Utopía

Las “locuras” de AMLO

Eduardo Ibarra Aguirre

Todavía no comienza la precampaña presidencial de todos los precandidatos y las descalificaciones están a la orden del día. Se producen en caliente para reducir la intención de voto al adversario y aparecer como el “portador de las soluciones”, cuando los portadores son millones, para los graves problemas que padece el país.

 

Me refiero a la “propuesta” –de alguna manera es preciso llamarla-- de Andrés Manuel López Obrador, formulada el pasado fin de semana en Tixtla, Guerrero, y que textualmente dice lo siguiente:

 

“Si es necesario vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía a los responsables, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas; no descartamos el perdón. Se debe perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad del pueblo” (La Jornada, 3-XI-17).

 

Las condicionantes “si es necesario”, “siempre y cuando” y “el apoyo de las víctimas”  son omitidas tramposamente para presentar la idea como un ofrecimiento a los capos del crimen organizado –no a los de cuellos blanco– para ofrecerles el “indulto”, la “amnistía”.

 

El indulto, como es sabido, implica perdón y el reconocimiento de la culpa por los delitos cometidos, y otorgarlo es una prerrogativa del Ejecutivo. En tanto que la amnistía que contempla amnesia, olvido de los ilícitos realizados, su materialización sólo es posible por medio de una ley del Legislativo. Y ninguno de los partidos políticos cuenta con mayoría absoluta desde 1997.

 

Establecida esquemáticamente la diferencia entre las dos figuras, doctores en derecho como el líder (¿pastor?) de los diputados del Revolucionario en San Lázaro, César Camacho, sentenció sin más: “Es jurídica, política y socialmente inviable; un sinsentido (…) si bien el país merece vivir en paz, sus propuestas son epidérmicas, por encimita”.

 

 Ricardo Anaya, El Joven Maravilla que da la vida por ser el candidato presidencial del Frente “Ciudadano” por México, como si trabajara con un diván concluyó que “es una verdadera locura”. Margarita Zavala, la señora que labora para restarle votos al primero y para que triunfe la estrategia priista de fragmentar el voto por las oposiciones, dictaminó: “AMLO quiere amnistía para corruptos y criminales. Su propuesta es un país de impunidad”. Seguramente como la que anticonstitucionalmente impuso su esposo con un baño de sangre, dolor y muerte sin precedente en la historia de México en tiempos de paz.

 

Y por supuesto que también condenaron la idea de AMLO los titulares de la Defensa y de la Marina, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, quienes actúan en la plaza pública como políticos profesionales, cuando la Constitución no se los permite. Para eso quieren la Ley de Seguridad Interior, para legalizar los espacios públicos cedidos irresponsablemente por Enrique Peña Nieto y la “clase política”.

 

Lo importante de la idea expresada por AMLO es que coloca en la agenda nacional el fracaso de las estrategias y políticas guerreristas para el combate al crimen organizado con el objetivo de limitar el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, a cambio de absolutamente nada, pues México no tiene un problema significativo de consumo, aunque Manuel Mondragón vive y cobre de publicitar lo contrario.

 

Por supuesto que AMLO puede estar equivocado, mas esto es preciso demostrarlo con argumentos y propuestas que conduzcan a la formulación de nuevas estrategias, porque las actuales son tan inservibles que los capos del narcotráfico en Colombia envían sus cargamentos a Estados Unidos vía aérea porque, dicen, México es “un país muy inseguro”.