último día de 2021. Es economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el mismo de donde egresaron Carstens, José Antonio Meade y Luis Videgaray. Es un tecnócrata de cepa, formado en la escuela de economía neoclásica y simpatizante del neoliberalismo.

 

José Antonio González Anaya sustituye a José Antonio Meade Kuribreña en la SHCP, es economista egresado de la Universidad de Harvard, la misma de donde egreso Carlos Salinas de Gortari, de hecho, la esposa del expresidente y la esposa de González Anaya son hermanas. Además del parentesco político los une su ideología neoliberal.

 

Por tanto, las políticas económicas que se aplicarán seguirán siendo neoliberales. Las mismas desde hace 30 años, las que han resultado fallidas para la mayoría de la población, pero benéficas para unas cuantas familias y un puñado de políticos que se han enriquecido.

 

Los nuevos titulares enfrentan algunos retos en torno a los objetivos de política económica, entre ellos destacamos los siguientes:

 

González Anaya como secretario de hacienda debe asegurar cumplir con la expectativa de crecimiento del PIB de 2.5% para este año, en medio de una desaceleración económica que podría descarrilar en recesión. Al mismo tiempo debe cuidar el nivel de endeudamiento, el ritmo más alto del siglo XXI (los autores irresponsables son Meade y Videgaray), asegurar que el presupuesto federal del próximo año alcance un superávit primario de al menos 0.9% del PIB lo que significa austeridad frente a los damnificados del sismo, graves problemas de financiamiento para al menos 30 universidades públicas y menores recursos a Ciencia y Tecnología.

 

Por si fuera poco, Donald Trump está impulsando una reforma fiscal en Estados Unidos que pretende disminuir el impuesto sobre la renta; de concretarse, muchas empresas con inversiones en México podrían trasladar sus capitales hacia el país del norte lo que significaría flujos negativos para la economía nacional.

 

El problema de los precios de las gasolinas es un foco rojo. Mucha gente está temerosa que a partir de hoy jueves, día en que se liberan las gasolinas, se incrementen hasta 20%. Ayer miércoles se publicó un decreto que garantiza que al menos durante 2018 los subsidios continuarán para garantizar una liberación de precios ordenada, es decir los gasolinazos estarán suavizados. No obstante, el flamante secretario hacendario no tendrá bajo su dominio los precios, los grupos gasolineros pueden ponerse de acuerdo y los subsidios esfumarse.

 

 

Elaboración propia con datos de INEGI, 2000-2017.

 

Díaz de León, como gobernador de Banxico debe apuntalar el peso frente al cambio transexenal y las negociaciones del TLCAN, el dólar está a 18.60, quiere decir que en lo que va del año la moneda mexicana ganó 10.6%, pero hay fuertes temores que regrese a niveles de 21 pesos por dólar. Recibe las reservas de divisas prácticamente al mismo nivel que al inicio del sexenio, es decir hay un severo estancamiento. En la gráfica observamos que tenemos la inflación más alta en 16 años, equivale al doble de la que teníamos el año pasado.

 

Se enfrenta también a un posible aumento de la tasa de interés en Estados Unidos. México no podría subir más sus tasas porque acrecentaría el riesgo de una recesión económica, pero si no lo hace el peso podría depreciarse y las importaciones pegarían a la inflación.

 

Como se ve el panorama de fin de sexenio no es alentador y ambos funcionarios tienen un margen de maniobra acotado. La pregunta es: ¿hasta cuándo seguirán sus políticas plutocráticas?, ¿cuándo voltearán a ver al pueblo?

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos