Gatos y perros también sufren de obesidad y desarrollan diabetes

 
Alberto Ramírez

Contrario a lo que muchos piensan, las mascotas también padecen de obesidad y los efectos secundarios llegan a ser idénticos en algunos casos, como los que sufren los seres humanos. Mucho se ha hablado de los alimentos que pueden provocar el incremento de peso en el cuerpo, sobre todo en la época decembrina y de fin de año, pero también es importante mencionar que tanto perros y gatos sufren de los estragos de una mala o exceso de alimentación.

 

La longevidad y la calidad de vida de perros y gatos depende del tipo de alimentos que consumen y le garantice un desarrollo óptimo, por lo que es importante ofrecer a las mascotas solo productos con un valor nutricional.

 

El sobrepeso se ha convertido en una problemática grave por las consecuencias en la salud de estos animales, pues provoca enfermedades cardiovasculares, articulares y diabetes, y el costo del tratamiento y atención es sumamente elevado.

 

En el caso de los gatos, unos kilos de más pueden dificultar que el felino lama y limpie su cuerpo, incrementando las probabilidades de que las bacterias entren a través de la uretra.

 

Actualmente, en México, el promedio de vida en gatos es de 10 años, cuando debería alcanzar entre 18 y 20 años o hasta 25, si está bien alimentado y cuenta con un programa de medicina preventiva.

 

Tanto perros como gatos tienen hábitos alimenticios distintos: los caninos son omnívoros oportunistas con un aparato digestivo que les permite consumir todo tipo de alimentos, incluidos verduras y cereales; son cazadores sociales y consumidores intermitentes diurnos, que no deben comer cerca de otros perros, porque tienden a devorar el alimento muy rápido y en grandes cantidades.

 

Los mininos comen solo carne, pues asimilan los nutrientes del tejido animal; estos cazadores solitarios con instinto depredador, a diferencia de los perros, pueden compartir su espacio sin agresiones entre otros de su misma especie si hay provisiones suficientes. Además, los gatos no tienen predilección de horario para ingerir sus alimentos, incluso de madrugada, pero consumen pequeñas porciones de manera frecuente.

 

En los perros de razas grandes, el tracto digestivo corresponde a 2.7 por ciento y en los pequeños a 7 por ciento del peso corporal, lo cual significa que el tiempo de digestión es más corto que en los grandes y, por lo tanto, exige una alimentación altamente digestible y aprovechable; en los gatos es de 3 a 4 por ciento.

 

Por ello, una manera fácil de evitar que las mascotas desarrollen obesidad es a partir de costumbres alimentarias, es decir, respetar la medida de alimento y horario, evitar la comida extra, como premios y promover la actividad física.