Evita mentadas: estos son los regalos prohibidos en un intercambio

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Enfoque
 
Jaime López

En época navideña, una de las actividades más recurrentes entre los trabajadores mexicanos es el intercambio de regalos. Sin embargo, dicha tradición muchas veces resulta un tormento, en especial cuando la persona a la que te tocó darle algo no pertenece a tu círculo más cercano de amistades, pues esto implica, entre otras cuestiones, desconocer los gustos y preferencias de dicha persona. 

 

Asimismo, hay ciertos tipos de presentes que, por mandato divino, deberían estar vetados para una fiesta de intercambio, sin importar lo fuerte que sea el compañerismo que hay con el individuo a quien se le vaya a entregar el regalo, pues son objetos a todas luces inútiles, de mal gusto, ofensivos o poco placenteros. En consecuencia, Imagen Poblana enumera los obsequios que jamás deberían darse en esta época, a no ser que la respuesta que se busque obtener sea una mentada de madre.

 

Para empezar, los calcetines (sobre todo los que vienen en paquete de tres pares) encabezan esta deshonrosa lista, pues evidencian o delatan la falta de interés del “generoso” comprador hacia la persona que el azar le asignó. Todavía peor si alguien decide dar dicho accesorio en tonos o colores chillantes.

 

“Pues ya ni el paquete de tres, te regalan calcetines y de colores fosforescentes; yo creo que deberían de regalar el dinero para que compremos a nuestro gusto, porque luego también para que le atinen, o compran algo que nada que ver con el color”, señaló Belén, bailarina de folclor, para Imagen Poblana.

 

Se suma al listado la ropa interior, pues se trata de accesorios íntimos, quizá solamente permisibles entre parejas que llevan mucho tiempo juntos o para amigos depravados a los que se les quiere gastar una broma. Nunca debe intentarse dar calzones o prendas similares a una compañera de trabajo o a tu jefe/jefa, porque ni siquiera vas a acertar en la talla; además, crearás situaciones incómodas.

 

Otros de los obsequios que se deben evitar a toda costa en los intercambios navideños son los peluches de 20 pesos, así como las tazas de dulces que venden en las papelerías y van envueltas con papel celofán, pues aparte de que descubren tu tacañería, harán sentir mal al destinatario o destinataria, porque se creerán poco valorados o apreciados.

 

“Pues nada más serían los dulces y los cacahuates, nadie se come los cacahuates. Las calcetas sí son útiles; es que qué tal si los calzones no le atinan a tu talla o los colores no son muy bonitos que digamos”, mencionaron Fátima y Diana, estudiantes poblanas.

 

A ese tipo de feos presentes se suman los "kits" de higiene personal o de maquillaje, sobre todo aquellos que son de oferta o precio muy económico, que incluso pueden causar alergias o irritaciones en la piel.

 

Y qué decir de los perfumes baratos (de esos que se pueden adquirir en el Centro Histórico) o los accesorios que perpetúan estereotipos de la figura femenina, como es el caso de casi todos los electrodomésticos. 

 

Igualmente, los libros de autoayuda resultan una mala decisión para esta temporada, porque hacen sentir al destinatario como alguien que padece una mala situación personal en ese momento. Tampoco las velas resultan un presente agradable, por inútiles.

 

Finalmente, las mascotas también son consideradas una mala elección para los intercambios de regalos, pues aunque son bien recibidas en un inicio, a la larga representan una enorme responsabilidad e inversión. Además, esta práctica solo fomenta el abandono animal en meses posteriores al intercambio.

 

Dicen que a caballo regalado no se le ve el colmillo, pero tampoco hay que abusar: los intercambios de regalos no tienen que ser vistos como momentos para desechar objetos o para evidenciar las carencias de educación y sensibilidad.