Un cuarto propio

Las “manzanas podridas” de Hollywood

Rakel Hoyos

Tras los escándalos sexuales que se destaparon el año pasado en Hollywood, creció mi conflicto por el gusto hacia películas dirigidas por famosos directores que resultaron ser depredadores sexuales. Y el dilema es si continuar admirando sus películas o desecharlas por completo de la lista de favoritas y no verlas nunca más.

 

Por ejemplo, son muchas las cintas de Woody Allen que me parecen simplemente geniales, pero cómo llamar “genio” a un deplorable sujeto que fue capaz de abusar de su propia hija. Incluso, el hijo del cineasta, Ronan Farrow, ha escrito sobre el repudio hacia su padre y hacia la cultura de impunidad y silencio que le permiten continuar trabajando en libertad.

 

Ronan también fue uno de los periodistas que ventiló los abusos del peor monstruo en la historia del espectáculo: Harvey Weinstein. Este sujeto acosó a una gran cantidad de actrices y otras mujeres relacionadas con la industria de Hollywood, desde tocamientos hasta violaciones, pasando por diversas historias aberrantes sobre lo que el productor pedía hacer a sus víctimas.

 

Weinstein llegó a ser el productor más famoso y poderoso del mundo, la compañía que fundó es responsable de películas como Cinema Paradiso, Perros de reserva y Kill Bill. Estas cintas son un deleite, pero están creadas bajo un sistema de abusos, humillaciones y violencia contra las mujeres.

 

Esta situación era un secreto a voces con decenas de encubridores que bajo su propia conveniencia prefirieron el silencio. Y bien sabemos cuál es la idea que se tiene sobre los favores sexuales que una mujer tiene que ofrecer a cambio de triunfar en el mundo del espectáculo, como en el caso del catálogo sexual de Televisa.

 

Además de los abusos sexuales, Weinstein abusó de su poder para arruinar la carrera de varias actrices. Por ejemplo, Ashley Judd y Mira Sorvino no fueron contratadas para participar en “El señor de los anillos” debido a la presión que Harvey ejerció sobre el director Peter Jackson para rechazarlas. Lo mismo hizo con otros tantos directores.

 

¿Qué hacer entonces? Quizá la mejor solución no sea enterrar en el olvido a las cintas que tanto nos gustan, pero sí podemos enterarnos de qué abusadores están relacionados con dichas producciones. Esto es posible gracias a la base de datos Rotten Apples (manzanas podridas), la cual tiene como objetivo impulsar la conciencia sobre la mala conducta sexual en el cine y la televisión y ayudar a que el consumo de medios éticos sea más fácil.

 

El proceso es sencillo: al ingresar en el portal se escribe el nombre de una película o serie y la base de datos te dirá si dicho proyecto está conectado con algún abusador. Si la película o serie está libre de relación con un depredador sexual aparecerá la leyenda “fresh apple”; de lo contrario, dirá “rotten apple”.

 

Además del nombre de los involucrados, aparecerá su cargo en la película y un link a un artículo que explican sobre qué se les acusa.

 

Esto parece ser un buen inicio para enterarnos de los productores y cineastas que han estado relacionados con escándalos sexuales; sin embargo, debemos tener en cuenta que existe la posibilidad de que muchos abusadores aún estén en el anonimato y la base de datos los pase como “limpios”.

 

Vale la pena entrar a dicho sitio y averiguar sobre nuestra series y películas favoritas, para crear conciencia sobre el cine que consumimos y a los “genios” que admiramos.