Poner el Nacimiento, una costumbre que se está perdiendo

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Ángel Trinidad
 
Alberto Ramírez

De no rescatarse a tiempo, hay tradiciones de la época decembrina que pueden llegar a extinguirse. Y es que a pesar de que en un recorrido normal por los mercados de la ciudad encontramos todos los elementos para montar un Nacimiento en casa, la realidad es que muy pocos aún conservan esta costumbre, así como la de arrullar y acostar en el pesebre al niño Jesús.

 

México se distingue por poseer motivos y estereotipos muy propios de nuestra cultura, lo cual nos hace ser bastante pintorescos: el pastor, las ovejas, el aguador, el cartero, el globero, la pareja indígena, la vendedora de tortillas, los niños jugando, molinos de viento, nopales, magueyes, palmas, cocoteras, oyameles; y así podemos continuar con un sinfín de personajes, no hay límites para la imaginación.

 

Los Nacimientos mexicanos son únicos en el mundo entero; sin embargo, esta hermosa tradición se va perdiendo conforme pasan las generaciones. El pino de navidad ha venido ganando terreno en estas épocas, a pesar de ser una tradición que llegó de Europa a través de los Estados Unidos.

 

Esta situación se refleja entre los vendedores de los “muñecos” tradicionales de los Nacimientos, pues sus ventas han disminuido un 30 % en esta temporada.

 

“No nos ha ido tan bien como en otros años, y lo vemos en la venta de los pesebres, acaso llegamos a vender 2 o 3 diarios, cuando anteriormente vendíamos hasta 10 diarios”, comentó para Imagen Poblana doña Margarita, quien tiene su puesto en el Mercado La Acocota desde hace 20 años.

 

“Yo considero que sí se está perdiendo esta bonita tradición. A la gente ya no le gusta comprar los muñecos, porque si se les llega a romper una figura, para el año siguiente el misterio está incompleto y luego quieren encontrar el mismo muñeco que se les rompió, y pues ya no lo hay. Entonces, al no encontrar uno igual a los demás muñecos, prefieren ya no poner Nacimiento”.

 

Mencionó que es triste que tradiciones que no son “nuestras”, como la colocación del árbol de navidad, estén ganando terreno.

 

“Yo también vendo arboles naturales de navidad, porque es parte de mi trabajo, pero siento que las dos costumbres son muy bonitas, las dos hay que mantenerlas”, finalizó.

 

También en el ánimo de la gente se viene perdiendo esta tradición, como lo manifiesta Carolina Gómez, de 67 años: “Sí es una tristeza que ya en muy pocas casas mantienen esa bonita tradición de pedir posada, cantar la letanía, arrullar y luego acostar al niño Jesús. Las posadas dejaron de ser las posadas de tradición. Nosotros en casa le hemos inculcado a nuestros hijos las tradiciones de navidad, para que ellos se los transmitan a sus hijos. Ponemos el arbolito, pero también ponemos el Nacimiento para acostar al niño Jesús”.

 

Sin embargo, las costumbres de cada familias pueden ser muy diferentes, como en el caso de Cecilia Gutiérrez, de 62 años, quien desde hace 10 años prefirió no poner Nacimiento por aquello de que sus nietos le rompieran alguna pieza.

 

“No, ya no pongo Nacimiento, no hay quién me ayude. Además, lo puse y dos años seguidos mis nietos me lo rompieron. Entonces, mejor ya decidí no poner. Mis hijos ya están casados y solo vienen o el 24 o el 31 de diciembre, entonces por eso no lo pongo. Sí sé que es una tradición de años, pero los niños de antes cuidábamos más”.

 

Por su parte, Rogelio Benítez aseguró que no lo pone porque la colocación del musgo y el paxtle le provoca mosquitos y arañas.

 

“En casa decidimos no poner Nacimiento, porque provoca insectos. Y como que ponerlo solo en el piso, pues no luce. Entonces, decidimos ya no poner. Solo ponemos el árbol para que mis hijos esperen la llegada de los Reyes Magos y coloquen su zapato debajo”.

 

Sin embargo, esta bonita costumbre puede crearse con cualquier elemento y material disponible, desde el tradicional paxtle, musgo, paja y cartón, hasta rocas, mangueras, láminas y cuanta cosa pueda ser utilizable. Lo que en verdad importa es realzar el espíritu navideño y conservar las costumbres.

 

Como podemos notar, desafortunadamente año con año se va perdiendo, en parte por ignorancia, desinterés y a veces por falta de tiempo, ya que poner un pino es más rápido y los adornos actuales ya son reutilizables.