Eternos aspirantes: los que cada elección alzan la mano, pero nadie los pela

 
Luis Alberto Cataño

Cada que viene una elección importante que renueve los ayuntamientos o la gubernatura, saltan por montones decenas de políticos que intentan justificar que su trabajo es suficiente para dirigir a la sociedad poblana, pero que nunca pasan de ser eternos aspirantes.

 

Así ocurre en este proceso electoral 2017-2018, en el que decenas de políticos poblanos de distintas fracciones partidistas han levantado la mano para alguno de los cargos que estarán en disputa en la elección del 1 de julio, por lo que muchos se quedarán en el camino. Algunos por segunda o tercera vez.

 

Jorge Aguilar Chedraui

 

El diputado panista va por su segundo intento por quedarse con la candidatura del blanquiazul a la alcaldía de Puebla.

 

Su primer intento fue en 2013, cuando perdió en la contienda interna con el actual gobernador Antonio Gali Fayad y que lo “marginó” al Congreso luego de lo que él decía que era una buena gestión la que tuvo al frente de la Secretaría de Salud.

 

Aguilar Chedraui, el diputado de perfumes y relojes lujosos, ha hecho toda su carrera a expensas del exgobernador Rafael Moreno Valle, lo que le valió llegar a presidir el Congreso local desde 2014; sin embargo, su carrera no apunta a ser ahora sí el abanderado al Charlie Hall, más bien a otros caminos dentro del panismo lejos de la alcaldía.

 

Sus recientes escándalos por malos manejos de recursos públicos mientras era funcionario estatal lo tienen tachado del primer lugar para contender por la presidencia municipal, aunque mantiene vivas sus esperanzas, al grado de emitir él mismo encuestas que lo “catapultan” como uno de los contendientes más fuertes.

 

José Chedraui Budib

 

El otro Chedraui, el priista, el que va por su tercer intento por ser el candidato a la alcaldía, que según su círculo cercano es el último que hace.

 

El prominente empresario, que viene de una de las familias libanesas más acaudaladas, es el poblano que más puede presumir la cercanía que tiene con el mismísimo presidente de la República, Enrique Peña Nieto, a quien califica como su gran amigo y que también lo presume como su carta más fuerte.

 

Su límite y que era criticado desde hace ya muchos años es su doble bandera, puesto que así como es priista y presidente del Comité Municipal es también empresario que abrió tratos con el morenovallismo y se coleaba con la cúpula panista en las inauguraciones en las que ponía sus inversiones.

 

Guillermo Deloya Cobián

 

El coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal de la Secretaría de Gobernación ha trabajado desde hace años en las filas del priismo nacional, codeándose con los prominentes tricolores, lo que lo pone en una posición muy privilegiada.

 

A pesar de su pasado marinista, que supo quitárselo a tiempo, levantó la mano para la gubernatura en 2016; sin embargo, no fue considerado más allá del proceso interno, que dejó como única opción a Blanca Alcalá Ruiz, que a la postre caería contra Tony Gali por 11 puntos.

 

Deloya ha tratado de ser impulsado para algún cargo por su protector Miguel Ángel Osorio Chong, pero ante la no designación del actual secretario de Gobernación a la Presidencia, sus posibilidades volverán a caer.

 

Juan Manuel Vega Rayet

 

El delegado de la Sedesol va por su segundo proceso interno para llegar a Casa Puebla, luego de que también en 2016 fue desechado como opción del priismo. Y aunque tiene un currículum envidiable, no es del agrado de la cúpula tricolor estatal.

 

Para la elección de 2018, el delegado y exalcalde de Izúcar de Matamoros se podrá quedar de nuevo en el camino, gracias a que son favoritos sus compañeros de partido Juan Carlos Lastiri Quirós y Jorge Estefan Chidiac.

 

Javier López Zavala

 

El perdedor de la elección de 2010, cuando el PRI se quedó sin Casa Puebla por primera vez en la historia, intentará por tercera vez ser candidato a la gubernatura.

 

Aunque tuvo a cuestas una derrota histórica gracias a que nunca supo cómo conectar con la gente, prometió que volvería en 2016 por la contienda; sin embargo, se “bajó” dramáticamente unas horas antes del registro de precandidatos para dejar con carro solo a Blanca Alcalá.

 

Aun con ese historial, coqueteó con Morena a lo largo de 2016 y 2017, intentando ser el próximo candidato. Incluso, fue captado siguiendo a López Obrador por el norte de Puebla y Veracruz en búsqueda de convertirse en el nuevo militante de su partido, pero fue rechazado y debió regresar a buscar posiciones en la intentona priista.

 

Enrique Doger Guerrero

 

Del mismo lado está el delegado del IMSS en Puebla y exalcalde capitalino, Enrique Doger Guerrero. El priista y exrector de la BUAP apuntaba para ser el candidato en 2016, luego de que también lo intentara en 2010, con lo que iba a capitalizar una carrera como edil y diputado.

 

Pero luego de ese intento, brincó al 2016, cuando opinaba que era su momento. A diferencia de lo que pensaban los demás, buscó posicionarse dentro del priismo luego de venir con otra diputación a cuestas.

 

No obstante, desistió de su pelea ante la promesa de una delegación desde la que sigue intentando llegar a Casa Puebla por tercera ocasión.