Los posibles contendientes para 2018 que sí supieron trabajar

 
Luis Alberto Cataño

La carrera por los puestos de elección popular en 2018 sigue en disputa, y a falta de unas cuantas semanas para las definiciones finales de todos los partidos para saber quiénes serán los abanderados que aparecerán en la siguiente boleta electoral, hay a quienes los respaldaría un buen trabajo desde sus puestos y que tendrían la confianza de la gente.

 

Así como hay candidatos que no lograron conectar con la gente y fueron duramente criticados, hay quienes se han destacado por un trabajo responsable desde sus trincheras y están en espera de que sus partidos y los votantes se los reconozcan.

 

Funcionarios de buen papel

 

En la lista de los que han hecho bien su chamba y tienen resultados que los respaldan, uno de los perfiles más destacados es la actual secretaria general del PAN, Martha Erika Alonso Hidalgo. La exprimera dama de Puebla hizo una gestión destacada desde el SEDIF y ello le valió no solo ser conocida por la gente de las comunidades más alejadas y cercanas, sino que se ganó el respeto de organizaciones y dependencias dedicadas al desarrollo social.

 

Además, a su salida del Sistema Estatal para entrar a la Secretaría General del blanquiazul, también empezó a mostrar resultados al integrar más al partido, lo que le ha valido que sea el perfil más fuerte para contender por Casa Puebla en el próximo sexenio.

 

Por otro lado, también del lado azul, está el director de Vinculación Interinstitucional y Participación Ciudadana, Mario Riestra Piña, quien a pesar de que se le ha alejado de la posibilidad de ir por la alcaldía, tiene una carrera brillante y que le puede valer para llegar a la siguiente elección.

 

Le tocó presidir el Congreso en la primera legislatura que no tuvo al PRI en el gobierno estatal y además llegó a la Secretaría General del Ayuntamiento en esta administración, en la que puso orden a conflictos como la regularización de tierras en las zonas de la periferia.

 

El auditor estatal David Villanueva Lomelí, sin partido aún pero que lo ponen como un posible candidato panista al Charlie Hall, tiene toda la confianza de los tres poderes en Puebla, y se refieren a él como uno de los mejores servidores públicos, a pesar de que nunca ha pasado por una contienda electoral.

 

Además de tener de su lado a los panistas y priistas de la vieja guardia por ser yerno del exgobernador, Melquiades Morales Flores, es también una figura con enormes relaciones en todo el plano político.

 

Michel Chaín Carrillo, titular de la Secotrade, viene de una carrera como servidor público en las áreas económicas, en las que ha dado suficientes resultados. Su brinco a ser un adepto concreto del PAN y participar en la campaña del gobernador Antonio Gali Fayad, más los estudios que tiene en gestión empresarial y desarrollo de proyectos, lo hacen una carta fuerte para el blanquiazul.

 

Ya sea en su paso por el gobierno de la ciudad o en el estado, tiene el visto bueno de los empresarios, y ello le puede validar para llegar a una diputación federal, como se le ha señalado.

 

No todo está del lado panista, también hay priistas que son respetados desde todas las fronteras partidistas, como Iván Galindo Castillejos, el regidor capitalino. Aunque es priista de toda su vida y comenzó su carrera bajo el amparo de Blanca Alcalá Ruiz, se alejó de ese grupo de años atrás.

 

Fuera de ello, ha sido no solo el líder de la oposición en el cabildo de Puebla, sino que ha sido un férreo defensor de la denuncia social y crítico de los manejos no transparentes de los gobiernos panistas y priistas por igual.

 

Su pelea con la dirigencia estatal por las críticas hacia su propio partido lo acercan más a una diputación que a dirigir su partido, pero a sus 36 años tiene una carrera larga por delante.

 

Los que pasaron, estuvieron, se fueron y nadie los recuerda

 

La lista de aspirantes que han levantado la mano y han contendido, pero que pasaron sin pena ni gloria, es larga; hay quienes quieren aferrarse a la vida pública y quiere mover sus últimos “pininos” para el siguiente año.

 

Uno de ellos es el eterno perdedor a la gubernatura Ricardo Villa Escalera, que a sus más de 80 años intentó hacer un último esfuerzo en 2016 para ir por la gubernatura en la vía independiente; sin embargo, no alcanzó ni siquiera a concluir el registro para ser candidato.

 

En el olvido, Alejandro Armenta lo rescató para hacerlo su coordinador de campaña, de una campaña que ya no se hará por la gubernatura, pero en vez de ello puede alcanzar para ir por el senado u otra instancia.

 

También por la libre, Ana Teresa Aranda intentó llegar a la posición de gobernadora, aspiración que se le negó por años y que se convirtió en su capricho y obsesión.

 

Compitió por la alcaldía y perdió; compitió por ser de nuevo candidata a la alcaldía y perdió; contendió por ser candidata a la gubernatura y perdió contra Moreno Valle, en lo que sabía era su victoria asegurada.

 

Seis años después, su recelo contra el exmandatario la hizo salir del PAN e ir como independiente, pero lució por ser el último lugar de los cinco que compitieron el pasado 5 de junio de 2016.

 

No hay que olvidarnos de Blanca Alcalá, que aunque fue una conocida y apreciada alcaldesa a pesar de no tener grandes resultados, intentó ir por la minigubernatura y fue un deshonroso segundo lugar en una campaña en la que le llovieron más críticas que adeptos.

 

Y luego, el panista Humberto Aguilar Coronado, eterno aspirante a la gubernatura que no le ha alcanzado para ser un candidato serio, ni siquiera con lo que ha logrado su protector político Santiago Creel Miranda. El apodado como “el Tigre” dice que quiere ir por Casa Puebla y dice que Ricardo Anaya lo ayudaría, pero los designios del PAN en Puebla tienen otro camino lejos de sus aspiraciones.