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Bitcoin, criptomonedas y los capitales prostitutos

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

El bitcoin es una moneda virtual, es decir, físicamente no existe, sin embargo, hay personas que la aceptan como medio de pago y por eso ha crecido su uso. Para entender cómo funciona debemos hacer la analogía con un videojuego. Tiene reglas muy claras, por ejemplo, sólo puede haber 21 millones de monedas, estas monedas se “producen” a partir de un proceso de minería digital que consiste en resolver algoritmos complejos, hasta el momento ya se han producido más de 10 millones de monedas por lo que sólo resta la mitad. Expertos en informática (ahora llamados mineros) se encargan de descifrar estos algoritmos y obtienen estas monedas.

 

Las monedas tienen un código que es irrepetible, por tanto, no se pueden reproducir por sí solas o falsificar, cuando alguien entrega una moneda a otra persona se registra ese código único que garantiza que una misma moneda no se pueda dar dos veces. Sin embargo, el receptor y el emisor de la moneda no quedan registrados.

 

Al principio estas monedas no tenían ningún valor, es decir, nadie en su sano juicio pagaría por un código de computadora. Pero hubo personas que se interesaron en estas novedosas monedas y empezaron a pedirle a los mineros informáticos que se las vendieran, algunos las regalaban o las cambiaban por favores digitales como una ayuda con un virus, un programa o incluso por hackear un sistema. Personas fuera del ámbito de la informática también se interesaron en poseer estas monedas, así que empezaron a cambiarlas por bienes y servicios a los mineros. Otros más simplemente pagaron por tenerlas. De esta forma el valor de la moneda pasó de cero a casi 17 mil dólares (vea la gráfica 1).

 

 

Elaboración propia con datos de CoinDesk

 

Como se puede apreciar en la gráfica anterior, el día de hoy una moneda vale 17 mil dólares o 340 mil pesos mexicanos y su valor se ha disparado sólo en el último año. Esto ha desatado una euforia entre muchas personas que ven en el bitcoin una forma rápida de ganar dinero, ya que suponen que el precio seguirá subiendo y pudieran multiplicar varias veces un capital invertido, pero ¿qué tan riesgosa es esta inversión?

 

Para responder es necesario comprender cómo funciona el dinero real. Para Marx el dinero no es sino otra mercancía más que sirve como equivalente general, es decir, en lugar de intercambiar mercancías por otras mercancías se ocupa una sola mercancía por la que se miden todas las demás, por ejemplo, el oro. Si es una mercancía, su valor está dado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla, como cualquier otra. Pero esta mercancía-dinero se transfigura, por ejemplo, en el papel moneda que no tiene valor por sí mismo como el oro. Un billete es un trozo de papel que no vale lo que en su denominación se señala. El billete de 500 pesos cuesta producirlo unos 3 o 4 pesos a lo mucho; pero por él intercambiamos tantas mercancías como equivalgan 500 pesos, ¿qué le da valor a ese billete?

 

Ese billete, que es dinero, es también un signo de valor, es decir, representa un valor, aunque por sí sólo no valga nada. El valor que representa se encuentra respaldado por la producción de un país. De esta forma si un país produce poco, pero tiene muchos billetes, estos billetes valdrán menos comparados con los billetes de otros países que producen mucho más, digamos el peso frente al dólar. Pero en el corto plazo, nadie conoce bien a bien el valor de la producción de un país, así que el precio de una moneda se determina como el de cualquier otra mercancía, a partir de la oferta y la demanda; si la gente desea mucho tener una moneda va tener un mayor precio que una moneda poco deseada, se empieza entonces a especular sobre el valor de la moneda.

 

Especular significa hacer conjeturas sin conocimiento. En Economía le llamamos “autoprofecía cumplida”, porque la gente empieza a creer que una moneda tendrá un mayor valor, así que empieza a comprarla, como aumenta su demanda, efectivamente aumenta su valor. Lo mismo puede pasar con cualquier otro producto del capital financiero, digamos el precio de las acciones o el valor de una hipoteca. Por eso Marx le llamó al capital financiero “capital ficticio”, porque la gente al especular va creando un valor que no existe realmente, los precios se van inflando de aire, como una burbuja, es ilusorio su tamaño, pero tarde o temprano revienta. Revienta porque en la economía real no puede sostenerse por mucho tiempo un valor ficticio, termina imponiéndose la producción material necesaria para vivir.

 

En el momento en que revientan las burbujas financieras los valores que sostenían se vuelven nada; dependiendo de las personas involucradas esta ruptura puede propagarse a la economía real. Por ejemplo, lo que pasó en 2009: los bancos suponían que el valor de las hipotecas iba a seguir aumentando, así que siguieron prestando valores mayores, la gente especulaba y compraba hipotecas por encima de su valor; cuando la burbuja reventó la gente tenía hipotecas tan altas que superaban el valor de la casa a veces al doble, es decir, ni vendiendo la casa hipotecada resarcían la deuda adquirida, esta crisis afectó el sistema bancario y sobrevino la crisis económica.

 

Volviendo al bitcoin y otras monedas virtuales, no hay nada que respalde su valor, se han inflado tanto en tan poco tiempo que parece inminente que esta burbuja reviente. Ayer en un comunicado conjunto el Banco de México, la Cámara Nacional Bancaria y de Valores y Secretaría de Hacienda advirtieron sobre el riesgo de adquirir estas monedas. La Reserva Federal de Estados Unidos dijo que no se preocupaba, porque realmente son muy pocas personas las que tienen monedas virtuales que cuando explote la burbuja no habrá transmisión a la economía real.

 

Hay otras monedas virtuales que, sin embargo, sí tienen un respaldo real, el Petro es un ejemplo. Es la moneda lanzada por el gobierno de Venezuela para hacer frente el bloqueo financiero de Estados Unidos, esta moneda está respaldada por las Reservas petroleras del país, que son las segundas más grandes del mundo.

 

Así que, antes de invertir su dinero en criptomonedas considere que tarde o temprano la burbuja va a reventar y que podría perder todo. Es lógico que el dinero no pueda parir dinero, no hay fórmulas mágicas, aunque lo parezca, es sólo ilusión. Marx también llamó a este capital, “capital prostituto”. Ahora sabe por qué.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos