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Meade: entre la traición, la sospecha y la miseria

Francisco Rodríguez

Quienes dicen que vienen de regreso y nunca han ido a ninguna parte vuelven a caer en su garlito. Se les ha olvidado una regla simple que siempre sostuvieron los genios del aparato: para ganar se requieren un buen partido y un buen candidato. Maquinaria electoral aceitada y abanderado carismático, casi mandado a hacer para la ocasión. La fórmula, tan simple como el 1 +1, nunca falla.

 

Sin embargo, hoy el partido oficial no puede decir lo mismo. Destruido el aparato político --pues del PRI no han quedado ni las siglas-- la población tiene que tragarse las ocurrencias y complacencias de un desvalido que odia su función, le incomoda ser el jefe y, para colmo, no debe expresar una sola idea propia, aunque la tuviera. Un caso dramático.

 

En nombre de la continuidad a rajatabla debe obedecer todos los retintines de cualquier documento oficial del peñato, no salirse un milímetro del guion ñoño y cansino, no hacer un solo gesto de disgusto, no aportar una sola línea al discurso empobrecedor y destructivo del atracomulquismo, causante de todas las tragedias populares.

 

El candidato priísta, de alguna manera hay que llamarle, está convertido en un pobre mequetrefe político, expuesto a todas las fieras del entorno. Lo han hecho picadillo en sólo unos cuantos días de precampaña.‎ No se le dan ni las ocurrencias, pues falla el ánimo y el talante para hacer cualquiera de ellas. Hasta un bufón debe tener duende. No es el caso.

 

En tanto, siguen los asaltos en despoblado a los mexicanos

 

Mientras, a sus espaldas, o cubiertos por el silencio‎ a que obliga la complicidad en todos los procesos administrativos, sus padrinos del viaje se sirven con la cuchara grande. Ha llegado el Año de Hidalgo, y los tiburones del moche y de las comisiones en la importación no han dejado títere con cabeza. Vea usted si no:

 

En los momentos del recalentado navideño los mexicanos nos enteramos de dos joyas de la corona:‎ se van a engullir 20 mil millones de dólares para importar —con las obligadas comi$iones—cuatro granos básicos: maíz, frijol, arroz y trigo. Un asalto en despoblado, producto de los criminales actos de desmantelamiento absoluto de la producción agrícola. Un festín para coyotes hambreadores y buitres despiadados.

 

Pero aún hay más: celebramos la Navidad enterándonos de que, gracias a la quiebra de Pemex, provocada y dirigida por ellos mismos,‎ el país romperá todos los récords de importación de gasolina, es decir, cerca de tres cuartos de millones de barriles que engrosarán las cuentas en los paraísos fiscales del grupo seleccionado para llevarnos directamente al hambre.

 

Ya vivimos un gorilato, represor de las libertades ciudadanas

 

Preguntarán los mexiquitas: ¿Qué queda por hacer en medio de este páramo insufrible? La respuesta la tienen a flor de boletín oficial. Llevar a toda la sociedad al terreno de la criminalización y de la sospecha. Para eso, y para ganar la competencia a como dé lugar, tienen los dos instrumentos salidos de la cabeza de Videgaray. La represora Ley de Seguridad Interior, que ni mandada a hacer por el Departamento de Estado gabacho…

 

… y las reformas al Código Federal de Procedimientos Civiles: apagar desde el origen cualquier agravio, cierto o falso, a la reputación de cualquier ratero del sistema. Volver intocable el desaseo. Elevar a norma superior la corrupción, cubierta con el manto de la protección armada gracias a nuestros propios impuestos.

 

Las genialidades de la respuesta, propias del gorilato prevaleciente, más lo que se añada en el cercanísimo futuro, están apoyadas de antemano por las reformas del año pasado a las leyes militares, aprobadas por el Congreso culiempinado, que elevaron a normas erga omnes la justicia castrense para cualquier civil que proteste en su sano juicio, sin necesidad de orden de aprehensión judicial de su fuero.

 

Las redes sociales ya no son bastión de la resistencia

 

‎Para completar el cuadro de este país en manos de sus verdugos, se hace norma de conducta el compromiso adquirido por Carlos Slim de apoyar el oficialismo a cambio de los dineros recibidos con las reformas en telecomunicaciones digitales: también Facebook y Twitter se suman a la represión en el origen de cualquier mensaje ciudadano. Tienen años haciéndolo con su particular policía cibernética.

 

Ningún mensaje personal en redes sociales, en correos electrónicos, en whatsapps, en memes, pasará desapercibido por los mastines del régimen: empezó la cacería de brujas. Todos a obedecer so pena de draconiananas sanciones, de multas y cárcel por ofender las reputaciones personales de quién sabe qué planeta.

 

Llegó el momento del planeta de los simios. De hoy en adelante quien ose no adular al candidato oficial se verá envuelto en la vorágine de la criminalización y la sospecha pública, quemado en leña verde de una Inquisición ñoña que hace ver a las peores dictaduras como niños de brazos. Bienvenidos al México de Meade Kuribreña.

 

Y que Luis Videgaray ya perdió su papel preponderante

 

Los conocedores del régimen opresor tienen la forma de esconder el crimen. Ya tienen la versión de lo que ha sucedido para desmantelar el grupo compacto que apoya a Meade Kuribreña: la traición en el interior del cuartel. A alguien deben responsabilizar, y en su caso, incriminar.

 

Cuentan lo que pasó. Dicen que el genio del desastre, Luis Videgaray, ya pasó a mejor vida. Que desde que cometió el desatino de apoyar la candidatura de Trump le fue retirada la confianza de Peña Nieto. Se le retiraron los guardias del Estado Mayor, así como todos los vehículos oficiales a su servicio personal.

 

Que sólo gracias a los ruegos de Peña Nieto regresó a ocupar el sillón de la Cancillería, apestado, defenestrado, de mala gana, mientras Meade Kuribreña cercaba con su talento y sus afectos al Presidente, dicen. Con ese respaldo oficial, el hoy candidato llegó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público con fuerza huracanada a deshacerse de todos los colaboradores de su padrino Videgaray, del que, afirman no dejó huella.

 

‎Para confirmar el dicho, juran por ésta que a eso se debe que en el equipo priísta de campaña, el que encabezan su telonero Ochoa Reza y su ahijado fallido El Niño ñoño Nuño no hay un sólo prócer que huela a los aromas de Videgaray, pues sus anteriores protegidos cerraron filas en su contra, para arropar al elegido Meade.

 

El ¿ex? Virrey propuso posiciones y candidaturas… y perdió

 

Y que por esa rabieta, al saber que no era el candidato de Peña, Videgaray realizó el destape temprano en un acto protocolario de la Cancillería, provocando el enojo de su ahijado Peña Nieto y perdió todas las canonjías, incluso la de ir al Banco de México y poner al sustituto de Meade en la SHCP, entre Messmacher o Galindo, sus gallos. Meade metió al concuño de Carlos Salinas de Gortari para desquitarse de la afrenta.

 

Videgaray quería que en la SEP quedara Claudia Ruiz Massieu, y Nuño se le adelantó clavando a Otto Granados. En Pemex quiso opinar y hasta González Anaya dejó a su contlapache. Quería para la Auditoría Superior de la Federación a David Colmenares y en el Senado, con la complacencia del agachado Gamboa Patrón le dieron callo.

 

Quería que el hijín de Gamboa Patrón fuera el candidato en Yucatán, pues cena con su papi dos veces por semana , y hasta Dulce María Sauri se le adelantó y clavó a su delfín. Quería a Zamora para candidato en Jalisco, y hasta los mariachis callaron.‎ Toda una desgracia. Videgaray se quedó en la lona del sistema mexiquita, y que no le queda de otra más que apoyar a López Obrador. ¿Usted cree?

 

A Osorio Chong también lo traicionaron quienes decían ser leales

 

Dicen también Osorio Chong sacó las bolas negras: fue traicionado por Carolina Viggiano, quien se la jugó con Meade todo el proceso, y obtuvo para su maridito la Secretaría de Acción Electoral del ex partidazo como premio a su conjura. Paco Olvera, el archienemigo de El Chino en Hidalgo, llegó al PRI del DF‎, para desbaratar el control que Osorio presumía en base a las operaciones de Rosario Robles y su hijita, elementos claves –jejeje-- del tricolor en la capital nacional.

 

Total: todos traicionados, bajo sospecha y criminalizados en cualquier supuesto de esperada derrota. ¡Qué forma de dar la cara!‎ Estas versiones serán explotados para consumo superior del respetable en los próximos días. A ver si así se degluten las reales amenazas de la Ley de Seguridad Interior, de las censuras federales, del acoso cibernetico a la ciudadanía y del penoso calvario que viene para soportar la triste figura de Meade y del Gólgota priísta.

 

Nadie está a salvo en un país traicionado por los mexiquitas

 

‎Mientras en el país real: el atraco de las importaciones y la succión del presupuesto, la inminencia del gorilato, el juicio adelantado por infidencia a la población civil, y el martirio de los asesinatos a cielo abierto, las ejecuciones extrajudiciales, los secuestros, los derechos de piso y el homicidio a los periodistas, baluartes de la libertad.

 

¿Quién puede sentirse a salvo bajo el régimen de un país traicionado?

 

¿Usted, amigo lector?